Nínive fue una gran ciudad asiria situada junto a la actual Mosul, en la orilla oriental del Tigris. Su descubrimiento sacó a la luz la gran biblioteca de los reyes asirios. Tras el expolio de ingleses y franceses, los robos y la degradación amenazan hoy los pocos tesoros que le quedan.
En esta revisión de 2026 hemos añadido un mapa de ubicación, un resumen cronológico y nuevas claves para entender la Biblioteca de Asurbanipal y la importancia de Nínive en el Imperio asirio.
Nínive se ha convertido en el archivo de Mesopotamia. Fue una importante ciudad del pasado cercana a la actual Mosul (Irak) Situada en la orilla oriental del río Tigris, se extendía a lo largo de 50 kilómetros, con una anchura media de 20 kilómetros que ahora ha dejado paso a una inmensa zona de ruinas.
El asentamiento humano en Nínive data del 6 000 a.C., con ocupación continua hasta época islámica. Nada menos. Nínive no solo fue grande por su tamaño y población, sino que, durante su apogeo, estuvo entre las mayores ciudades del mundo antiguo, con extensas infraestructuras hidráulicas, obras de ingeniería, palacios monumentales, templos y una impresionante biblioteca estatal que recogía textos administrativos, científicos y literarios.
¿Por qué fue tan importante Nínive para Asiria?
En el II milenio a. C., Nínive era conocida desde Mesopotamia a Egipto por ser el lugar de culto de Ishtar, una diosa cuya estatua tenía supuestos poderes curativos. Pero su importancia no solo era religiosa. Al estar situada a orillas del río Tigris, pasaban por allí las rutas comerciales que unían el Mediterráneo y el Índico.
Este tráfico hizo que la ciudad prosperara y creciera hasta convertirse en una de las más grandes de la Antigüedad. Y también en una de las más codiciadas por los reinos vecinos. Primero fue vasalla de Mitanni y, a partir de mediados del siglo XIV a.C., de Asiria.
El rey Senaquerib la nombró capital imperial en 705 a.C. y la engrandeció con avenidas, plazas y jardines en torno a su residencia real, un gigantesco edificio que él mismo llamó Palacio Sin Rival. Nínive llegó a cubrir 7 kilómetros cuadrados, protegidos por una muralla con 15 puertas monumentales.
Sennacherib (705–681 a. C.) transformó Nínive en capital imperial, rodeándola con murallas de unos 12 km de perímetro, extensos jardines, canales y un sistema hidráulico avanzado. El Palacio Sin Rival tenía cerca de 80 habitaciones decoradas con relieves monumentales.
Se cree que acogió hasta 100.000 habitantes, casi el doble que la Babilonia de entonces. En realidad, el yacimiento de Nínive cuenta con un perímetro de 12 kilómetros delimitados por la muralla y dos túmulos, Kuyunjik y Nebi Yunus. En la Biblia, el profeta Jonás describe Nínive como una ciudad «sumamente grande, de tres días de viaje».
La Biblia menciona Nínive, especialmente en el Libro de Jonás, describiéndola como una ciudad «de gran tamaño» que debía ser objeto de arrepentimiento moral. Sin embargo, las fuentes asirias nos muestran una ciudad densamente planificada, cosmopolita y políticamente central en su imperio.
Assurbanipal y Nínive
Pero ni siquiera un siglo pudo disfrutar Nínive de su momento de gloria. La violencia de las conquistas anteriores, desde Elam y Babilonia hasta Palestina y Egipto, acabó por pasar factura a los asirios.
Su último gran rey, Asurbanipal, pudo sofocar la rebelión de la mayoría de estados sometidos, pero tras su muerte el Imperio se derrumbó en 15 años.
El golpe definitivo llegaría en el año 612 a.C. con la caída de Nínive. A los tres meses de asedio, medos y babilonios la redujeron a escombros y pusieron fin al Imperio neoasirio.
Algunos estudios sugieren que largos periodos de sequía pudieron haber contribuido a debilitar el imperio, exacerbando tensiones internas y facilitando la conquista de sus enemigos.
Aunque algunas zonas volverían a ser habitadas, Nínive nunca se recuperó. La invasión árabe, que encumbró a Mosul como la gran ciudad de la zona en el siglo VII, hizo el resto: Nínive acabó sepultada por la arena y olvidada.

Durante el siglo XVIII, los viajeros románticos llegaron a las cuencas de los ríos Tigris y Éufrates atraídos por la mítica Mesopotamia. La región era el escenario de algunos de los pasajes más famosos de la Biblia, como el Jardín del Edén, la Torre de babel o el viaje de Abraham desde la ciudad de Ur.
También aparecía mencionada en los textos griegos y romanos, las principales fuentes históricas de que se valieron estos primeros exploradores.
Descubrimientos arqueológicos
Aunque la ciudad estuvo olvidada hasta el siglo XIX, exploraciones sistemáticas comenzaron con Claudius Rich (1820) y, años después, Austen Henry Layard, Hormuzd Rassam y Max Mallowan, quienes pusieron al descubierto palacios, relieves, tablillas y restos históricos que definieron la arqueología mesopotámica.
En el año 1847, el inglés Austen Henry Layard desenterró en el túmulo de Kuyunjik las ruinas del Palacio Sin Rival de Senaquerib, entre cuyas estancias se encontraban miles de tablillas inscritas en cuneiforme.
Su ayudante, Hormuzd Rassam, descubrió el palacio de Asurbanipal, con 26.000 piezas, aunque se calcula que en total las tablillas y sus fragmentos representan unos 10.000 textos, entre ellos algunos acadios, considerados los más antiguos conocidos.
La biblioteca de Asurbanipal
La biblioteca de Asurbanipal se considera hoy una de las colecciones documentales más importantes del mundo antiguo. Contenía más de 20.000 tablillas y fragmentos cuneiformes que han aportado gran parte de nuestro conocimiento sobre Mesopotamia, incluida la Epopeya de Gilgamesh. Muchas de estas tablillas se conservan ahora en museos del mundo.
No obstante, en décadas recientes, el sitio arqueológico ha sufrido saqueos, destrucción y daños durante conflictos recientes en la región, especialmente durante la ocupación del Estado Islámico, que destruyó artefactos y monumentos vinculados al patrimonio asirio.
En 2025, un equipo de la Universidad de Heidelberg descubrió un relieve monumental de más de 2.700 años en el palacio de Asurbanipal que representa al rey flanqueado por importantes divinidades del panteón asirio, un hallazgo que está reescribiendo parte de nuestra comprensión del arte real asirio.

¿Dónde estaba Nínive? (ubicación y mapa actual)

