Liérganes es una de las villas con más encanto de Cantabria. Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1978, debe buena parte de su esplendor al auge de la Real Fábrica de Artillería de La Cavada y a su prestigioso balneario, frecuentado por la aristocracia y la burguesía desde el siglo XIX. Entre todos sus atractivos sobresale una de las leyendas más fascinantes de España: la del Hombre Pez de Liérganes.
La historia del hombre pez
Aunque la historia está envuelta en la leyenda, Francisco de la Vega Casar fue un personaje real. Su caso fue recogido por el fraile Benito Jerónimo Feijoo en el siglo XVIII, contribuyendo a difundir el mito por toda España. Desde entonces, historiadores y médicos han intentado explicar racionalmente el fenómeno.
Paseando bajo los plátanos del paseo del Hombre Pez, a la orilla del río Miera, el viajero encontrará una estatua que representa a Francisco de la Vega Casar (realizada por el escultor José Cobo Calderón en 1975), nacido en 1658, que a los cinco años ya era capaz de nadar y bucear para pasmo de sus amigos y vecinos.
Cuando se hico mocito lo pusieron de aprendiz en una carpintería, pero él faltaba a sus obligaciones por la querencia del agua y pasaba las horas metido en la ría. Una víspera de San Juan se metió a nadar mar adentro y no volvió. Como el cadáver no emergió pensaron que se había ahogado y se lo habrían comido los peces.
El caso es que cinco años después apareció en las redes de unos pescadores que faenaban en el mar de Cádiz: le habían salido escamas por el tronco y los dedos los tenía unidos por una membrana como los patos. Con mucho esfuerzo consiguieron saber que era de Liérganes y lo devolvieron a su familia.
Actualmente se considera que muchas de estas descripciones pudieron ser exageraciones populares. Algunos especialistas creen que Francisco pudo padecer ictiosis, una enfermedad cutánea que provoca un aspecto escamoso de la piel.
En Liérganes vivió unos años como alelado, que ni sentía ni padecía. Solo pronunciaba dos palabras: tabaco y pan. Se pasaba el día tumbado sin hacer nada. Un buen día se escapó y se tiró de cabeza al río Miera. No se volvió a saber de él.
Décadas después, Gregorio Marañón planteó la hipótesis de que Francisco padeciera una combinación de ictiosis congénita y discapacidad intelectual, explicación médica que hoy consideran plausible numerosos investigadores sin restar valor al enorme peso de la tradición popular.

Qué ver en Liérganes
El desarrollo económico de Liérganes durante los siglos XVII y XVIII estuvo ligado a la proximidad de la Real Fábrica de Artillería de La Cavada, uno de los complejos industriales más importantes de la Monarquía Hispánica, cuya actividad permitió la construcción de numerosas viviendas nobiliarias que todavía hoy se conservan.
Gracias a aquella prosperidad, Liérganes conserva uno de los conjuntos de arquitectura montañesa mejor preservados de Cantabria, con casonas solariegas, escudos nobiliarios y calles empedradas que transportan al visitante a los siglos XVII y XVIII.
Uno de los símbolos de la localidad es el Puente Mayor, construido en 1587 sobre el río Miera. Aunque popularmente se le conoce como puente romano, no existen evidencias de un origen romano. Su elegante silueta de un solo arco constituye una de las imágenes más fotografiadas del municipio.
Aunque son muchas, se pueden destacar para interés del viajero la casona del Intendente Riaño, la de los Setién, la de los Cuesta-Mercadillo, la de los Miera-Rubalcaba o el palacio de la Rañada, de claro aspecto indiano.
Muchos de estos edificios pertenecieron a familias enriquecidas gracias a la industria del hierro y del armamento, actividad que convirtió a Liérganes en un enclave estratégico durante la Edad Moderna.
Centro metalúrgico
Junto a la casa de los Cantolla el viajero podrá ver dos negros cañones de hierro, y es que Liérganes fue uno de los principales centros metalúrgicos del norte peninsular gracias a la cercana Real Fábrica de Artillería de La Cavada, donde durante siglos se fundieron miles de cañones destinados a la Armada y al Ejército de la Monarquía Hispánica
Merecen también una visita la iglesia parroquial de San Pedro ad Víncula, un templo barroco construido entre los siglos XVI y XVIII. También merece la pena visitar la iglesia de San Sebastián y diversas ermitas repartidas por el municipio.
Recorriendo las empedradas callejas de El Mercadillo, se descubre todo el sabor medieval de la villa, cuyo casco histórico está declarado de interés histórico-artístico nacional, así como los talleres de herreros tradicionales o locales donde comprar productos típicos.
En el pintoresco paisaje del entorno destacan dos montes, Marimón y Cotillamón, las llamadas las ‘tetas’ de Liérganes por su característica silueta, que forman uno de los paisajes más emblemáticos de Cantabria y ofrecen excelentes rutas de senderismo con vistas sobre el valle del Miera.
El pueblo está distribuido en distintos barrios, siendo el más importante el llamado El Mercadillo. Este barrio constituye el corazón histórico de Liérganes y concentra buena parte de las casonas señoriales, pequeños comercios tradicionales y restaurantes donde degustar la gastronomía cántabra.
Los sacristanes, elaborados con hojaldre y almendra, son el dulce más representativo de la villa y una compra casi obligada para quienes visitan Liérganes.
El Balneario de Liérganes
Sin embargo, a pesar de los muchos atractivos urbanos mencionados, el lugar más emblemático de Liérganes sigue siendo su balneario, situado a la entrada del pueblo y rodeado por un paradisíaco parque repleto de árboles centenarios.
Sus aguas naturales han merecido el apelativo de Fuente Santa, y, gracias a las modernas instalaciones y a la presencia de un buen hotel, se ha convertido en uno de los balnearios más visitados de Cantabria.
El Balneario de Liérganes aprovecha manantiales mineromedicinales conocidos desde el siglo XVII. Sus aguas sulfuradas fueron declaradas de utilidad pública y convirtieron a la localidad en uno de los grandes destinos termales del norte de España. En la actualidad combina la tradición histórica con modernas instalaciones de bienestar, siendo uno de los principales reclamos turísticos del municipio.
Pocas localidades españolas reúnen en un espacio tan reducido tanta historia, patrimonio y leyenda. Entre casonas nobiliarias, puentes centenarios, montañas de formas caprichosas y la eterna historia del Hombre Pez, Liérganes invita a pasear sin prisas y descubrir por qué está considerado uno de los pueblos más bellos y singulares de Cantabria.
Y es que Cantabria es una comunidad autónoma rica en historia. Sin duda, la primera referencia que le viene al viajero son las pinturas rupestres de las Cuevas de Altamira, sitas junto a la hermosa villa de Santillana del Mar, la ciudad de las tres mentiras.
Colindres o valles y paisajes de exuberante naturaleza y notable pasado como Valderredible o escenarios de batallas legendarias como el Castro de la Espina del Gallego, sin duda también merecen una visita.
Qué hacer en Liérganes en una mañana
- 🔴 Pasear junto al río Miera.
- 🔴 Fotografiar la estatua del Hombre Pez.
- 🔴 Cruzar el Puente Mayor.
- 🔴 Recorrer el barrio del Mercadillo.
- 🔴 Visitar la iglesia de San Pedro ad Víncula.
- 🔴 Descubrir las casonas blasonadas.
- 🔴 Degustar los sacristanes.
- 🔴 Relajarse en el Balneario de Liérganes.

Cómo llegar a Liérganes: Liérganes se encuentra a unos 28 kilómetros de Santander y puede alcanzarse en coche en unos 30 minutos. También dispone de conexión mediante la línea C-3 de Cercanías Renfe, que une diariamente la capital cántabra con la localidad.
