Ezcaray, la fábrica de uniformes de los ejércitos españoles


Ezcaray es un pueblo alto en la sierra de la Demanda, con casas de piedra con pórticos de madera, pintorescos balcones, placitas, la iglesia gótica tirando a plateresca que parece una fortaleza y el típico ambiente de un pueblo laborioso, cuando ya no se extraña de ver forasteros por sus calles. Conozcamos un poco más su interesante pasado.

En un valle regado por el Oja riojano, Ezcaray tiene reminiscencias vascas como demuestra su propio nombre que significa ‘peña alta’. En el siglo IX llegaron a esta zona, habitada desde el Neolítico, pobladores vascos que dejaron su impronta cultural.

La historia de Ezcaray

Fue poblada por la tribu vasca de los austrigones. Tras la derrota de los musulmanes de la zona en el siglo X, quedó prácticamente despoblada.

En el siglo XIV Fernando IV le concedió un fuero y poco después pasó a manos del señorío de Manrique de Lara. A finales del siglo XVI Ezcaray floreció económicamente gracias a sus telares que procesaban la lana de sus múltiples rebaños. De aquella época data la Real Fábrica de Santa Bárbara, convertida hoy en albergue.

Las fábricas de paños del municipio eran muy valiosas para uniformar a los ejércitos. Por ello, durante la guerra de la Independencia fue ocupada por el ejército napoleónico, liberado tras un asedio a cargo de Wellington y posteriormente defendido de nuevos y duros ataques franceses, hasta finalizar la contienda.

En la primera guerra Carlista se repitió la situación, hasta arruinarse la Real Fábrica. Sin embargo, a pesar de estas calamidades, a mediados del siglo XIX las 29 fábricas de propiedad privada empleaban casi a mil operarios.

Qué ver en Ezcaray

Llega la hora de pasear por las calles de Ezcaray. La calle Mayor conserva algunos edificios de carácter serrano que dan encanto a la villa. La piedra y la madera, los elementos clásicos de las construcciones, se mezclan para crear un conjunto urbano cuidado con rincones como la plaza de la Verdura.

En el casco viejo abundan las casonas barrocas, residencia antaño de familias nobles como los condes de Torremuzquiz, y las casas de sillería, sólidas y blasonadas algunas. La iglesia de Santa María la Mayor (siglo XIV) conserva cierto aire de fortaleza debido a sus gruesos muros y escasas aberturas.

La fachada principal muestra una portada gótica, con puertas platerescas, y una balaustrada blasonada. En el interior se contemplan bellos retablos y, en la sacristía, un pequeño museo con obras de arte. Su estilo gótico aragonés es único en La Rioja.

Esta templo, declarado Bien de Interés Cultural, cuenta con una imponente torre monumental que domina el horizonte de la villa, y un impresionante retablo barroco, el cual es centro del patrimonio artístico de la zona. 

Muy cerca, la Plaza del Quiosco se erige en punto neurálgico para la vida local. Aquí confluyen bares, terrazas y restaurantes, rodeados de vistas privilegiadas al paisaje montañoso que abraza el municipio.

La histórica Fábrica de Mantas, reconocida por la excelencia de sus textiles, ha sido motor económico y símbolo del saber hacer local desde hace generaciones. En sus instalaciones, las visitas guiadas desvelan los secretos del proceso artesanal y permiten contemplar de cerca tejidos que han trascendido fronteras.

Ezcaray dista 60 kilómetros de Logroño y 16 de Santo Domingo de la Calzada. En verano acuden veraneantes porque se está alto y fresquito; en invierno llegan aficionados al esquí por la vecindad con la estación de Valdezcaray.

En todas las estaciones, y especialmente en otoño, el pueblo y sus contornos son muy gustosos de pasear por la montaña que lo rodea, con sus arroyos, sus prados, sus bosques de pinos, robles y hayas y sus altas cumbres que superan los 2.000 metros de altitud.

En Ezcaray se come estupendamente. La fiesta de san Benito se celebra repartiendo habas guisadas y el día de Santa Bárbara las mozas en edad de merecer sacan en procesión a la santa y luego se juntan en jolgorio en una comida fraternal. Por San Juan se bebe vino con gaseosa y se rifa un cordero.

La Organización Mundial del Turismo ha catalogado a Ezcaray como uno de los mejores destinos rurales del mundo. Así que el viajero avezado por la historia no debe perderse esta escapada de postín.

Si todavía le quedan arrestos al viajero, puede aprovechar su visita a La Rioja para descubrir otros destinos de interés histórico; como Calahorra, la Calagurris romana, la cuna latina de los poetas Prudencio y Quintiliano. También de origen romano es Tricio, la ciudad (Tritium) que se convirtió en la fábrica de cerámicas del Imperio Romano.

Cómo llegar: Desde Logroño, que dista 60 kilómetros, se puede llegar a Ezcaray a través de las carreteras AP-68 y LR-111. A 65 km de Ezcaray se localiza el aeropuerto Logroño-Agoncillo. A 60 km de Ezcaray hay tres estaciones de ferrocarril: Haro (a 35 km.), Logroño (a 60 km) y Miranda de Ebro (a 52 km).

Dónde dormir: Casa Masip; Calle Academia Militar, 4; 26280 Ezcaray (La Rioja); teléfono: 941354327.

Dónde comer: Mesón Allende; Avenida de Navarra, 4; 26288 Ezcaray (La Rioja); teléfono: 941427477.


Javier Ramos de los Santoshttps://lugaresconhistoria.com/acerca-de
Periodista e investigador editorial en Lugares con Historia, donde analiza y documenta lugares históricos, enclaves patrimoniales y acontecimientos relevantes a partir de fuentes contrastadas, documentación histórica y análisis contextual riguroso.

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