La mayor fuga de presos de la historia de España tuvo lugar en esta fortaleza de aspecto imponente que está declarada Bien de Interés Cultural. De los casi 800 presos republicanos que huyeron de sus paredes el 22 de mayo de 1938, 221 cayeron en el intento muriendo a tiros. 585 fueron capturados.
La segunda parte del plan, la huida, fracasó de manera estrepitosa, pero el arrojo y valor que mostraron aquellos hombres bien merecen el recuerdo del viajero que por unos momentos contempla desde la distancia la magnificencia de una colosal tumba abandonada y cubierta ahora por densa vegetación.
La historia de la fuga
En su interior se agolpaban víctimas de la represión franquista 2.497 reclusos, casi todos republicanos. Muchos de ellos planearon huir a Francia. En concreto, fueron 795 presos descalzos y hambrientos los que consiguieron escapar del fuerte humillando a la autoridad militar.
La fuga, planificada durante meses entre un pequeño grupo de reclusos, se ejecutó según lo previsto. Los protagonistas utilizaron el esperanto para poder comunicarse entre ellos sin ser entendidos por los demás.
No obstante, uno de los guardias del fuerte consiguió escapar y se dirigió a Pamplona para pedir refuerzos, lo que impidió que la evasión fructificara con éxito. Solo tres presos consiguieron llegar a Francia. Catorce de los 17 promotores de la fuga fueron condenados a muerte y fusilados en público en el centro de Pamplona, el 8 de septiembre de 1938, tras un consejo de guerra.
En 2026, el Fuerte de San Cristóbal ha sido reconocido oficialmente como Lugar de Memoria Democrática, un paso decisivo para preservar uno de los escenarios más sobrecogedores de la represión franquista en España. Este reconocimiento institucional impulsará nuevas visitas públicas, proyectos educativos y un futuro centro de interpretación que permitirá al viajero comprender mejor la dimensión humana e histórica del enclave.
Cómo es el fuerte de San Cristóbal
El fuerte fue levantado en el siglo XIX, aunque pasó a la historia en el XX. De 160.000 metros cuadrados, originariamente tomó el nombre de Fuerte de Alfonso XII, pero ya casi nadie recuerda tal denominación. La idea de su construcción se concibió para defender Pamplona tras la última Guerra Carlista.
Pero cuando se terminó en 1912 ya se quedó obsoleto con la aparición de la aviación. Las obras del fuerte se desarrollaron entre 1877 y aquel año bajo dirección del Cuerpo de Ingenieros, dentro del sistema defensivo. Sin embargo, el rápido desarrollo de la artillería moderna y la aviación hizo que la fortaleza naciera estratégicamente superada.
Erigido esencialmente en piedra del propio monte Ezcaba y ladrillo rojo, la fortaleza estaba equipada para que su guarnición, de unos 1.100 hombres, pudiera resistir un asedio de hasta cuatro meses.

Luego se convirtió en prisión penal militar de 1934 a 1945, lo que obligó a levantar muros de separación entre las dependencias carcelarias y las de los guardias. Las condiciones de vida en esta reconvertida cárcel eran pésimas; las palizas, la falta de alimentos, la higiene e insalubridad se tornaban habituales, con muertes de presos que provocaron protestas y levantamientos a nivel nacional.
En febrero de 1936, tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones al Gobierno de España se decretó una amnistía para los presos políticos, de los que 400 estaban en el fuerte de San Cristóbal.
El golpe militar de julio de 1936 convirtió a Navarra en un dominio territorial de los sublevados, por lo que el fuerte volvió a llenarse de reclusos. A muchos de ellos, sobre todo navarros y riojanos, se les anunciaba que quedaban libres y cuando iniciaban el descenso del monte eran abatidos.
Desde el punto de vista del viajero, el fuerte impresiona por su colosal planta poligonal semienterrada, sus fosos excavados en la roca y la sensación de ciudad subterránea suspendida sobre el monte Ezkaba. Sus galerías, casamatas, patios interiores y pasillos húmedos convierten la visita en una experiencia casi arqueológica de la memoria.
La memoria del pasado
En la actualidad, el fuerte es un gran cementerio pétreo de fosas en el que yacen los cuerpos de 207 fugados y cerca de 400 presos a los que no fusilaron, pero dejaron morir. Las brigadas donde vivían los presidiarios son ahora agujeros helados y húmedos en los que apenas se atisba la luz del día.
Todavía hoy decenas de familias continúan buscando a desaparecidos vinculados al penal, con alrededor de 150 presos aún en paradero desconocido. El nuevo impulso memorialista pretende facilitar la investigación histórica, la localización de restos y la transmisión pedagógica de lo ocurrido a nuevas generaciones.
Las paredes, mientras, permanecen repletas de dibujos inmortalizados por aquellos presos ilustres que tuvieron un sueño: cuentas, calendarios, trozos de pan o mapas de España que señalaban Francia.
Hoy, ascender al Fuerte de San Cristóbal no es solo visitar una fortaleza militar: es caminar por uno de los grandes espacios de memoria de España. Desde la cima del Ezkaba, con Pamplona extendiéndose al fondo, el viajero contempla un paisaje hermoso y terrible a la vez, donde la piedra conserva aún el eco de una de las fugas más dramáticas del siglo XX europeo.
Las fortalezas militares que antaño en nuestra historia sirvieron para la defensa de los territorios y el freno de las acometidas de los enemigos, como también es el caso del Fuerte de la Concepción (Salamanca), impresionan por las dimensiones de sus construcciones.
Una buena parte de la historia de España se ha forjado desde sus pasadizos, muros, baluartes, taludes, fosos, puentes levadizos o escudos reales. Otro fuerte, el de San Francisco (Guadalajara) se convirtió además en monasterio y convento.
Cómo llegar al Fuerte de San Cristóbal
Se encuentra en el monte Ezkaba, a pocos kilómetros de Pamplona, y el acceso puede realizarse mediante senderismo desde varios puntos señalizados. Con la nueva declaración como Lugar de Memoria Democrática, Navarra prepara un modelo de visitas reguladas y un centro interpretativo que enriquecerá la experiencia cultural.

Me ha impresionado la historia del Fuerte de San Cristóbal no había leído nada al respecto nunca. Ha sido interesante. Gracias.
Muchas gracias por tus palabras María
Muchisimas gracias David por la informacion no sabia nada sobre este Fuerte…
Soy Javier, pero ¡gracias por tus palabras!
Saludos
Después de acuchar a Nieves Concostrina en la cadena ser, me he interesado por saber de su historia y ubicación. Desde luego estoy de acuerdo en que se debería realizar una película sobre sus presos y su fuga, las condiciones y sufrimientos, así como sus anhelos » la fuga», y que no quede en el olvido, y agradecer a quienes participaron para que no se destruyera y rehabilitaron.
Totalmente de acuerdo contigo José Alberto