Fue concebido en sus orígenes como fortaleza templaria. Ya en el siglo XIII pasó a ser abadía cisterciense, y con el paso del tiempo, palacio de la Casa de Alba.
Al norte de la provincia de Cáceres, precisamente en el pueblo de nombre Abadía, se alza el Palacio de Sotofermoso, un bello edificio de planta cuadrada, con patio mudéjar y una doble galería de cinco arcos en cada lado.
Más que una residencia nobiliaria, el Palacio de Sotofermoso fue uno de los grandes focos del Humanismo español durante el Renacimiento. En el siglo XVI se convirtió en lugar de encuentro de militares, diplomáticos, artistas y escritores protegidos por la poderosa Casa de Alba, desempeñando un papel cultural comparable al de otras villas renacentistas italianas.
Aunque la tradición atribuye sus orígenes a una fortaleza vinculada a la Orden del Temple, la documentación conservada confirma que el enclave evolucionó posteriormente como abadía cisterciense y terminó convirtiéndose en residencia señorial de la Casa de Alba. Las distintas fases constructivas explican la mezcla de elementos medievales, mudéjares y renacentistas que aún conserva el edificio.
El nombre ‘Sotofermoso’ alude al frondoso bosque de ribera (el ‘soto’) que rodeaba el palacio junto al río Ambroz. Durante siglos, este paisaje fue tan admirado que numerosos viajeros y escritores lo describieron como uno de los rincones más bellos de Extremadura.
El jardín renacentista de Sotofermoso
Sotofermoso llegó a contar con un hermoso jardín renacentista, que fue ordenado crear por Fernando Álvarez de Toledo, tercer duque de Alba. Lució radiante en el siglo XVI a orillas del río Ambroz, pero hoy se encuentra muy deteriorado y apenas se conservan algunas partes del parterre, como la estatua de Andrómeda en la llamada plaza de Nápoles.
Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel funa de las figuras políticas y militares más influyentes del siglo XVI. Además de su fama como estratega al servicio de Carlos V y Felipe II, promovió importantes proyectos arquitectónicos y paisajísticos en sus estados, entre ellos la transformación de Sotofermoso en una residencia de inspiración plenamente renacentista.
Y es que los jardines de Sotofermoso fueron considerados durante el siglo XVI entre los más refinados de la península ibérica. Inspirados en modelos italianos y flamencos, combinaban terrazas, fuentes, esculturas clásicas, canales de agua, parterres geométricos y una compleja simbología humanista. No eran simples espacios de recreo, sino auténticos escenarios donde naturaleza, arte y literatura dialogaban entre sí.
El palacio de Sotofermoso se erigió en su época como un centro cultural y artístico de gran importancia, además de academia humanista de italianos y flamencos.
El palacio acogió una prestigiosa academia literaria promovida por los duques de Alba. A ella estuvieron vinculados algunos de los grandes nombres del Siglo de Oro español, quienes encontraron en Sotofermoso un ambiente propicio para el intercambio intelectual y la creación poética. Aquellas reuniones consolidaron el prestigio del lugar como uno de los principales centros humanistas de la España renacentista.
Artistas de la talla de Garcilaso de la Vega o Lope de Vega fueron bien acogidos para escribir algunas de sus obras y encontraron sosiego por estos parajes. Un lugar de encuentro donde reinaba la cultura y también un rincón con mucho encanto.
En su momento de lujo y esplendor, el palacio estuvo salpicado de estatuas, fuentes, arquitectura de arrayanes y memoria en piedra de los grandes de España. Un vergel renacentista que no resulta de extrañar que inspirara a las musas de tan grandes literatos.

Morada de reyes y nobles
El patio de arcos mudéjares guarda algunos tesorillos tallados en los capiteles: un guerrero templario, un gato… Si el viajero sale a los jardines, se topa con un gran arco que hizo construir don Fadrique para recibir a Fernando el Católico, que allí estuvo varias veces, incluso unos días antes de morir algunas leguas más al sur, en Madrigalejo.
También Sotofermoso fue lugar de descanso de nobles y reyes, entre ellos Alfonso VIII de Castilla, Alfonso IX de León, Juana la Loca o Felipe II cuando acudía a contraer matrimonio con María de Portugal. Testigos de una belleza de palacio con lustre.
Pero poco más permanece hoy. Ya no queda rastro de las fuentes monumentales, de los árboles de las distintas especies, los juegos de agua, las esculturas… Pero irradia un encanto único que merece la pena su visita, pensando que nos encontramos ante una joya maltratada por el paso del tiempo.
Como atestigua su rica historia, el Palacio de Sotofermoso está protegido como monumento al estar declarado Bien de Interés Cultural. Es patrimonio histórico-artístico desde 1931.
El edificio se fundó en un lugar de paso muy utilizado por ganaderos y mercaderes, que habían de pagar una tasa cada vez que cruzaban el puerto real. Los monarcas solían privatizar este servicio y la Casa de Alba sacó buen provecho de él durante siglos.
En la actualidad, el conjunto formado por el palacio y sus históricos jardines cuenta con una protección patrimonial reforzada. La Junta de Extremadura impulsó una nueva configuración como Bien de Interés Cultural bajo la denominación ‘El Palacio y los Jardines de los Duques de Alba’, reconociendo no solo el edificio, sino también el extraordinario valor histórico, artístico y paisajístico de todo el enclave.
Información práctica
Actualmente el Palacio de Sotofermoso es de propiedad privada y no puede visitarse libremente en su interior. Sin embargo, su entorno, el casco histórico de Abadía y el valle del Ambroz permiten contemplar uno de los conjuntos históricos más singulares del norte de Cáceres. Conviene informarse previamente sobre posibles jornadas culturales o visitas extraordinarias organizadas por las administraciones competentes.
Los restos arqueológicos más antiguos pertenecen a una villa romana relacionada con Cáparra, aunque hay noticias de que los vetones poblaron estas tierras.

Con posterioridad, los musulmanes construyeron una fortaleza que se fue modificando con el paso del tiempo. Después, las tierras y las edificaciones fueron donadas quizás a la Orden del Temple.
Entre los lugares más interesantes de Abadía lucen monumentos como el convento de la Bien Parada (siglo XVII), o la iglesia de Santo Domingo. Destacan, asimismo, otros hitos como el puente medieval sobre el río Ambroz, un importante lugar de paso para la trashumancia, o el edificio del Ayuntamiento (siglo XIX)
Cerca de Abadía y Sotofermoso se encuentra Plasencia, la perla del Jerte. Una hermosa ciudad del norte de Extremadura que esconde un considerable patrimonio artístico tras sus murallas, de las que aún se conservan restos de los siglos XII y XIII.
Cómo llegar a Sotofermoso: Su dirección es Subida al Castillo, 5, 10748 Abadía (Cáceres). En coche, desde Madrid, hay unos 250 km (entre 2 horas y 45 minutos y 3 horas), tomando la A-5 hasta Navalmoral de la Mata, la EX-A1 hacia Plasencia y, posteriormente, la A-66 hasta Abadía. Desde Cáceres, hay 105 km (1 hora y 15 minutos aproximadamente) y se debe coger la A-66 hacia el norte.

