Fonz, una joya escondida en la comarca del Somontano de Barbastro, en la provincia de Huesca, es uno de esos pueblos que sorprenden al viajero por su riqueza histórica, su arquitectura renacentista y su ambiente tranquilo y acogedor.
Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de conjunto histórico-artístico, este pequeño municipio aragonés ofrece una mezcla irresistible de patrimonio, cultura y turismo rural.
Fonz también es conocido por haber sido lugar de origen de Irene Monroset, la inventora de la mercromina. Nacida en 1912, en el seno de una familia modesta dedicada al comercio. Estudió Farmacia en la Universidad de Barcelona, una rareza en una época en la que muy pocas mujeres accedían a estudios superiores. Apasionada por la Química y obsesionada con mejorar los tratamientos de heridas desarrolló una fórmula basada en un compuesto de mercurio y un colorante rojizo que no solo desinfectaba eficazmente, sino que también permitía ver la zona tratada.
Nacía así la mercromina, aunque el reconocimiento oficial fue para el laboratorio que la comercializó. Irene nunca reclamó protagonismo.
Fonz desde la antigüedad hasta hoy
El origen de Fonz se remonta a tiempos antiguos. Aunque hay indicios de poblamientos íberos y romanos en la zona, la historia documentada comienza en la Edad Media. La primera referencia escrita aparece en el siglo XI, cuando el territorio fue reconquistado a los musulmanes por los reyes de Aragón.
No obstante, su época de mayor esplendor llegó durante los siglos XVI y XVII, gracias al auge económico, la llegada de familias nobles y la construcción de impresionantes edificios renacentistas.
Durante esta etapa, Fonz se convirtió en un centro cultural y económico de relevancia en el Somontano. La nobleza local impulsó la edificación de palacios y casas solariegas, y la localidad alcanzó tal prestigio que incluso fue cuna de personajes históricos como Pedro Cerbuna, fundador de la Universidad de Zaragoza.
A lo largo de los siglos posteriores, la villa mantuvo su importancia comarcal, aunque sufrió los altibajos comunes de muchas localidades rurales, hasta llegar a la actualidad como un destino turístico emergente, ideal para los amantes de la historia, la arquitectura y el turismo tranquilo.
Patrimonio monumental: un paseo por el Renacimiento aragonés
Uno de los mayores atractivos de Fonz es su arquitectura renacentista, que le ha valido el reconocimiento como uno de los conjuntos urbanos mejor conservados de Aragón. Pasear por sus calles empedradas es como viajar al pasado, entre palacios, casas nobles y fuentes históricas.
Plaza Mayor de Fonz
El corazón del pueblo es su Plaza Mayor, una de las más bonitas del Renacimiento aragonés. Está rodeada de edificios con soportales, como el Ayuntamiento, la Casa Moner (donde nació Pedro Cerbuna) y la Casa Ric, ejemplos perfectos de la arquitectura señorial del siglo XVI.
Iglesia parroquial de San Juan Bautista
Otro emblema del pueblo es la Iglesia de San Juan Bautista, un majestuoso templo renacentista construido entre los siglos XVI y XVII. Destaca por su monumental fachada, su torre de tres cuerpos y su interior espacioso con bóvedas de crucería. En su interior se pueden contemplar interesantes retablos y obras artísticas de época barroca.
Palacios y casas solariegas
Además de los edificios ya mencionados, el casco antiguo de Fonz está salpicado de palacios nobiliarios que sorprenden por su porte y conservación. Algunos de los más notables son la Casa Guilleuma, la Casa Bardají, la Casa Desiderio o el Palacio de los Gómez de Alba.
Muchos de estos edificios cuentan con escudos heráldicos, portadas de sillería, aleros tallados y patios interiores que evocan tiempos de esplendor.
Las fuentes de Fonz: agua con historia
Fonz es también conocida como la villa de las fuentes, por sus más de una docena de fuentes públicas, muchas de ellas con siglos de antigüedad. Algunas tienen origen medieval o renacentista y servían tanto para abastecer agua como para usos ganaderos y agrícolas.
Entre las más destacadas están la fuente de los Caños, de estilo renacentista; la fuente de la Plaza, situada en el centro, con un diseño elegante y simbólico, y la Fuente del Molino y Fuente de la Canaleta, ubicadas en entornos naturales, ideales para paseos. Estas fuentes no solo forman parte del paisaje urbano, sino también de la identidad y el orgullo local.
Naturaleza y senderismo en Fonz
Además del patrimonio arquitectónico, Fonz está rodeado de un entorno natural privilegiado, ideal para los amantes del turismo activo. Hay rutas de senderismo, caminos rurales y miradores con vistas al Prepirineo aragonés.
Una ruta destacada es la que lleva al Paraje de las Balsas, un espacio natural con balsas de agua tradicionales y vegetación autóctona. También se puede realizar el sendero del agua, que recorre las principales fuentes y acequias del municipio.
La ubicación de Fonz, a medio camino entre la Sierra de Guara y los llanos de Cinca, lo convierte en una excelente base para explorar el Somontano y otras joyas del Alto Aragón.
La gastronomía de Fonz está profundamente ligada a los productos del entorno. En sus restaurantes y casas rurales se pueden degustar platos típicos de la cocina aragonesa, como el ternasco de Aragón al horno, las migas pastoriles, los embutidos y jamón de Teruel o los postres tradicionales como las tortas de alma.
Además, Fonz celebra varias fiestas y tradiciones populares a lo largo del año, como las fiestas patronales en honor a San Blas (febrero) y San Juan (junio), con verbenas, procesiones y actividades para todos los públicos.
Turismo rural y alojamientos con encanto
Fonz es un destino ideal para quienes buscan turismo rural con autenticidad, lejos de las grandes aglomeraciones. La oferta de alojamiento incluye casas rurales, apartamentos turísticos y pequeños hoteles con encanto, muchos de ellos situados en edificios históricos restaurados.
El visitante puede disfrutar de un ambiente relajado, perfecto para desconectar, leer, caminar, degustar vinos del Somontano o simplemente dejarse llevar por la belleza de sus calles.
Cómo llegar a Fonz
Fonz se encuentra en la comarca del Somontano, a escasos kilómetros de Monzón y Barbastro, y bien comunicado por carretera. Desde Zaragoza: 1 hora y 45 minutos en coche por la A-22. Desde Lleida: 1 hora por la A-22. Y desde Huesca: 1 hora y 15 minutos.
Su cercanía a enclaves como Alquézar, la Sierra de Guara o el Parque Cultural del Río Vero lo convierten en un complemento ideal para una ruta por el Alto Aragón.

