Al noroeste de Torija y su impresionante castillo, por la C-101 el viajero accede a Hita, a escasos 30 kilómetros de Guadalajara, célebre por sus fiestas medievales donde se revive el ambiente de los caballeros andantes.
Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965, este pequeño municipio castellano se erige como un destino imprescindible para los amantes de la historia, la literatura y la arquitectura tradicional.
También es popular por ser el lugar de origen de Juan Ruiz, el conocido Arcipreste de Hita, autor de El libro del buen amor, una obra a medio camino entre la parodia y la intención didáctica; una perfecta muestra de la amalgama cultural (judía, musulmana y cristiana) de la España del siglo XIV.
La historia de Hita
Hita se corresponde con la antigua Caesada celtibérica que estaba en la calzada romana que comunicaba Guadalajara con Alcalá de Henares. En el siglo XIV pasó a manos de los Mendoza hasta el siglo XVI.
Durante la Reconquista, Hita tuvo un papel destacado por su ubicación estratégica en la frontera entre el reino cristiano y los territorios musulmanes. En el siglo XI, el rey Alfonso VI repobló la villa, convirtiéndola en un importante bastión militar y comercial.
La Edad Media también fue testigo de la convivencia entre cristianos, judíos y musulmanes en Hita. Esta pluralidad cultural se refleja en su trama urbana y en los restos de su judería, que todavía se pueden recorrer. El desarrollo del comercio y la artesanía impulsó la economía local, situando a Hita como un referente en la región.
El marqués de Santillana construyó gran parte de los edificios monumentales de la villa. En la plaza del Arcipreste se conservan algunas casas de arquitectura tradicional reconstruidas tras la Guerra Civil de 1936 al quedar destruida la población.
Destaca la iglesia de San Juan Bautista (siglo XVII), gótico-mudéjar, con un artesonado mudéjar de gran belleza. En este templo, iniciado a finales del siglo XV, se encuentran las lápidas de los hidalgos de Hita.
De las antiguas murallas, construidas por don Íñigo López de Mendoza, subsiste el arco de San Pedro flanqueado por dos torreones. Luce el escudo de los Mendoza e Hita. Resulta recomendable que el viajero se pierda y callejee por el casco antiguo de Hita, que está declarado Bien de Interés Cultural.
La Plaza del Arcipreste, situada en el corazón del pueblo, es otro de los espacios emblemáticos de Hita. Esta plaza porticada está rodeada de edificios con balcones de madera, típicos de la arquitectura castellana.
Qué ver en Hita
De obligada visita en este recoleto pueblo es la Puerta de Santa María, la entrada principal de la muralla que mandó construir el Marqués de Santillana. Construida en el siglo XV, se hizo para proteger a la villa de los ataques enemigos.
La puerta muestra un espléndido arco apuntado, dos garitones y un matacán corrido con peto almenado. Es el emblema del municipio de piedra blanca y majestuosa presencia, que hace honor y gala a su importancia de símbolo y uso.
Hita cuenta con uno de los barrios judíos más importantes de Castilla durante la Edad Media. La judería, situada en la parte baja de la villa, conserva el trazado original de sus callejuelas estrechas y empedradas. Este barrio fue un centro neurálgico de la vida comercial y artesanal, donde los judíos desarrollaron actividades como la orfebrería, el comercio textil y la medicina.
La Plaza Mayor o el claustro herreriano del Monasterio de Sopetrán, a las afueras del pueblo, son otros sitios a visitar. Si el viajero entra a conocer la Casa-Museo del Arcipreste de Hita se encontrará con el ambiente de una antigua casona.
En este sitio también podrá ver una colección de máscaras y carteles del Festival Medieval, que se celebra desde 1961 en el Palenque, a los pies de la muralla. Es un recinto donde se rememoran torneos y justas, despertando la Edad Media de la memoria de Hita.
Es uno de los festivales medievales que más fama tienen de los que se celebran en nuestro territorio; es el de Hita, declarado de Interés Turístico Nacional y considerado pionero en su campo, desde que su primera versión viera la luz en el verano de 1961. La fiesta tiene un nombre propio, el de Juan Ruiz, el célebre Arcipreste de Hita.
Suele tener lugar los meses de julio y, durante esos días, toda la villa se traslada a la Edad Media. Sus habitantes se visten de época; las calles se llenan con los puestos del mercadillo y las actuaciones de bufones, juglares y malabaristas. Además, se celebran torneos de justas y, al anochecer, en la Plaza Mayor, se puede asistir a una representación teatral.
Los caballeros, ataviados con armaduras, compiten en emocionantes combates a caballo, mientras el público anima con entusiasmo. Además, el teatro juega un papel fundamental durante el festival, con representaciones de fragmentos del Libro de buen amor y otras obras clásicas del teatro medieval.

La arquitectura subterránea de Hita se mezcla con la cultura del vino y se halla imbricada con importancia de la comunidad judía. Las bodegas trazan bajo el casco histórico una ciudad oculta para atesorar los caldos en antiguas tinajas.
En la falda del cerro la tierra vuelve a horadarse en casas cuevas, los bodegos, que conllevan parte de la peculiaridad de la villa.
Si de pasado medieval y justas entre caballeros rememoramos, también nos viene a la mente la visita de otro lugar afín, el Puente sobre el río Órbigo de León o Passo Honroso, una larga pasarela medieval de 19 ojos que también albergaba duelos a caballo.
Pero si lo que desea el viajero aficionado por la historia es no salir de la provincia alcarreña, cuenta con otros destinos que puede conocer, como la localidad de Zorita de los Canes, donde se conservan la ruinas de la antigua ciudad visigoda de Recópolis.
Dónde dormir: Casa Rural El Rincón de Román; Calle de Sancho Martin, 3,19248 Hita,Guadalajara); teléfono: 667544863.
Dónde comer: Doña Juana; San Pedro, 13; 19248 Hita (Guadalajara); teléfono: 901901150.