La Cueva de los Murciélagos, situada en el municipio de Albuñol (provincia de Granada), se ha convertido en uno de los yacimientos prehistóricos más importantes no solo de los que existen en España, sino de Europa occidental.
A ella se deben hallazgos únicos de materiales orgánicos (cestería, calzado, cuerdas de arco, flechas) que permiten asomarnos a tecnologías y formas de vida del Mesolítico y Neolítico.
En este lugar se han hallado restos de arcos con cordajes de tendones y flechas que aún conservan las plumas fabricados hace unos 7.200 años con madera de olivo silvestre.
Dónde está la Cueva de los Murciélagos
La cueva se localiza en la sierra litoral de la Contraviesa, en la margen derecha del Barranco de las Angosturas, a unos 450 metros de altitud y aproximadamente 7 kilómetros de la línea de costa mediterránea.
Su emplazamiento es estratégico: una cavidad natural que gozó de un ambiente de preservación excepcional que permitió conservar restos de materia orgánica que normalmente se degradarían.
Según la información del municipio de Albuñol, la cueva fue descubierta en 1831 por un vecino que aprovechó el guano de murciélagos como fertilizante.
En 1857 se inició la explotación minera de galena en su interior, lo que provocó la apertura de varias salas y la destrucción o dispersión de buena parte de los restos arqueológicos.
Este contexto ‘accidental’ de descubrimiento y uso minero es común en muchos yacimientos, pero en este caso también permitió la conservación singular de los materiales orgánicos.
La Cueva de los Murciélagos destaca por tres razones fundamentales:
- Preservación excepcional de materia orgánica: Cestos, sandalias, tejidos, cuerdas, entre otros. Estos encuentran difícil conservación en ambientes arqueológicos más comunes.
- Relevancia cronológica: Los restos abarcan fases del Mesolítico y del Neolítico (aproximadamente entre 7500 y 4200 a.C.).
- Tecnología prehistórica avanzada: Los hallazgos devuelven una imagen de sociedades que dominaban materiales vegetales, animales e incluso procesos de adhesión o ensamblado con brea de abedul.
Por todo ello, el yacimiento se considera excepcional en el contexto de la península ibérica y Europa Occidental.
Uno de los hallazgos más espectaculares resientes refiere a las cuerdas de arco y flechas neolíticas encontradas en la cueva. En diciembre de 2024 se publicó un estudio que confirma que se trata de las cuerdas de arco más antiguas documentadas en Europa, con una antigüedad de entre 7.200 y 6.900 años.
Estas piezas reúnen detalles extraordinarios: astiles de caña o madera de olivo, flechas con plumas originales, cuerdas trenzadas de tendones de animales (cabras, jabalíes o corzos) y adhesivo de brea de abedul.
El hallazgo demuestra que los grupos humanos neolíticos de la península desarrollaron tecnologías complejas de caza y manejo de materiales, algo que hasta ahora estaba poco documentado en Europa.
Otra línea de avance se refiere a la cestería más antigua del sur de Europa: en la cueva se han recuperado objetos de fibras vegetales (esparto), sandalias hechas con esa materia prima y otros objetos de uso cotidiano datados en hasta 9.500 años antes del presente.
Por ejemplo, las sandalias de esparto de la cueva, de más de 6.000 años de antigüedad, se consideran las más antiguas documentadas en Europa para ese tipo de calzado.
El yacimiento revela también que la cavidad fue utilizada como espacio funerario, al menos en parte. Las galerías internas muestran enterramientos o depósitos de cuerpos, lo que apunta a una compleja utilización de la cueva más allá de simples refugio o depósito.
En suma, la Cueva de los Murciélagos ofrece un retrato casi completo de la vida y muerte de los primeros pobladores neolíticos en el Mediterráneo peninsular.
Visitar la Cueva de los Murciélagos: datos prácticos
Aunque el foco principal del artículo es arqueológico, conviene ofrecer al lector interesado en turismo histórico una breve guía de visita:
- Ubicación: término municipal de Albuñol, Granada. Aproximadamente a 2 kilómetros del casco urbano, y en la sierra litoral de Contraviesa.
- Acceso: la cueva está en una zona de montaña/rasgo litoral escarpado, por lo tanto se recomienda vehículo propio o transporte local.
- Importancia: se recomienda consultar con el ayuntamiento de Albuñol o con oficinas de turismo locales para conocer la posibilidad de visitas guiadas, ya que al ser yacimiento arqueológico puede tener accesos limitados o regulados.
- Aprovechar la visita: combinarla con rutas naturales por la Sierra de Contraviesa, el Barranco de las Angosturas y el entorno costero de Albuñol.
Para complementar la experiencia, estos otros enclaves resultan interesantes para quienes se apasionan por la prehistoria y las cuevas en Andalucía:
- Cueva de Nerja (Málaga): Muy conocida por sus salas de estalactitas gigantes y arte rupestre, es una visita más turística pero complementa la visión de la prehistoria andaluza.
- Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama: aunque no es una cueva arqueológica, sí es un entorno natural que permite conectar con el paisaje prehistórico de la zona.
- En la misma provincia de Granada, aprovechar la visita a Albuñol para descubrir la Contraviesa y los pueblos que la rodean, como La Rábita o Castell de Ferro, y combinar cultura costera y montaña.
La Cueva de los Murciélagos en Albuñol representa una puerta al pasado que pocos yacimientos ofrecen: gracias a su ambiente de conservación único, revela cómo vivían, cazaban, vestían y enterraban nuestros antecesores hace 7.000-9.000 años.
Los descubrimientos de cuerdas de arco, flechas, calzado y cestería amplían nuestra comprensión sobre la complejidad de las sociedades neolíticas ibéricas.
Y para el viajero interesado en historia y naturaleza, Albuñol ofrece ese plus de autenticidad que no siempre es sencillo encontrar. Si está planificando un viaje cultural por Andalucía, este destino merece sin duda una parada.
Cómo llegar: Desde Granada capital se debe tomar la A‑44/Granada → Motril / Albuñol, o la carretera N‑340 si se parte desde la costa hacia Albuñol. Una vez en Albuñol, hay que dirigirse hacia la zona conocida como las Rambla de las Angosturas, en los montes de la Contraviesa. Desde el cementerio de Albuñol parte un camino/carril forestal que se adentra en monte hasta un sendero que baja por la rambla hasta la cueva. El tramo final es exigente en algunos puntos (pendientes, terreno irregular). Se recomienda calzado adecuado. No siempre muy señalizado; conviene consultar un mapa o GPS antes de iniciar.
