Girona, con su historia milenaria y su arquitectura cautivadora, es una ciudad que ha sabido preservar no solo sus monumentos, sino también sus relatos más fantásticos.
A lo largo de los siglos, esta joya catalana ha sido testigo de asedios, milagros y hechos inexplicables que han dado lugar a leyendas que, hasta el día de hoy, siguen vivas en la memoria de sus habitantes.
En muchos casos el viajero puede encontrar esculturas de diversos tamaños repartidas por toda la ciudad para conmemorar estas historias que le transportan a momentos inigualables.
Historias y leyendas fascinantes de Girona
Estas son solamente algunas de las 6 historias más emblemáticas de Girona para descubrir el alma mística de la ciudad:
1. La Ama de San Narciso: La cocinera hechicera
San Narciso, patrón de Girona, tenía una ama de llaves peculiar: una anciana de más de cien años con una piel sorprendentemente tersa y un talento excepcional en la cocina. Se decía que había inventado platos exquisitos como la oca con peras y las manzanas rellenas. Sin embargo, además de sus dotes culinarias, poseía conocimientos en hechicería y podía realizar encantamientos.
Cuando se enfadó con los gerundenses, llenó las iglesias de la ciudad con telarañas y extrañas arañas de colores. Pero su carácter chismoso la llevó a traicionar la confianza de San Narciso, quien decidió arrebatarle sus poderes.
Desde entonces, la anciana vivió una vida de arrepentimiento y terminó sus días dedicándose a los más necesitados, llegando a inventar la sopa de menta. Como símbolo de su legado, los habitantes de Girona erigieron una estatua en los jardines cerca de los Baños Árabes.
2. El Culo de la Leona: Un rito de buen augurio
Uno de los símbolos más curiosos de Girona es la escultura de una leona encaramada a una columna en la calle Calderers. Originalmente, esta figura era el emblema de un antiguo hostal medieval y, con el tiempo, se convirtió en parte del folclore local.
Se dice que quien desee volver a la ciudad debe besar el trasero de la leona, un ritual que se ha mantenido a lo largo de los siglos. Aunque en 1986 la escultura original fue trasladada al Museo de Arte de Girona, una réplica se encuentra en la plaza de Sant Feliu, donde los visitantes continúan con la tradición.
3. Las Moscas de San Narciso: Defensores de Girona
En 1285, durante un asedio liderado por Felipe III de Francia, las tropas invasoras profanaron el sepulcro de San Narciso en la iglesia de Sant Feliu. Lo que no esperaban era la aparición de un ejército de moscas gigantes y venenosas que atacaron a los soldados franceses, causándoles la muerte y obligándolos a retirarse.
Desde entonces, cada vez que Girona era sitiada, los habitantes llevaban los restos del santo a las murallas, esperando que su ejército de moscas los protegiera. Esta leyenda refuerza la devoción de los gerundenses por San Narciso y su papel como guardián de la ciudad.
4. El Tarlà: El bufón que alegró la cuarentena
En una de las tantas epidemias que azotaron Girona, la calle de la Platería fue cerrada con barricadas y sus habitantes quedaron en cuarentena. La situación era desoladora hasta que un joven bufón, conocido como el Tarlà, comenzó a realizar acrobacias y bromas para levantar el ánimo de los confinados.
Para conmemorar su gesto, los habitantes de la ciudad instauraron una tradición en la que, durante la primavera, un muñeco con su figura es colocado en una barra horizontal entre dos balcones en La Rambla de Girona. Este símbolo de alegría y resistencia sigue formando parte de las festividades gerundenses en los meses de octubre y noviembre.
5. La Bruja de la Catedral: La gárgola maldita
En tiempos de superstición y persecuciones, una mujer que lanzaba piedras a la catedral de Girona y a las procesiones de Corpus fue castigada de una forma inesperada: un día, mientras realizaba su acto de rebeldía, una fuerza divina la petrificó y su cuerpo se convirtió en una gárgola.
Hoy en día, en la parte más alta de la catedral, se puede ver su figura con la boca abierta, condenada a expulsar agua de lluvia en lugar de maldiciones. Es la única gárgola con forma humana y sirve como advertencia para aquellos con intenciones malignas.
6. La Cocollona: La monja convertida en criatura acuática
Entre los mitos más recientes de Girona se encuentra la historia de la Cocollona, una monja que, según la leyenda, fue encerrada en una celda húmeda y oscura por su devoción extrema. Con el tiempo, su cuerpo mutó y desarrolló escamas y caparazones de cocodrilo, además de unas imponentes alas de mariposa.
Se dice que en las noches de luna llena, la Cocollona aún se puede ver nadando en el río Onyar. Esta historia ha capturado la imaginación de los gerundenses y se ha convertido en un símbolo más de la ciudad.
Las leyendas de Girona son una muestra del rico imaginario colectivo de la ciudad. Estos relatos, transmitidos de generación en generación, no solo aportan un aire místico a sus calles y monumentos, sino que también refuerzan la identidad y el orgullo de sus habitantes.
La próxima vez que el viajero pasee por Girona debe observar con atención cada rincón, porque tal vez, en una esquina escondida, aún resuenen los ecos de estas fascinantes historias. Desde la bruja de la Catedral hasta el misterioso cul de la lleona, cada narración le transportará a tiempos lejanos, donde la realidad y la fantasía se entrelazaban.
Sus calles empedradas, sus edificios centenarios y la magia que se respira en cada plaza le permitirán sumergirse en la esencia más auténtica de Girona. Además, desde aquí podrá explorar fácilmente todos los rincones legendarios, disfrutando de una estancia única en un entorno lleno de historia y encanto.
Otra opción del viajero es visitar pueblos con encanto de la provincia de Girona, como Cadaqués, Pals o Ripoll.
