Mojados es uno de esos pueblos de Valladolid que pasan desapercibidos… hasta que descubres su historia y su entorno junto al río. Un encuentro que cambió la historia de España. Un intercambio de pareceres que germinó la formación del que iba a convertirse en uno de los más grandes imperios de toda la historia, aquel en el que no se ponía nunca el sol.
Se trata de uno de esos destinos que sorprenden cuando se descubren con calma. Actualmente, este pequeño municipio combina su pasado histórico con un entorno natural tranquilo junto al río Cega, convirtiéndose en una opción perfecta para una escapada de un día. Pasear por sus calles, conocer su patrimonio y disfrutar de su ambiente relajado permite entender por qué Mojados sigue siendo, hoy en día, uno de esos lugares con encanto que merece la pena visitar en Castilla y León.
Historia de Mojados
La localidad vallisoletana de Mojados fue testigo, el 12 de noviembre de 1517, de la reunión que tuvo lugar entre las comitivas reales del futuro emperador Carlos V y de su hermano Fernando de Austria, a quien no conocía.

La corona de Castilla estaba en juego por aquel entonces. Nieto materno de los Reyes Católicos, Fernando, el primer infante de los Austrias nacido en suelo español, reconoció a Carlos como rey de Castilla a su llegada a España tras pisar estas tierras castellano-leonesas y verse las caras en Mojados. El nuevo monarca procedía de Flandes, de donde nació (Gante)
Tras visitar a su madre Juana en Tordesillas, Carlos tenía intención de preparar su entrada en Valladolid donde sería proclamado rey ante las Cortes Castellanas. La casualidad hizo que en Mojados se dieran cita, sin ellos saberlo, dos futuros emperadores, una reina (Leonor, hermana de Carlos, que lo sería de Portugal) y Adriano de Utrecht, que llegaría a ser Papa.
La muerte de Fernando el Católico, en 1516, había supuesto un vuelco definitivo en el destino de Fernando, que acabó siendo enviado al destierro, cuando sus partidarios perdieron el pulso que sostenían con los defensores de los derechos de Carlos a la sucesión.
Fernando fue conminado a abandonar su patria para marchar al otro lado de Europa como heredero de los territorios de su abuelo paterno, el emperador Maximiliano I. Los hermanos se despidieron en Aranda de Duero en abril de 1518.
Cinco siglos después, Mojados sigue celebrando aquel dichoso encuentro real cada primer fin de semana de julio con recreaciones históricas que congregan a todos los vecinos del pueblo y a una ingente afluencia de curiosos y aficionados por la historia de España. La representación es uno de los muchos actos que allí se conmemoran. También hay lugar para un mercado gastronómico a precios populares u obras de teatro, entre otros.
Los lugareños de Mojados también participan en la comitiva que colabora en la recreación del bautizo de Felipe II, hijo de Carlos V, que tiene lugar en la iglesia de San Pablo de Valladolid.
Situada en plena Tierra de Pinares, Mojados es atravesada por el río Cega, sobre el que se erige un hermoso puente de seis arcos de piedra.
El pueblo cuenta con varias casas interesantes con arcos de medio punto y una casa-palacio del siglo XVI. Tuvieron fama las antiguas ventas de lugar, en que se hospedaban los viajeros que iban de Valladolid a Segovia.
La historia del pueblo no se limita a aquel afamado encuentro real. En el término municipal de Mojados se han hallado vestigios prehistóricos y asentamientos visigóticos y romanos.
La villa vallisoletana surgió durante la Reconquista del Valle del Duero para defender y asegurar los vados del Cega. Fue Villa Realenga vallada y con dos puertas. Desde 1181 hasta mediados del siglo XIX, Mojados pertenció al Episcopado de Segovia.
Mojados dispone de varios puntos patrimoniales de interés para ser visitados por el viajero. Como la iglesia de Santa María, un templo mudéjar del siglo XIV cuya construcción se prolongó hasta el siglo XVI.

Consta de tres naves separadas por pilares, tiene una portada gótica de archivoltas apuntadas y un ábside mudéjar con dos cuerpos de arquerías, revestido de yeso. A destacar su retablo mayor.
La iglesia parroquial de San Juan es también de estilo mudéjar (siglo XIV) de una sola nave cubierta con bóveda de cañón reforzada con arcos fajones. Su retablo mayor está dedicado a los Santos Juanes y consta de banco, dos cuerpos y ático.
Mojados cuenta asimismo con dos ermitas visitables: la de Nuestra Señora de Luguillas (barroca de fines del siglo XVII), y la del Santo Cristo Atado a la Columna, que celebra romería.
Si buscas un plan sencillo, Mojados puede encajar perfectamente en una escapada de un día desde Valladolid. Su proximidad, su ambiente relajado y la posibilidad de combinarlo con otros lugares cercanos lo convierten en una opción interesante para descubrir una parte menos conocida de la provincia.
Una vuelta por la provincia puede satisfacer la necesidad de viajar a través del pasado. Valladolid presume de contar con unos cuantos lugares con historia diseminados por su territorio: el pueblo visigodo de Wamba, Olmedo y la historia de su caballero, Curiel de Duero o Urueña, la Villa del Libro.

