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Zamora, la bien cercada y el esplendor del mejor románico

Zamora, la bien cercada y el esplendor del mejor románico

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Zamora, orilla apacible del Duero, donde la Vía de la Plata lo atraviesa por puente de piedra, es ciudad más románica que gótica. El apelativo de ‘la bien cercada’ alude a su cinturón defensivo, triple nada menos (que muy pocas ciudades medievales tuvieron), del que conserva en buen estado el primer anillo con sus históricas puerta de Doña Urraca y puerta del Obispo y el que quizás no menos histórico Portillo de la Traición.

Ciudad castellana por excelencia, Zamora posee una de las mejores muestras de España del románico urbano. Levantada entre los siglos XII y XIII, ha llegado hasta hoy en un estado impecable. Como se suele hacer, el viajero se puede encaminar a la plaza Mayor. Por las calles estrechas y empedradas le salen al paso iglesias románicas en cantidad sorprendente: San Ildefonso, la Magdalena, San Cipriano… Se podría trazar en Zamora una ruta del románico perfecta.

Durante la Edad Media, Zamora fue uno de los mercados más importantes del norte de España. Había dinero y poder, dos cosas que iban parejas a la presencia de las clases nobles y las diferentes órdenes religiosas. Al llegar a la ciudad, la imagen con el puente de piedra y las torres de la catedral alzándose por encima del casco urbano es lo primero que seduce al visitante. Desde una de las puertas de sus murallas resulta fácil imaginar a doña Urraca increpando a El Cid por no haberla elegido como esposa.

Viriato fue el gran héroe lusitano que mantuvo en jaque a las huestes romanas durante el siglo II a.C., hasta que fue asesinado por sus consejeros. En Zamora se le dedica una plaza en un extremo de la cual se levanta un monumento conmemorativo.

Uno de los monumentos más destacados para visitar en Zamora es un palacio del siglo XV, el de los condes de Alba y Aliste, uno de los más relevantes ejemplos de la arquitectura civil castellanoleonesa. El palacio que hoy es Parador lo construyó, en 1459, el primer conde de Alba y Aliste, tío del rey Fernando V de Castilla, sobre las ruinas de la alcazaba musulmana.

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Catedral de Zamora./outisnn

La fortaleza resultó muy dañada un siglo después, durante la guerra de los Comuneros que enfrentó a la nobleza castellana con Carlos V. El cuarto conde de Aliste lo reedificó tras pasar por el tamiz de la sobriedad castellana e gusto renacentista que llegaba de Italia. Compañeras inevitables del peregrinar urbano son las cigüeñas, que han instalado sus nidos en lo más alto de torres y campanarios.

Deambulando por el casco antiguo el viajero también encuentra edificios civiles de traza renacentista como el Hospital de la Encarnación, el Ayuntamiento Viejo (siglo XV), el palacio de los Momos y el palacio del Cordón (hoy Museo de Zamora), que acoge piezas de arqueología de la época romana y visigótica.

Llamará la atención del viajero otro vestigio románico de indudable belleza durante su paseo por Zamora: la catedral (siglo XII), quizás la obra cumbre del románico en Castilla. Se trata de un románico nada tosco, evolucionado, que se manifiesta en elegantes arquerías y esculturas y en el diseño de sus tres naves, la central de crucería, protagónica, y las laterales, de arista. Reformas posteriores añadieron elementos góticos (ábsides y cabecera y herrerianos (claustro)

Lo más hermoso de este edificio es probablemente su cimborrio con una corona de 16 ventanas con arcos dobles que remata el crucero y por fuera parece una cúpula gallonada, recubierta de escamas de piedra. En la impresionante torre románica (siglo XIII) de 45 metros de altura, a los pies del templo, estuvieron las cárceles del Cabildo. El claustro alberga el Museo Catedralicio, donde se conserva una magnífica colección de tapices flamencos de grandes dimensiones.

Otro de los templos románicos más bellos de la ciudad es la iglesia de la Magdalena, con una portada muy ornamentada formada por cuatro arquivoltas llenas de motivos vegetales. En su interior destaca un sepulcro románico con baldaquino, único en su genero. En la iglesia de Santa María la Nueva aún se escuchan los gritos de los burgueses que murieron durante el Motín de la Trucha.

Para un paseo apacible, el parque del Castillo es una de las mejores opciones que tiene el viajero en Zamora. Entre la catedral y el castillo, teniendo como límite las murallas, se extiende una pequeña zona ajardinada a poniente de la cual se abre el Postigo de la Traición, puerta por donde entró en la ciudad Bellido Delfos, perseguido por el Cid, después de matar al rey Don Sancho que asediaba la urbe.

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El río Duero a su paso por Zamora./fdv

Aparte de por su historia y patrimonio, a Zamora debe viajar el viajero para conocer su Semana Santa, jornadas que están declaradas Fiesta de Interés Turístico Internacional y que cuenta con una gran tradición que se remonta al siglo XIV. La procesión más destacada es la de Viernes Santo, que sale a las cinco de la madrugada de la iglesia de San Juan; la componen diez pasos de gran valor escultórico.

Zamora está emergiendo como un destino turístico y cultural de primer nivel dentro de la geografía española. Desde su Patronato de Turismo se están llevando a cabo unas cuantas iniciativas para a dar a conocer todas las excelencias que le esperan al visitante si visita esta ciudad de Castilla y León. Ya no solo a nivel presencial, sino también a través de las redes sociales. Y para este cometido deviene fundamental una importante estrategia de marketing. Con la plataforma de email marketing Mailrelay se consigue un nivel notable de promoción del destino turístico. Es gratuita y permite 75.000 envíos a diferentes destinatarios.

Si el viajero tiene ganas de más viajes con historia a lo largo y ancho de la provincia de Zamora, debe saber que cuenta con relevantes enclaves que deslumbran por su pasado. Ejemplos hay unos cuantos, como Toro, donde tuvo lugar una guerra civil entre Isabel y Juana la Beltraneja por la disputa del trono de Castilla. O bien Tábara, que fue una importante escuela de copistas y beatos durante la Edad Media.

Dónde dormir: Hotel Horus; Plaza del Mercado, 20; 49003 Zamora; teléfono: 980508282.

Dónde comer: Las Aceñas; Bajada Río, s/n; 49028 Zamora; teléfono: 980530234.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

Comment(2)

    1. Hola José,

      tienes razón. En un mundo cada vez más globalizado no está de más utilizar las nuevas tecnologías para da a conocer todo lo maravilloso que tiene un municipio.

      Saludos

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