Los judíos perseguidos por los nazis en Lleida: las rutas de la libertad

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Durante la Segunda Guerra Mundial, cerca de 2.000 personas de origen judío huyeron de la persecución del régimen nazi a través del Pirineo de Lleida.

Escapaban de países como Alemania, Austria, Polonia, Holanda, Bélgica o Francia, y cruzaron la cadena montañosa que divide Francia de España protagonizando unas evasiones épicas, desafiando a la vigilancia a ambos lados de la frontera, la dura climatología y la dureza del recorrido.

El recorrido implicaba nieve, frío, altitudes superiores a los 2.000 metros, desconocimiento del terreno, falta de equipamiento y el riesgo de ser detenidos o devueltos a Francia.

No todos los que cruzaron eran judíos. Entre los evadidos también hubo aviadores aliados derribados, militares que trataban de alcanzar el norte de África o Gran Bretaña, resistentes franceses y alemanes contrarios al nazismo.

Una vez llegados a Cataluña, éstos encontraron la solidaridad de gran parte de la población local, lo que les permitió seguir con sus vidas.

Una red de caminos para escapar del nazismo

Los Pirineos se convirtieron durante la Segunda Guerra Mundial en una de las principales vías de escape desde la Europa ocupada. A través de sus pasos de montaña funcionaron redes clandestinas de guías, conocidos popularmente como pasadores, que conducían a los refugiados desde Francia hasta territorio español.

La frontera, sin embargo, no significaba necesariamente el final del peligro. Una vez en España, los evadidos podían ser detenidos por las autoridades franquistas y trasladados a dependencias policiales y prisiones.

En algunos casos fueron posteriormente conducidos a Lleida, Barcelona o Miranda de Ebro, dependiendo de sus circunstancias y de las decisiones de las autoridades.

La historia de estos caminos es, por tanto, más compleja que la simple imagen de una frontera atravesada hacia la libertad: detrás existía una cadena de guías, redes de ayuda, alojamientos clandestinos, policías, prisiones y organizaciones humanitarias que determinaban el destino de quienes conseguían alcanzar España.

Los caminos de evasión por el Pirineo de Lleida

Ahora puede seguirse su periplo y sus principales itinerarios de fuga por estas tierras catalanas gracias a varias rutas señalizadas que están agrupadas bajo el nombre Perseguidos y salvados, una iniciativa de la Diputación de Lleida.

El proyecto Perseguidos y Salvados ha ido ampliando los itinerarios originales hasta configurar una red de rutas de memoria que atraviesa la Val d’Aran, la Alta Ribagorça, el Pallars Sobirà, el Alt Urgell y la Cerdanya.

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La Vall d’Aran fue uno de los escenarios del Pirineo catalán que recorrieron los judíos perseguidos.

Al recorrerlas, además de conocer las historias personales de los evadidos y sus rescatadores, el viajero puede descubrir la singularidad un patrimonio natural, paisajístico y arquitectónico excepcional.

En total, las rutas cubren 150 kilómetros y pueden realizarse según los tramos a pie, en bicicleta o en coche. En los puntos más emblemáticos de los itinerarios hay puntos de información en forma de paneles, banderolas y tótems con códigos QR.

Una de las rutas, Pirineo Val d’Aran-Alta Ribagorça incluye a su vez tres itinerarios, y tiene entre sus puntos de máximo interés la capital aranesa, Vielha. Esta, situada a 974 metros de altitud y rodeada de montañas, es el centro cultural de Arán, una comarca situada en la vertiente norte de los Pirineos.

El recurso turístico oficial del Museo de Aran señala que dispone de un pequeño espacio expositivo dedicado precisamente al papel de la Val d’Aran en la evasión de refugiados judíos desde la Francia ocupada hacia la península ibérica.

Vale la pena pasear por su casco antiguo, con un inequívoco aire medieval, con construcciones civiles como Çò de Rodés o Çò de Fedusa. Y conocer algunas de sus iglesias, como Sant Miquèu, y su parador nacional.

Este primer itinerario pasa también por Eth Pònt de Rei, que hacía las veces de aduana para cuantos querían entrar en España con la documentación en regla, y donde hubo como guardia fronteriza soldados alemanes desde 1942, y hasta la liberación de sur de Francia en agosto de 1944.

El paso fronterizo tenía un papel fundamental en el control de quienes pretendían entrar legalmente en España. Además, la documentación actual de la ruta explica que la policía española podía devolver a Francia a algunos evadidos, y que posteriormente podían quedar bajo control de las autoridades alemanas.

También destaca Canejan, donde solo en 1943 fueron detenidos por la Guardia Civil unos 500 evadidos, muchos de ellos judíos; La villa de Les, en cuyo Hotel Franco-Español se alojaron numerosos fugados, o Bossòst, que jugó un papel especial como lugar de llegada de distintas rutas procedentes de la ciudad francesa de Luchon.

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Paneles explicativos componen la ruta ‘Perseguidos y salvados’

La ruta incluye el paso de la Bonaigua, a través del cual los detenidos eran trasladados a Lleida, y el Túnel de Vielha, que aunque no se inauguró hasta 1948, ya en 1941 se comunicaban ambas bocas.

La información turística actual confirma que las dos bocas del túnel ya estaban comunicadas en 1941 y que algunos evadidos consiguieron atravesarlo clandestinamente con ayuda de trabajadores de las obras.

En determinados casos, la Guardia Civil utilizaba este paso para conducir detenidos hacia Vilaller y posteriormente hacia Lleida. Y Pont de Suert, que tiene una bonita parte antigua. La ruta acaba aquí.

En cambio, la ruta Pirineus-Els Pallars arranca del Puerto del Guiló (2.371 metros) y desciende hasta Sort, en cuya antigua prisión (una capilla gótica) fueron encerrados algunos fugados.

Un pequeño museo explica su historia. Hoy la antigua prisión es la Prisión-Museo Camí de la Llibertat, uno de los principales espacios memoriales relacionados con las evasiones de la Segunda Guerra Mundial en Cataluña. El museo conserva y explica la historia de quienes atravesaron los Pirineos huyendo de la persecución nazi.

También se alojaron decenas de judíos en el Hotel Pessets, haciéndose cargo de su estancia la Cruz Roja y la American Jewish Joint Distribution Committee (JDC).

Entre 1939 y 1944 pasaron por Sort unos 2.600 detenidos (buena parte de ellos judíos) por atravesar la frontera clandestinamente. Tras unos días aquí, solían ser conducidos a Lleida, aunque algunos pasaban antes por la prisión de Tremp.

En Lleida se decidía posteriormente el futuro de los detenidos: algunos fueron trasladados a otras cárceles y determinados jóvenes en edad militar terminaron en Miranda de Ebro, mientras que otros pudieron continuar su viaje hacia terceros países.

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Preciosos parajes conforman el entorno de Vielha./Joergsam

Otros tres pueblos destacables durante el recorrido son Tavascan, Llavorsí y Rialp, que todavía conserva la estructura porticada de las calles medievales.

Una tercera ruta, Pirineus-Alt Urgell recuerda la principal vía de penetración de refugiados procedentes de Andorra a través de de caminos de montaña que conducían a los huidos desde los valles del Valira.

Enlaza Bescaran, la primera población que encontraban, con La Seu d’Urgell, enclavada en una llanura y rodeada de cimas. En el Espai Armengol de La Seu está el punto informativo de set itinerario.

La cuarta ruta trazado de Perseguidos y Salvados es Pirineus-La Cerdanya, que va del Puerto de Perafita, otro de los puntos por los que llegaban los refugiados desde Andorra hasta Martinet, desde donde los evadidos empezaban la segunda parte del camino que finalizaba en Barcelona.

En este caso, también están señalizados como enclaves importantes Arànser, la primera población con la que se topaban tras haber cruzado el paso fronterizo, y Lles, por aquel entonces habitualmente utilizado para el contrabando y en la actualidad un paraíso para los amantes del esquí con inmejorables vetas del área.

En 2015 se señalizó una quinta ruta que comunicaba la Val d’Aran con el Pallars Sobirà, a través del Port de Gireta, Montgarri y Alòs d’Isil. Son aproximadamente 23 kilómetros de alta montaña que recuperan uno de los caminos utilizados por familias judías que huían de la persecución nazi. Entre los lugares destacados se encuentran el Refugio del Fornet, Alòs d’Isil, el Pont de Perosa y el Santuario de Montgarri.

La historia de Paquita Sitzer constituye uno de los testimonios más personales relacionados con este itinerario. Cuando era niña atravesó los Pirineos con su familia huyendo de la persecución y llegó a la Val d’Aran en 1942. La presión de vecinos y autoridades locales contribuyó a evitar que la familia fuera devuelta a Francia.

Posteriormente se documenta también la Ruta 6, Coll de Pimés, entre Andorra y Bescaran. La Ruta 6 parte de este paso, situado a unos 2.156 metros, y desciende hacia Bescaran. El recorrido señalizado tiene unos 5,8 kilómetros y un desnivel negativo aproximado de 768 metros; actualmente está considerado de dificultad exigente.

La propuesta tiene hoy una dimensión memorial mucho mayor que la que tenía cuando se creó. El viajero no solo encuentra paisajes de alta montaña, sino cárceles, antiguos pasos fronterizos, pueblos de acogida, museos, centros de interpretación y espacios incluidos en la Red de Espacios de Memoria de Cataluña.

La historia de los perseguidos por el nazismo no ha quedado congelada en los antiguos caminos de montaña. Cataluña ha desarrollado en los últimos años una extensa Red de Espacios de Memoria Democrática que actualmente supera los 230 espacios, con 68 de ellos situados en la provincia de Lleida.


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Javier Ramos de los Santoshttps://lugaresconhistoria.com/acerca-de
Periodista e investigador editorial en Lugares con Historia, donde analiza y documenta lugares históricos, enclaves patrimoniales y acontecimientos relevantes a partir de fuentes contrastadas, documentación histórica y análisis contextual riguroso.

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