Desde la Plaza Circular hasta el Museo Guggenheim, un paseo por la Gran Vía permite conocer el Bilbao más señorial, ese que respira arquitectura y arte por cada uno de los poros de su piel de asfalto. Un paseo a lo largo de la historia más reciente de la capital de Vizcaya, cuyo porte entusiasma la predisposición del viajero más avezado.
Bilbao es en la actualidad uno de los mejores ejemplos europeos de reconversión urbana, pasando de ciudad industrial a destino cultural de referencia gracias al llamado ‘efecto Guggenheim’. Esta transformación sigue activa con nuevos proyectos culturales, sostenibles y urbanos que continúan redefiniendo la ciudad.
La historia de Bilbao
Desde finales del siglo XIX, el puente del Arenal une el casco viejo de Bilbao con un típico ensanche decimonónico de manzanas amplias y regulares con elegantes edificios. Para conocerlo, lo ideal es partir de la Plaza Circular, en cuyo centro se alza la escultura de don Diego López de Haro, fundado en 1300 de la noble villa de Bilbao.
La ciudad nació como una pequeña villa comercial junto a la ría del Nervión, en un punto estratégico para el comercio entre Castilla y el mar Cantábrico. Desde el principio, su economía giró en torno al comercio de lana y hierro.
Durante la Edad Media y la Edad Moderna, Bilbao se consolidó como uno de los puertos más importantes del norte de España. La ciudad creció alrededor del actual Casco Viejo, conocido como ‘Las Siete Calles’.
El gran salto de Bilbao llegó con la industrialización en el siglo XIX. Ya que dicha revolución permitió el desarrollo de la siderurgia, la explotación intensiva del hierro y la creación de astilleros y fábricas.
De la Plaza Circular parte la Gran Vía, eje central del Ensanche, que toma el nombre del fundador. Esta elegante arteria comercial y bancaria tiene el atractivo añadido de ser semipeatonal. Merece la pena dejarla por unos momentos para buscar a mano derecha los jardines de Albia, en los que la estatua del escritor Antonio Trueba descansa entre árboles y palomas.

Qué ver en Bilbao imprescindible y con historia
De regreso a la Gran Vía, nos topamos con la figura del dios Mercurio que remata el edificio del primitivo Banco de Vizcaya y, más allá, con el Palacio de la Diputación Foral de Bizkaia que, erigido en 1900, exhibe una gran balconada.
Las obras de construcción comenzaron en el año 1890, de la mano del arquitecto Luis Aladrén. El proyecto cumplió las expectativas de la burguesía de Bizkaia, que quería expresar en su nueva sede el auge económico del territorio.
La gran suntuosidad y el abigarramiento del edificio responde a ese deseo. Así, el eclecticismo domina el exterior, mientras que el interior exhibe el mismo recargamiento decorativo exterior y es un claro ejemplo del esplendor de las artes aplicadas: mármoles, maderas, estucos, espejos, escayolas, cerámicas, vidrieras…
La Gran Vía exhibe, en su parte central, la plaza Moyúa o Elíptica, a la que se asoman el edificio del Hotel Carlton, declarado Bien de Interés Cultural, y el peculiar palacio de Chávarri, actual sede del Gobierno Civil.

Desde el tramo de la Gran Vía que desemboca en la plaza del Sagrado Corazón accedemos a mano derecha al parque de doña Casilda de Iturrizar, une espacio verde en torno a un estanque, destacado lugar de esparcimiento de los bilbaínos. Aunque en el plan del Ensanche de 1876 ya habían proyectado realizar un parque en este lugar, no fue hasta 1907 cuando comenzaron a trabajar.
El arquitecto Ricardo Bastida y el ingeniero Juan de Eguiraun se encargaron de diseñar el espacio que lleva el nombre de la benefactora bilbaína. En un extremo del parque se halla el Museo de Bellas Artes de Bilbao, una de las mejores pinacotecas de España con obras de diversas épocas y manifestaciones artísticas.
Conforman su legado más de 6.000 pinturas, esculturas, dibujos, grabados y artes decorativas, desde el siglo XII hasta la actualidad, enclavadas en cuatro secciones principales: arte antiguo, arte contemporáneo, arte vasco u pequeñas colecciones de artes aplicadas.
Paseando por la Alameda de Mazarredo el viajero verá el paisaje de un nuevo Bilbao: el Palacio de Congresos y de la Música Eskaulduna. Con una aforo con 2.164 asientos y 18 salas independientes capacitadas para albergar varios espectáculos al mismo tiempo, el edificio es obra de Federico Soriano y Dolores palacios, e inaugurado en febrero de 1999.
Su llamativo diseño simboliza el último buque construido en el antiguo astillero Eskaulduna, terrenos sobre los que se asienta, mientras que su configuración interna conforma un enorme complejo multifuncional de 53.000 metros cuadrados en el mismo centro de la ciudad.
El Casco Viejo o barrio medieval es el corazón histórico de la ciudad, donde se concentran algunos de los edificios más antiguos y emblemáticos. Es también el mejor lugar para experimentar la cultura del pintxo, una de las señas de identidad gastronómicas del País Vasco.
Un recorrido por el Guggenheim
El viajero concluye su paseo en el icono bilbaíno más internacional, el Museo Guggenheim Bilbao, que además de ser un punto de referencia para los amantes del arte contemporáneo, es un ejemplo de emblema de cómo una construcción espectacular como la de Frank Gehry puede contribuir a regenerar toda una zona.

Convertido en símbolo del nuevo Bilbao, el Gugghenheim constituye uno de los proyectos culturales más ambiciosos del siglo XX. Su colección permanente incluye obras de los artistas más prominentes de las últimas cuadro décadas y se complementa con fondos prestados por la Solomon R. Gugghenheim Foundation y con las programaciones especiales que auspicia la Fundación.
Además, algunas salas están dedicadas a montajes monográficos y otras albergan obras realizadas expresamente para el museo. El arte contemporáneo vasco y español también están representados con una selección de obras que, como nuevas adquisiciones de la colección permanente, proporcionan una amplia visión de las tendencias más actuales del arte.
Además de su arquitectura icónica, esta espectacular galería renueva constantemente sus exposiciones temporales, lo que hace que cada visita sea diferente. Y es que el Guggenheim no solo es un museo, sino el símbolo de la transformación económica y cultural de Bilbao desde finales del siglo XX.
El Guggenheim no sería el mismo sin su inseparable ría de Bilbao, que es el eje vertebrador de la ciudad y uno de los mejores lugares para pasear, especialmente en la zona de Abandoibarra, donde se concentran algunos de los edificios más modernos.
Qué más ver en Bilbao
Otro hito bilbaíno que no se puede dejar escapar es la subida al mirador del monte Artxanda en el famoso funicular. Se obtienen desde aquí las mejores vistas de toda la ciudad. Espectaculares.
Pero aún hay más. Azkuna Zentroa (La Alhóndiga) es un antiguo almacén reconvertido en centro cultural multidisciplinar con diseño de Philippe Starck. Itsasmuseum Bilbao se convierte en un museo marítimo que explica la relación histórica de la ciudad con la ría. Mientras, existen otros espacios urbanos a destacar, como el Mercado de la Ribera, una de las lonjas cubiertas más grandes de Europa; o el Teatro Arriaga, inspirado en la Ópera de París.
Y después de la ruta, llega el almuerzo. ¿Te encanta degustar platos nuevos? El País Vasco es famoso por su gastronomía, por lo que seguro que disfrutarás con la explosión de sabores de su joya de la corona: los pinchos.
Bilbao da lustre a la visita del viajero por tierras vascas. Pero la provincia de Vizcaya conserva otras joyas con historia que se le recomiendan al viajero aficionado por el pasado. Como por ejemplo Balmaseda, Elorrio, la villa donde se fabricaban las picas de los Tercios de Flandes, o el espectacular castillo de Butrón.
Desde Bilbao, el viajero puede realizar algunas escapadas cerca, como las impresionantes a San Juan de Gaztelugatxe, la Reserva de Urdaibai, Gernika o Bermeo.
En definitiva, Bilbao continúa apostando por un modelo urbano más sostenible, con cambios recientes en la regulación del espacio público y mejoras en accesibilidad en zonas clave de la ciudad. Además de poder disfrutar de su historia.
Ruta de 1 día en Bilbao
Bilbao es una ciudad perfecta para recorrer en una jornada. Puedes comenzar en el Casco Viejo, donde nació la ciudad en la Edad Media, continuar hacia la ría para descubrir su transformación industrial y terminar en el Museo Guggenheim, símbolo del Bilbao moderno. Este contraste entre historia y vanguardia es lo que hace única a la ciudad. A continuación te dejo una mini guía si quieres aprovechar al máximo tu tiempo en tu visita a la capital vasca:
- Ruta de pintxos en el Casco Viejo.
- Paseo en barco por la ría.
- Subida al mirador de Artxanda.
- Visita a San Mamés (para los fans del fútbol).
Dónde dormir: Hotel Arenal; Fueros Kalea, 2; 48005 Bilbao (Vizcaya); teléfono: 944151407.
Dónde comer: Irrintzi; Santa Maria Kalea, 8; 48005 Bilbao (Vizcaya); teléfono: 944167616.
Cómo llegar a Bilbao: En avión, el principal acceso es el Aeropuerto de Bilbao, situado a unos 12 km del centro. Cómo ir del aeropuerto al centro: Autobús (Bizkaibus A3247) → llega a la ciudad en unos 20-30 minutos. En coche, Bilbao está bien conectada por carretera. Principales rutas: Desde San Sebastián → AP-8; desde Madrid → A-1 y AP-68; desde Barcelona → AP-68.

