Tajos de Villavieja: Una ciudadela de la Edad del Cobre en Granada

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En el paraje conocido como Los Tajos de Villavieja, junto a la pedanía de Fuentes de Cesna, en el poniente granadino, emerge un conjunto arqueológico excepcional que ha comenzado a transformar nuestra comprensión de la Prehistoria en el sur de España.

Este sitio, conocido como Villavieja, corresponde a un asentamiento fortificado de la Edad del Cobre (también llamada Calcolítico) que data de hace cerca de 5.000 años, aproximadamente entre los años 3000 y 2500 a.C.

Aunque durante décadas fue un yacimiento ignorado por la comunidad científica internacional debido a su difícil acceso y su localización en un entorno rural poco explorado, en los últimos años las excavaciones y estudios han comenzado a sacar a la luz su singularidad y su extraordinario valor patrimonial.

Un poblado amurallado y monumental

Lo que hace excepcional al yacimiento de Villavieja es, sobre todo, su estructura arquitectónica fortificada. En una meseta elevada sobre el valle del río Genil se levantó un recinto amurallado de piedra que supera los 300 metros de longitud, con muros conservados de hasta tres metros de altura en algunos tramos.

Esta muralla, que cierra el lado más accesible del poblado, aparece reforzada con elementos defensivos complementarios: torres semicirculares de distintos tamaños (algunas de hasta cinco metros de diámetro) y estructuras que parecen corresponder a corredores de acceso controlado.

No es sencillo exagerar la importancia de esta muralla: no solo es una de las fortificaciones prehistóricas más monumentales de Andalucía, sino que también permite ver cómo hace milenios las comunidades humanas ya estaban construyendo y defendiendo espacios colectivos de gran complejidad técnica.

El contexto cultural: la Edad del Cobre

La Edad del Cobre representa una etapa de transición entre el Neolítico (cuando las sociedades se vuelven agrícolas y sedentarias) y la Edad del Bronce (cuando el uso de metales se generaliza). En esta fase, que en la península ibérica abarca aproximadamente desde el 3200 hasta el 2200 a.C., las comunidades humanas empezaron a trabajar de forma más habitual el cobre, aunque todavía convivía con herramientas de piedra.

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El asentamiento fortificado de Tajos de Villavieja data de hace 5.000 años al menos.

En este contexto, el sitio de Villavieja se enmarca dentro de un desarrollo generalizado de poblados amurallados y estructuras complejas, como otros conjuntos monumentales conocidos en el sur de España tales como Los Millares (Almería) y los yacimientos divulgados en otras zonas de Andalucía.

Lo que convierte a Villavieja en un hallazgo paradigmático es su excepcional estado de conservación y su visibilidad paisajística: la muralla y el trazado del asentamiento se mantienen tan claros que incluso son perceptibles desde fotografías aéreas y trabajos de prospección geofísica.

¿Qué significa este poblado?

Los primeros estudios arqueológicos realizados por investigadores de la Universidad de Granada han sugerido que Villavieja no se trata de un simple poblado rural, sino de una ciudadela o núcleo fortificado con funciones sociales, económicas y defensivas complejas.

La construcción de murallas y torres exigía no solo un conocimiento significativo de la técnica constructiva de piedra, sino también una organización social capaz de coordinar mano de obra, recursos y planificación.

Estas capacidades son características de sociedades que ya habían pasado del simple asentamiento familiar a estructuras comunitarias con jerarquías y responsabilidades compartidas.

Además, la posición elevada de la muralla y su control visual del valle sugieren que parte de su función era vigilar y proteger rutas de comunicación y recursos naturales, especialmente en un territorio que, entonces como ahora, tenía valiosos terrenos agrícolas y ganaderos.

Otros elementos del conjunto

El yacimiento no se limita solo a la muralla. Junto al recinto fortificado se han identificado estructuras internas aún por excavar, así como indicios de viviendas que probablemente fueron ocupadas a diferentes momentos de la historia de la ocupación.

Asimismo, se encuentra la denominada Cueva de las Cabras, una cavidad natural en la base de la meseta donde se han hallado materiales cerámicos correspondientes a la prehistoria reciente. Esta cueva, aunque modificada en época posterior, puede haber tenido una función ritual o de almacenamiento para los habitantes de la ciudadela.

También forman parte del conjunto unas viviendas excavadas en roca de época medieval, datadas por la cerámica vidriada que aparece en superficie y los métodos constructivos observados. Estas estructuras muestran que el lugar siguió siendo relevante mucho después de la Edad del Cobre, al menos hasta los siglos XIV-XV.

Hasta el comienzo del siglo XXI el yacimiento de Villavieja era prácticamente desconocido para la arqueología académica, pese a que referencias antiguas (como las del geógrafo del siglo XIX Pascual Madoz) ya mencionaban estructuras visibles en el lugar.

Las campañas de excavación impulsadas por la Universidad de Granada desde 2012 han ido desentrañando gradualmente la cronología, la tecnología constructiva y el significado de este sitio, confirmando su gran valor patrimonial.

Además, en años recientes instituciones como la Diputación de Granada han intervenido para documentar y consolidar partes de la muralla, dentro de programas de conservación del patrimonio arqueológico rural.

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Bastión adosado a la muralla de Villavieja./ Villavieja Prehistorica

En 2024, el conjunto arqueológico de Villavieja fue oficialmente inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural con la tipología de Zona Arqueológica, lo que proporciona la máxima figura de protección y abre la puerta a mayor investigación y puesta en valor pública.

El paisaje que rodea Villavieja

Más allá de su valor arqueológico, el entorno en que se ubica Villavieja también añade significado cultural y visual al conjunto. Desde lo alto de la meseta se domina gran parte del valle del Genil, con vistas que reflejan la importancia estratégica del sitio para sus antiguos habitantes.

El paisaje, con sus sierras, cursos de agua y fértiles llanuras, habría proporcionado alimentos, rutas de pastoreo y conexiones con otras comunidades cercanas, lo que explica que este asentamiento se convirtiera en un nodo destacable en la vida prehistórica de Andalucía.

Aunque aún queda mucho por excavar y estudiar, el conjunto arqueológico de Villavieja de Algarinejo se perfila como una de las grandes joyas emergentes de la Prehistoria europea. Su muralla conservada, su cronología temprana y su ubicación privilegiada lo convierten en un sitio clave para entender la transición a sociedades más complejas en la Edad del Cobre.

Su reciente reconocimiento oficial como Bien de Interés Cultural impulsa no solo la protección sino también la difusión cultural y científica de un patrimonio que hasta hace poco era casi invisible para el gran público.

Este yacimiento demuestra que, incluso en el siglo XXI, la historia profunda de la humanidad sigue siendo revelada gradualmente, a medida que arqueólogos, instituciones y comunidades locales trabajan juntos para rescatar del olvido lugares tan singulares como Villavieja.

Cómo llegar al yacimiento de Tajos de Villavieja: En coche, hay un camino rural que conduce hacia el entorno del yacimiento y el mirador natural. Hay que dirigirse a Fuentes de Cesna (pedanía de Algarinejo), y desde el núcleo urbano, seguir las indicaciones hacia el Parque Cultural Cesna y Villavieja.

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Javier Ramos de los Santoshttps://lugaresconhistoria.com/acerca-de
Periodista e investigador editorial en Lugares con Historia, donde analiza y documenta lugares históricos, enclaves patrimoniales y acontecimientos relevantes a partir de fuentes contrastadas, documentación histórica y análisis contextual riguroso.

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