Desembocaba el río Guadalquivir hace 3.000 años en un inmenso estuario, en realidad, un gran golfo. La acción humana en sus orillas deforestó el suelo, y propició que aumentaran los aportes de aluvión, haciendo que, poco a poco, la desembocadura se fuera colmatando, formando una barrera y cerrando el golfo en un gran lago, al que los romanos llamaron Ligustinus, donde donde algunos investigadores han situado hipotéticamente la capital de Tartessos, que se supone se desarrolló en las orillas de Doñana, el espacio natural más precioso de Europa.
Aunque diversos proyectos arqueológicos han localizado importantes asentamientos protohistóricos en el entorno del antiguo estuario del Guadalquivir, todavía no existe consenso científico sobre la ubicación de aquella legendaria ciudad.
Doñana no solo es uno de los humedales más importantes de Europa, sino también un laboratorio natural donde se estudia el impacto del cambio climático sobre los ecosistemas mediterráneos. Su situación estratégica entre África y Europa convierte sus marismas en una escala imprescindible para millones de aves migratorias que cruzan el Estrecho de Gibraltar cada año.
El arqueólogo alemán Adolf Schulten (a quien se debe la excavación de Numancia y fue el descubridor de Mainake (Málaga), Munda y Segeda), y otros después de él, han buscado infructuosamente la capital de la que quizá fue la primera ciudad ibera de la península en algún lugar del Coto de Doñana, sin éxito. De momento.
En 2021 un equipo de investigadores documentó en la playa de Matalascañas decenas de huellas fósiles de neandertales con una antigüedad cercana a los 106.000 años. Junto a ellas aparecieron pisadas de elefantes, uros, jabalíes y otros grandes mamíferos del Pleistoceno, convirtiéndose en uno de los yacimientos icnológicos más relevantes de Europa.
En las islas de aquel gran lago se encuentra hoy ciudades como Las Cabezas de San Juan. Los aluviones, aportado también por los ríos Guadalimar y La Madre de Las Marismas, no se detuvieron y, hacia el siglo V de nuestra era, llenaron aquel espacio, formando lo que hoy conocemos como Las Marismas del Guadalquivir.
En esta inmensa llanura. los brazos y caños de los ríos se retuercen sinuosamente y conforman un entramado único, a veces dan lugar a lagos de temporada, llamados lucios, sobre todo en el espacio virgen del Coto de Doñana, en cuyo palacio cuenta la leyenda que pintó Goya a la duquesa de Alba como viaja vestida y desvestida.
Parque de Doñana, cuna de antiguas culturas
Existen restos que atestiguan que etruscos, fenicios y griegos fueron otros pueblos presentes en Doñana. Los romanos incluso llegaron a desarrollar en estas tierras sureñas una próspera industria de salazón.
Dada la enorme riqueza en fauna de la zona, la caza era también otra actividad muy practicada, aunque se mantuvo restringida a reyes y personajes ilustres desde que, en 1262, el rey Alfonso X el Sabio convirtió este rincón de la península en Cazadero Real, quedando, de paso, a buen recaudo e los grandes proyectos desarrollistas de la historia. Siglos después, Alfonso XIII, durante catorce años fue cada invierno de montería antes de refugiarse en Roma.
Y así, virgen gracias al aislamiento, llegó hasta finales del siglo XIX, cuando Doñana comenzó a tener relevancia internacional. Para la legión de naturalistas y ornitólogos, ingleses y franceses en su mayoría, que acudían hasta aquí, representaba el gran santuario de Europa.
El nombre del parque proviene de doña Ana Gómez de Mendoza y Silva, hija de la princesa de Éboli que, horrorizada por la conducta licenciosa de su madre, buscó retiro en la austera casa-palacio que su esposo, el duque de Medina Sidonia, había edificado en la zona.
Fue así como el lugar empezó a ser conocido popularmente como el ‘Coto de Doña Ana’, convertido en ‘Coto Doñana’. Felipe González fue el primer presidente de la democracia española que usó el Coto para pasar su tiempo libre e invitar allí a políticos extranjeros como Mijail Gorbachov.

Elevado a la categoría de Patrimonio de la Humanidad, sus más de 50.000 hectáreas de superficie se despliegan entre las provincias de Huelva y Sevilla y tienen en el agua a su principal aliado. El gran Parque Nacional de Doñana cuenta con dos espacios diferentes bien diferenciados. Por un lado, la zona marismeña, propiamente dicha.
Por otro, las dunas, que se suceden, sin solución de continuidad, desde la desembocadura del Guadalquivir hasta la del Tinto. Son dunas vivas que, en su avance sobre los pinos forman los ‘corrales’, masas de pinos acorraladas, que luego, cuando la arena siga avanzando, se convertirán en ‘campos de cruces’, esqueletos de árboles calcinados. Estas dunas son el lugar preferido de esparcimiento de reptiles como las víboras, las culebras y las lagartijas.
Un paraíso para los animales
Doñana es un paraíso donde campan libremente unas 500 especies de animales, algunas de ellas casi únicas en el mundo. Aquí conviven el jabalí, la víbora hocicuda, el águila real, el lince, el zorro, el ciervo, la tortuga, la garza imperial, el flamenco, e incluso un ejemplar de camello.
El lince ibérico, el felino más amenazado de extinción en el mundo, es el rey de los mamíferos de Doñana. Aquí tiene su paraíso. Gracias a décadas de programas de conservación y reintroducción, la especie ha experimentado una recuperación extraordinaria respecto a la situación crítica que vivía a comienzos del siglo XXI, aunque el espacio natural sigue siendo uno de sus principales refugios.
Once parejas de águilas imperiales anidan en el parque y se han recuperado especies de aves acuáticas como el morito. Cincuenta años después, muchos peligros todavía acechan a este antiguo coto de señoritos. Pero la aventura de la vida prosigue.
Cada año pasan por Doñana más de 300 especies de aves entre residentes, invernantes y migratorias. Flamencos, espátulas, moritos, garzas, águilas pescadoras y numerosas limícolas encuentran aquí uno de los humedales más importantes del continente europeo.
Repartido entre los municipios onubenses y sevillanos de Hinojos, Aznalcázar, Puebla del Río y Almonte, Doñana engloba tres grandes ecosistemas: cotos, marismas y dunas, junto a dos de transición, la vera y la playa. Hay dunas móviles, y tierras bajas mal drenadas entre brezos, carrizo, pinos, bayunco, jatas y castañuelas.
En total, 400 especies de plantas superiores. Casi nada. El parque natural, por todo lo expuesto, está declarado Reserva de la Biosfera y Patrimono de la Humanidad. No podía ser menos.
Además de su riqueza natural, Doñana conserva un interesante patrimonio histórico formado por torres almenaras levantadas para vigilar la costa frente a los ataques berberiscos, antiguos caminos ganaderos, el Palacio de Doñana, el Palacio del Acebrón y las huellas de antiguas explotaciones pesqueras y salazoneras de época romana.
Doñana ante el desafío del siglo XXI
El mayor reto para la conservación de Doñana ya no procede únicamente de la presión urbanística, sino también de la disponibilidad de agua. La sobreexplotación histórica del acuífero, el desarrollo agrícola intensivo en el entorno y la sucesión de años de sequía han alterado el funcionamiento natural de las marismas.
Aunque las lluvias de los últimos años han permitido una recuperación temporal de algunas zonas inundables, científicos y gestores coinciden en que la recuperación del acuífero constituye uno de los grandes desafíos ambientales del parque.
Pocos lugares reúnen una historia tan antigua y una biodiversidad tan excepcional como Doñana. Desde las leyendas sobre Tartessos hasta las huellas de neandertales impresas en sus arenas, pasando por las migraciones de millones de aves o la recuperación del lince ibérico, este inmenso mosaico de marismas, dunas y bosques continúa siendo uno de los grandes tesoros naturales e históricos de Europa. Su conservación es hoy una responsabilidad compartida entre científicos, administraciones y visitantes.
Cinco curiosidades de Doñana
- Es uno de los humedales más importantes de Europa.
- Alberga uno de los mayores sistemas de dunas móviles del continente.
- Su playa virgen supera los 28 kilómetros de longitud.
- Es Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera.
- En sus alrededores se siguen investigando posibles vestigios de Tartessos.
Información práctica
De información de interés para el viajero es la siguiente. Los itinerarios por el Parque Nacional de Doñana deben concertarse con bastante antelación. Desde el Centro Especial de Acogida de El Acebuche parten a diario excursiones cuyos horarios varían según la estación del año. Las rutas se realizan en todoterrenos. El trayecto es de unos 75 kilómetros y cada vehículo cuenta con guías expertos. La mayor parte del Parque Nacional solo puede recorrerse mediante visitas autorizadas y las excursiones en vehículos todoterreno requieren reserva previa.


Gracias por escribir de mi lugar favorito, mi gran amor desde la infancia. Doñana es todo y más, es novedad cada día que vas, nunca encuentras la misma Doñana aunque vayas en días consecutivos. Tanto si te gusta la etnografía, como la historia, como la fauna y la flora, pasear por playas amplias y doradas,o llenar tus sentidos con bonitos paisajes… Doñana es tu sitio.
Por cierto, Doñana está herida, tiene enemigos en muchos frentes y necesita ayuda.