La explicación etimológica que ofrece actualmente el propio Concello de Padrón relaciona el nombre con el ‘Pedrón’ conservado bajo el altar mayor de la iglesia de Santiago. El término procede del latín petra y hace referencia a una piedra o ara.
El Pedrón es un ara romana dedicada a Neptuno que la tradición jacobea convirtió en el lugar donde habría sido amarrada la barca que transportó hasta Iria Flavia el cuerpo del apóstol Santiago. La tradición sitúa el viaje en el siglo I, pero estamos ante una tradición religiosa y jacobea, no ante un hecho histórico demostrado documentalmente.
La tradición identifica al visitante llegado por mar con el apóstol Santiago. Otras hipótesis, mucho más controvertidas, han relacionado los restos venerados en Compostela con Prisciliano, aunque esta identificación no está demostrada y sigue siendo objeto de debate historiográfico.
La historia de Padrón
Iria Flavia fue una importante ciudad romana vinculada a la vía XIX del Itinerario de Antonino y disfrutó de una posición estratégica relacionada con los ríos Sar y Ulla. El emperador Vespasiano le concedió el ius Latii en el siglo I, circunstancia que explica el apelativo ‘Flavia’.
La localidad mantuvo además una importante función religiosa durante la Edad Media, cuando fue sede episcopal antes de que el centro de poder eclesiástico se consolidara definitivamente en Compostela.
Este pasado romano y episcopal permite entender por qué Padrón no puede reducirse a una parada del Camino de Santiago: su historia comienza siglos antes de la formación de la tradición jacobea medieval.
Por lo que Padrón se convirtió de este modo en el principio de la ruta hacia el sepulcro para los peregrinos que llegan por mar.
Padrón medieval: peregrinos, vikingos y poder compostelano
También se transmutó la villa gallega en objetivo para los saqueadores vikingos y normandos entre los siglos X y XI, por lo que el rey Alfonso V ordenó reconstruir las Torres del Oeste, en Catoira, el antiguo Castellum honesti de origen romano, a principios del siglo XI y, de este modo, Padrón dejó de ser asaltada, por lo que disfrutó de una gran prosperidad durante los siglos XII y XIII.

Durante la Edad Media, la posición de Padrón junto al Sar y su conexión con Iria Flavia convirtieron la localidad en un enclave estratégico. Hasta bien entrada la Edad Media el río Sar era navegable y Padrón llegó a disponer de un puerto interior en Murgadán y otro exterior en el Ulla.
Tiene Padrón algunos edificios conspicuos, entre conventos e iglesias, y una notable concentración de pazos y construcciones señoriales en su entorno: pazo de Vinculeiro, que tiene grandes escudos de armas y balconadas; torre do Monte, con jardines, capilla, escalinata palaciega y espectacular solaina; pazo de Retén (siglo XVI); pazo do Bispo de Quito (siglo XVII).
El fuero de 1164 y la transformación de Padrón
En 1164, Fernando II de León concedió a Padrón un fuero que favoreció su transformación en un núcleo urbano de mayor importancia. El desarrollo de las peregrinaciones y la protección ejercida por los arzobispos compostelanos contribuyeron posteriormente al crecimiento económico y demográfico de la villa.
La relación con Compostela fue especialmente intensa durante la Edad Media. El arzobispo Diego Gelmírez desempeñó un papel relevante en el desarrollo de Padrón y de sus infraestructuras portuarias.
Qué ver en Padrón
La localidad gallega cuenta con una gran riqueza monumental. Destacan las iglesias de Santa María y de Santiago, que alberga el ara romana en el que la leyenda dice que se ató la barca que condujo los posibles restos de Santiago.
La iglesia parroquial de Santiago es uno de los lugares esenciales para comprender la tradición jacobea de Padrón. El templo conserva además una imagen de Santiago Peregrino del siglo XVII, atribuida a José Gambino y conocida popularmente como O Parrandeiro. Cada 25 de julio la imagen es llevada en procesión hasta la ermita de Santiaguiño do Monte.
En la otra orilla del Sar están la monumental fuente de Santiago y el convento del Carmen. Y más arriba queda la ermita de Santiaguiño do Monte, donde, según otra tradición, el apóstol predicó cuando vino vivo, en una barca de piedra, a tierras gallegas.
Santiaguiño do Monte constituye uno de los escenarios más interesantes de la tradición jacobea local. La tradición afirma que las rocas del lugar quedaron asociadas posteriormente a su presencia. El enclave permite además comprender cómo el paisaje natural fue incorporándose a la geografía legendaria del Camino.
Asimismo, resulta impresionante la enorme colegiata de Iria Flavia, considerada la primera catedral de Galicia. En la hornacina superior el viajero podrá observar un grupo escultórico con Santiago bautizando a la reina Lupa; en el frente puede admirarse el hermoso relieve de la traslación del apóstol en un abarca de piedra; y bajo el arco, en el hueco, destaca una delicada imagen de la Virgen de los Dolores. Un paseo aconsejado no es otro que por la plaza del trovador medieval Macías el Enamorado, en el casco viejo de Padrón.
La iglesia de Santa María de Iria Flavia se levanta sobre un lugar de extraordinaria importancia religiosa. Iria fue sede episcopal durante la Alta Edad Media y posteriormente estuvo estrechamente vinculada a la formación de la tradición jacobea. El actual conjunto conserva elementos de distintas épocas y forma parte del conjunto histórico-artístico de Iria Flavia.
La tierra de Rosalía de Castro y Cela
Padrón, en su pequeñez, ha dado notables escritores a la nación. Citar tan solo a Macías el Enamorado (siglo XIV), Juan Rodríguez de Padrón (siglo XV), Rosalía de Castro (siglo XIX), que vivió aquí sus últimos años, y el Premio Nobel Camilo José Cela.
En el minúsculo cementerio parroquial de la localidad descansaba sus restos a la sombra de un olivo. A las afueras del pueblo la casa de Rosalía de Castro, A Matanza, acoge un pequeño museo de la escritora. Rosalía y Cela tienen sendas estatuas en el paseo del Espolón, a orillas del Sar, ya en el mismo Padrón.
Rosalía de Castro falleció aquí el 15 de julio de 1885. El inmueble fue restaurado durante el siglo XX y abrió como Casa-Museo en 1972. Actualmente ofrece al visitante un recorrido por la vida y la obra de la escritora, figura central del Rexurdimento literario gallego.
Camilo José Cela nació en Iria Flavia el 11 de mayo de 1916. El escritor quiso mantener una estrecha relación con su lugar de nacimiento y allí se encuentra hoy la Fundación Pública Gallega Camilo José Cela.

La Fundación ocupa parte de las antiguas Casas de los Canónigos, construidas en el siglo XVIII frente a la colegiata de Santa María de Iria Flavia. El conjunto conserva manuscritos, biblioteca, correspondencia, obras de arte, objetos personales y otros materiales relacionados con la vida y la producción literaria del Premio Nobel.
La sede reúne una biblioteca de más de 45.000 volúmenes y una pinacoteca con más de 700 pinturas originales, además de espacios para exposiciones y actividades culturales.
El viajero no debe perderse el jardín Botánico-Artístico de Padrón, que alberga 300 especies y varios ejemplares monumentales, como una secoya roja y un árbol del amor, conocido como Corona de Cristo, junto al que muchas parejas se han declarado amor eterno. El jardín, que data de 1869, también fue frecuentado por Rosalía de Castro.
El Jardín Botánico-Artístico constituye una de las paradas fundamentales de cualquier visita a Padrón. Su proximidad al centro histórico permite enlazar en un recorrido a pie el jardín con el paseo del Espolón, la iglesia de Santiago, el Pedrón, el convento del Carmen y las calles del casco antiguo.
Rosalía de Castro no permanece enterrada actualmente en Adina. Allí estuvo enterrada desde su fallecimiento en 1885 hasta su traslado en 1891 al Panteón de Galegos e Galegas Ilustres de Santiago de Compostela. En Adina sí se encuentra actualmente enterrado Camilo José Cela.
El origen de los famosos pimientos: no son simplemente «de Padrón»
Aunque popularmente se conocen como «pimientos de Padrón», el producto protegido oficialmente recibe el nombre de Pemento de Herbón. Herbón es una parroquia perteneciente al municipio de Padrón y allí se encuentra el convento franciscano de San Antonio de Herbón, tradicionalmente relacionado con la introducción de las semillas procedentes de América.
La documentación municipal sitúa su introducción en el siglo XVII y señala que los franciscanos que regresaban de sus misiones americanas llevaron semillas de pimientos. A finales del siglo XVIII ya existía una actividad comercial significativa relacionada con el producto.
Actualmente la DOP Pemento de Herbón comprende terrenos de Padrón, Dodro y Rois, en A Coruña, y de Pontecesures y Valga, en Pontevedra. Por tanto, el nombre popular y la denominación protegida no son exactamente equivalentes.
El propio turismo de Padrón recomienda acercarse a Herbón y recorrer la llamada Ruta del Pimiento, alrededor del convento franciscano, la carballeira, la iglesia románica de Santa María y las pesqueiras del río Ulla.
Es Galicia una tierra poblada de lugares con mucha historia, turísticos y no turísticos. Los primeros pobladores que se asentaron en este emplazamiento levantado literalmente del cieno se dedicaron a la pesca y al comercio, como así atestiguan los restos de cerámicas y bronces hallados en las inmediaciones de Padrón.
A la par, otros moradores galaicos y celtas se establecieron en asentamientos como el Castro de Santa Tecla. Por citar solo otros dos lugares dignos de ver, Noia y Finisterre, el antiguo fin del mundo conocido por los romanos, unos antiguos conocidos de Padrón.

