Parecen y se asemejan a estalagmitas gigantes, como rascacielos naturales a gran escala. Una especie de laberintos creados por la caprichosa naturaleza que emboban al viajero más intrépido. Son las cárcavas de Pontón de la Oliva.
En la región madrileña, en la intersección con la provincia de Guadalajara, brotan del paisaje, para deleite del viajero estas sorprendentes formaciones que la erosión del viento y de la lluvia han conformado a lo largo del tiempo.
Se trata de un paraje muy similar al de las Médulas de León, estas obra de la acción de los romanos durante siglos para extraer oro durante su ocupación de la península ibérica.
Para llegar hasta este lugar, la caminata del viajero empieza en la presa del Pontón de Oliva (la más antigua de la región), donde existe una zona de parking.
Historia del Pontón de la Oliva
Precisamente, el Pontón de la Oliva es una histórica presa situada en la sierra de Ayllón, al noreste de la Comunidad de Madrid, en el municipio de Patones.
Construida en el siglo XIX, esta infraestructura ha sido testigo de importantes eventos históricos y ofrece un entorno natural de gran belleza, convirtiéndola en un destino atractivo para los amantes de la historia y la naturaleza.
La construcción del Pontón de la Oliva se inició en 1851, bajo la dirección de los ingenieros Juan Rafo y Juan de Ribera, con el objetivo de abastecer de agua potable a la creciente población de Madrid.
Rafo y Ribera diseñaron un sistema de abastecimiento ‘a lo romano’, con un canal de 77 km de longitud de aguas rodadas. El lugar elegido fue una garganta natural llamada el cerro de la Oliva.
En la obra trabajaron 1.500 presos de las guerras carlistas, 200 obreros libres y 400 bestias, en durísimas condiciones. Los ingenieros utilizaron un sistema de comunicación entre obras basado en palomas mensajeras al que llamaron «telegrafía alada».
La obra fue inaugurada en 1858 por la reina Isabel II, marcando el inicio del Canal de Isabel II, que revolucionó el suministro de agua en la capital española. Sin embargo, debido a filtraciones en el terreno, la presa resultó ineficaz y fue reemplazada por la presa de Navarejos en 1860.
Características de la presa
El Pontón de la Oliva es una presa de gravedad construida en mampostería, con una altura de 27 metros y una longitud de casi 77 metros. Aunque en desuso, la estructura se mantiene en pie, ofreciendo una visión impresionante de la ingeniería de la época y un testimonio de la historia hidráulica de la región.
Esta presa fue un antecedente europeo en la construcción de presas durante el siglo XIX. A pesar de ello los problemas de permeabilidad en la cimentación hicieron que solo funcionara durante tres décadas.
El área circundante al Pontón de la Oliva es un paraje natural de gran belleza, ideal para actividades al aire libre. Los visitantes pueden disfrutar de rutas de senderismo que permiten explorar la flora y fauna local, así como apreciar vistas panorámicas del embalse y sus alrededores.
Una de las rutas más destacadas es la que recorre la ribera del río Lozoya, pasando por la presa de la Parra y el poblado del Atazar, ofreciendo una experiencia completa de la naturaleza madrileña.
Para los aficionados a la escalada, el Pontón de la Oliva ofrece diversas rutas que varían en dificultad, desde niveles básicos hasta avanzados. El área cuenta con sectores como «Cielo Líquido» y «Desmond», que presentan desafíos para escaladores de diferentes niveles.
Es importante tener en cuenta que el acceso a algunas rutas puede requerir permisos específicos, por lo que se recomienda informarse previamente.
Patrimonio cultural en los alrededores
Además de la presa, el municipio de Patones alberga otros puntos de interés cultural y arquitectónico. El casco histórico de Patones de Arriba, con sus construcciones de pizarra negra, es un ejemplo notable de la arquitectura tradicional de la zona.
La Cueva del Reguerillo, cercana al Pontón de la Oliva, es un importante yacimiento arqueológico que ha proporcionado valiosa información sobre la prehistoria de la región.
El Pontón de la Oliva se encuentra a aproximadamente 77 kilómetros de Madrid, accesible en coche a través de la carretera M-127. La zona cuenta con aparcamiento para los visitantes y es recomendable llevar calzado adecuado para las actividades al aire libre. Dado que la infraestructura está en desuso, se aconseja precaución al acercarse a la presa y respetar las señales de advertencia.
Cómo llegar a Pontón de la Oliva: Se puede arribar desde Madrid, tomando la carretera A1 hasta Venturada y ahí un desvío a Torrelaguna hasta el aparcamiento de la presa.
