En la N-120, que conduce a Burgos, Sahagún (León), en los límites de la provincia de Palencia, entre los ríos Cea y Valderaduey, conserva el recuerdo de la magnífica abadía benedictina de San Benito de Sahagún, la más próspera e influyente durante los siglos XI al XV.
Esta abadía cluniacense, que regía más de cien monasterios benedictinos desde el Cantábrico hasta Segovia, propulsó el cambio litúrgico del rito mozárabe al romano tras someter los respectivos breviarios al juicio de Dios.
Sahagún fue uno de los principales centros monásticos de la España medieval y uno de los enclaves más influyentes del Camino de Santiago. Su importancia durante los siglos XI y XII fue comparable a la de grandes centros religiosos europeos gracias al impulso de la Orden de Cluny y al patrocinio de Alfonso VI. La localidad se convirtió en foco de difusión artística, cultural y litúrgica en los reinos cristianos peninsulares.
Sahagún y Alfonso VI
En acto solemne presidido por el rey Alfonso VI, el abad arrojó al fuego los dos breviarios (mozárabe y romano) para conocer la opinión del Altísimo. Este, cuyos designios parece que son inescrutables de oficio, se inclinó a favor del mozárabe, pero Alfonso VI devolvió a la hoguera del libro que había resultado solamente chamuscado. O sea, que finalmente se adoptó el rito romano. Este es el origen del dicho: «Allá van leyes donde quieren reyes».
El Real Monasterio de San Benito no solo fue un centro religioso. Durante siglos ejerció una enorme influencia política y económica sobre amplios territorios del norte peninsular, llegando a controlar más de un centenar de monasterios dependientes. Su vinculación con la reforma cluniacense convirtió a Sahagún en uno de los principales focos de europeización de los reinos hispánicos.
El origen de Sahagún, ubicada a a 67 kilómetros de la capital leonesa, se encuentra enun pequeño santuario erigido a orillas del Cea para dar sepultura a los mártires Facundo y Primitivo, legionarios romanos convertidos al cristianismo.
De la evolución del nombre de San Facundo derivaría el actual topónimo Sahagún. La fama de sus reliquias atrajo peregrinos mucho antes del auge jacobeo.
Para distinguirla de otras iglesias levantadas en los contornos bajo la adveración de los mismos, se la llamó Domnos Sanctos, pero con el paso de los siglos prevaleció el nombre de san Facundo que, por asimilación de las formas sanct Facund, san Fagunt, Safagun, etcétera, se convirtió en Sahagún.
Gracias al papa Clemente VI, en el año 1347 le fue concedido a Sahagún el poseer su propia universidad, en la cual, bajo el canónigo Benedicto XIII, en 1403 se podían cursar estudios de Teología, Derecho Canónico y Artes Liberales.
En 1808, durante la Guerra de la Independencia, tuvo lugar en las cercanías de la villa la batalla de Sahagún, que enfrentó a la caballería británica y la francesa, con victoria final para los primeros. Ya en el siglo XX, Sahagún se convirtió, tras Eibar (País Vasco), en la segunda ciudad española que proclamó la Segunda República el 14 de abril de 1931.
Qué ver en Sahagún
En Sahagún, cuna del románico mudéjar, el viajero debe callejear sin rumbo entre las casas de entramado de madera, revocas de barro y grandes iglesias de ladrillo. La población, etapa en la ruta jacobea, conserva numerosos lugares de interés surgidos al amparo del Camino.
La cuna del románico-mudéjar
Y es que Sahagún está considerada la cuna del románico-mudéjar castellano-leonés. La escasez de piedra y la presencia de artesanos familiarizados con técnicas constructivas islámicas propiciaron el uso masivo del ladrillo, creando un estilo arquitectónico propio que posteriormente se difundió por las actuales provincias de Valladolid, Zamora, Segovia y Ávila.
Conserva los restos del monasterio de San Tirso (siglo XII, planta basilical, tres naves), de San Lorenzo, de la Trinidad y de la Peregrina, de estilo mudéjar, que albergó fervientes comunidades religiosas que hicieron de la villa un importante centro cultural.
La iglesia de San Tirso constituye el modelo más representativo del románico-mudéjar de Sahagún. Construida en el siglo XII, combina piedra en los primeros cuerpos del ábside con una espectacular fábrica de ladrillo en las zonas superiores. Su torre y su cabecera sirvieron de referencia para numerosos templos posteriores.
Actualmente alberga un espacio museístico donde pueden contemplarse piezas de arte sacro y maquetas históricas que permiten comprender la evolución urbana de la villa y la magnitud del desaparecido monasterio benedictino.
El viajero se asombrará, sin lugar a dudas, ante la inmensa torre que se levanta de la iglesia de San Lorenzo, que tiene aire de zigurat babilónico: maciza, pesada y troncopiramidal por abajo, pero por arriba ligera y ventanera en sus tres cuerpos sucesivos, que otean los trigales del campo desde sus airosas arquerías. De obligada visita y contemplación.
Su imponente torre escalonada de ladrillo es una de las imágenes más reconocibles del mudéjar leonés y se ha convertido en el símbolo arquitectónico de la localidad.
En el convento de Santa Cruz hay un interesante museo en el que se puede admirar una bañera romana de mármol, la custodia de Juan de Arfe (siglo XVI) y la Virgen de la Peregrina, de la famosa tallista sevillana Luisa Roldán, la Roldana.

La antigua iglesia franciscana de La Peregrina es uno de los ejemplos más singulares del mudéjar leonés. Vinculada históricamente al Camino de Santiago, destaca por su fábrica de ladrillo y por los restos del conjunto conventual que la rodeaba.
Por su parte, el histórico Puente Canto, levantado sobre el río Cea y tradicionalmente considerado de origen romano aunque muy transformado en siglos posteriores, ha sido objeto de una importante restauración concluida en 2025. Constituye uno de los hitos monumentales más destacados del Camino de Santiago a su paso por León.
De Sahagún era originario Pedro Ponce de León, un pedagogo, logopeda y monje benedictino del siglo XVI considerado como el primer educador de sordos conocido y documentado en el mundo.
Fue hijo de Juan Ponce de León, el conquistador español descubridor de Florida e intrépido expedicionario que buscaba encontrar allí las aguas de la eterna juventud. También se convirtió en el primer gobernador de Puerto Rico.
Aunque el viajero ande por tierras españolas de enorme pasado y recuerdos, no le iría mal cruzar el charco hasta San Rafael del Yuma (Punta Cana), en la República Dominicana, si desea conocer más a fondo la historia y andanzas de Juan Ponce de León.
Allí se ubica su Museo Casa-Fuerte, dedicado a la vida del conquistador y sus campañas de colonización en el este de la isla. Ponce de León habitó esta casa-fortaleza junto a su esposa Leonor y sus tres hijas hasta 1508, año en que se trasladó a Puerto Rico.


Igual tenían que poner que Sahagún está en León. Cerca de Palencia, sí, pero en León.
Hola Feli. Te agradezco el comentario, pero te preciso, ¿en qué momento el artículo dice que Sahagún no está en León? Si te fijas, el título del post es ‘Sahagún (León)’, lo que evidencia que el municipio pertenece a dicha provincia. Y el texto tan solo dice que está en los límites de la provincia de Palencia, no que pertenece la provincia de Palencia. Considero, sin ánimo de querer pretencioso, que deberías prestar más atención en lo que lees antes de emitir juicios de valor.
Saludos