Desde el aire, su silueta configura una estrella de ocho puntas. Impresiona de veras el Real Fuerte de la Concepción, en la frontera hispano-lusa, provincia de Salamanca, imprescindible para comprender la arquitectura militar abaluartada del siglo XVII-XVIII.
A ras de suelo, un buen número de pasadizos, recios muros, baluartes, taludes, fosos, puentes levadizos y escudos reales le dotan de un vigor del que gozó siglos atrás. Impone este lugar no turístico, sin duda.
La historia del Real Fuerte de la Concepción
Fue un emplazamiento estratégico durante la Guerra de la Independencia contra Napoleón y los franceses.
Tal fue así que los ingleses que tomaron parte en la contienda en alianza con los españoles, al mando del general Wellington, volaron el Real Fuerte de la Concepción durante su retirada.
Después de quedar abandonado durante medio siglo y vendido a particulares, en la actualidad la fortaleza se ha recuperado como alojamiento hotelero de lujo.
Se ubica a unos 600 metros al oeste del casco urbano de Aldea del Obispo, y frente al castillo/fortaleza de Almeida en Portugal, lo que subraya su papel de vigilancia fronteriza.
Los orígenes de este bastión militar defensivo se remontan al siglo XVIII, aunque ya en 1664 el fracasado intento de Felipe IV de tomar Portugal tanteó la construcción de un primer baluarte en la localidad de Aldea del Obispo.
La primera piedra se colocó el 8 de diciembre de 1663 (festividad de la Inmaculada Concepción) por orden del Duque de Osuna, en el contexto de la Guerra de Restauración portuguesa (1640-1668).
Sin embargo, tras la derrota hispano-castellana en la batalla de Castelo Rodrigo (8 de junio de 1664) el Consejo de Guerra ordenó su demolición; la pólvora se mojó y salvó parcialmente sus estructuras.
El nuevo fuerte
Con la entrada de los Borbones en el trono de España, Felipe V de Anjou encargó al ingeniero militar Pedro Moreau y a los arquitectos Manuel y José de Lara Churriguera restituir el poder defensivo del Fuerte de la Concepción, en la ribera salmantina del río Turones.
Su finalidad: defender la frontera española y así contrarrestar las plazas fuertes existentes en Portugal de Olivenza, Elvas, Valença do Miño y, sobre todo, de Almeida.

Moreau aprovechó la excavación realizada 70 años atrás y comenzó a levantar la fortaleza con la inestimable ayuda de Manuel de Lara Churriguera, autor de la decoración de la puerta principal, con su impresionante escudo real, que algunos investigadores atribuyen a su hermano José.
Cómo es el Real Fuerte de la Concepción
El resultado fue una fortificación poderosa con forma de estrella de 16 puntas. Cuatro macizos baluartes pentagonales situados en los ángulos, construidos con taludes de tierra y reforzados por empalizadas de madera y cestones ofrecían un baluarte majestuoso.
Su patio de armas alcanzó los 3.600 metros cuadrados. Ahí es nada. El fuerte ocupaba unas nueve hectáreas, y su capacidad estimada acogía a 1.500 infantes y 200 de caballería.
El momento de mayor actividad vivido por el Fuerte de la Concepción se circunscribe al periodo de la Guerra de la Independencia.
Los franceses, una vez que ya habían ocupado casi todo el territorio español sobre 1810, con Napoleón al frente, decidieron por tercera vez invadir Portugal para anexionársela al imperio galo.
La nueva ruta de asedio discurrió a través del camino real por Salamanca y Ciudad Rodrigo camino de Lisboa.
El fuerte se convirtió en campo de batalla en plena Raya fronteriza tras el desembarco de Lord Wellington, que pasaría a ocupar el mando del ejército anglo español.
A mediados de 1810 los británicos, en su retirada, hicieron añicos el Fuerte de la Concepción. Los cuatro revellines que protegían sus muros fueron destruidos, así como dos de sus baluartes. Otras zonas de la muralla se desmoronaron.
El fuerte de San José y el cuartel circular de Caballerizas también fueron volados por los ingleses. Los estragos de la pólvora permanecen en los muros como fiel testigo de aquella contienda para disfrute del viajero apasionado por la historia.
Un año después se revivió otra contienda, en concreto la batalla de Fuentes de Oñoro. Las dos potencias europeas hegemónicas por aquel entonces volvieron a combatir de nuevo en el Fuerte de la Concepción, en un enfrentamiento que se cerró con la victoria de los ingleses y motivó la huida francesa de Almeida y el final de la guerra en Portugal.
El 19 de enero de 1812 entró Wellington en la ciudad helmántica de Ciudad Rodrigo. Francia ya cavó su derrota hasta su expulsión definitiva de la Península Ibérica.

La conclusión de la contienda que echó fuera de nuestras fronteras a los invasores galos marginó al propio fuerte, que en tiempos de Isabel II pasó a manos privadas.
Parte de su patrimonio fue expoliado, coincidiendo con el declive de la propia España y un Portugal ya independiente, antaño el mayor imperio del mundo de su época.
El inexorable paso del tiempo sumió a este histórico bastión en el olvido y lo conminó al abandono, convirtiéndose en una fantasmal isla de piedra en plena dehesa salmantina.
La leyenda cuenta que en la puerta principal, además del escudo de armas y un puente basculante que conectaba la plaza de armas con uno de los revellines, había un reloj que podía haber sido parte de un botín conseguido en una de las contiendas contra la fortificación de Almeida.
Hoy, el fuerte rememora aquel pasado de contienda bélica desde la calma y el sosiego que proporciona su reconversión en remozado hotel de unas cuantas estrellas. Fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) el 6 de agosto de 1992.
El establecimiento ha aprovechado a la perfección el recuerdo de aquel pasado para levantar un alojamiento con historia, alejado de los convencionalismos.
Es la única fortaleza en forma de estrella, del llamado estilo Vauban, convertida en hotel en toda Europa. Uno más de los serios motivos para viajar a Salamanca o Castilla y León. Y dejarse llevar.
Cómo llegar desde Salamanca: La opción más rápida y directa es en coche, siguiendo la autopista A-62 hacia la frontera con Portugal, para luego tomar una carretera local que lleva al fuerte. Otra alternativa es combinar tren y autobús, aunque es la opción más lenta
Guía práctica: El Real Fuerte se encuentra en ruinas parcialmente restauradas, aunque se puede visitar (jueves por la mañana según algunas webs) y dispone de Aula de Interpretación en Aldea del Obispo. Según Senditur, el teléfono de contacto es 923 488 302 (lunes y jueves mañana) y 628 549 912 (todos los días).
Donde dormir y comer: Posada Real Fuerte de la Concepción; avenida de Portugal, s/n; Aldea del Obispo (Salamanca); teléfono: 923109990.



Es un excelente post sobre un lugar único. Toda la comarca es de gran interés. A pocos kilómetros está Almeida, una fortaleza portuguesa que al igual que la española comparte la forma de estrella.
Mari Rearte
Hola mari rearte.
Acabo de ver imágenes de la fortaleza de Almeida y son espectaculares. Lástima que sea de origen luso. Si fuera española le dedicaría un artículo como se merece.
Saludos