El Palmar de Troya, hoy un municipio independiente en la provincia de Sevilla, cuenta con una trayectoria histórica que se remonta a tiempos remotos y pasa por etapas definitorias para su identidad actual.
Ya en época romana existió un asentamiento de legionarios jubilados cerca del paraje de La Cañada, conocido como Siarum o Searo, que hoy yacen bajo tierra en esa zona.
Con posterioridad, en el siglo XIII, la zona formó parte de la Banda Morisca, sistema defensivo contra posibles incursiones musulmanas, cuyos vestigios aún perduran en forma de torres vigía como la Torre del Águila en el embalse del mismo nombre.
La denominación del pueblo, El Palmar de Troya, proviene de una combinación singular: por un lado, las numerosas matas de palmito (‘palmar’) que crecían espontáneamente en los campos y, por otro, el cercano Cortijo de Troya, que da nombre al enclave.
El lugar comenzó a consolidarse como asentamiento permanente tras la Guerra Civil, cuando jornaleros y sobre todo presos republicanos, movilizados para construir el Pantano de Torre del Águila, se quedaron a vivir en la zona.
Es más, para atender a los hijos de estos jornaleros se creó una residencia infantil que permitía que los niños pudieran acudir a la escuela.
En el contexto del nuevo municipio, El Palmar de Troya logró su independencia de Utrera el 2 de octubre de 2018, convirtiéndose en el municipio número 106 de Sevilla.

Desde entonces, cuenta con símbolos propios como bandera (de franjas azul marino y una central amarilla con el escudo), donde aparece una torre (por la Torre del Águila) y matas de palmito.
La Iglesia Palmariana y la Basílica-Catedral
El nombre de El Palmar de Troya está fuertemente ligado a un fenómeno religioso que trascendió a nivel nacional. Todo comenzó en marzo de 1968, cuando cuatro niñas aseguraron haber visto a la Virgen María en la finca La Alcaparrosa, desencadenando un movimiento de peregrinación y fervor religioso.
A raíz de estas supuestas apariciones marianas, se formó la orden religiosa llamada Carmelitas de la Santa Faz, liderada por Clemente Domínguez y Manuel Alonso Corral.
Este movimiento progresivamente se enfrentó a la Iglesia Católica y terminó autoproclamándose como una nueva jerarquía religiosa, la Iglesia Palmariana, separada del Vaticano.
Una iglesia que ha sido acusada de secta dañina y peligrosa (con acusaciones de abusos sexuales o coacción a sus fieles) y que ha sido financiada desde hace años con donaciones millonarias de miles de fieles repartidos por todo el mundo.
En el lugar de las apariciones se construyó una capilla votiva, a partir de la cual, gracias a las donaciones de fieles, se edificó una estructura en 1976 y se planeó una basílica mayor en 1978.
Esta obra concluyó en 2014 con la inauguración de la imponente Basílica-Catedral de Nuestra Señora del Palmar Coronada, una construcción monumental concebida como un ‘Vaticano español’, rival simbólico de la basílica de San Pedro.
Su arquitectura exterior es de estilo renacentista, mientras que el interior combina estilos neogótico, neorrománico, neobarroco y renacentista, con quince capillas laterales dedicadas a distintas advocaciones religiosas.
El templo está rodeado por un elevado muro de hormigón que delimita su ámbito de influencia, incluyendo el Palacio Apostólico y residencias del pontífice palmariano. En 2016, el complejo sufrió un incendio que dañó algunos edificios anexos, sin causar pérdidas humanas.
Este edificio representa el principal símbolo de la Iglesia Palmariana y uno de los elementos más curiosos y controversiales del paisaje arquitectónico andaluz.
Reclamos turísticos y patrimonio histórico
Torres, cortijos e historia local
El recorrido por El Palmar de Troya comprende elementos patrimoniales como la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la Plaza de la Concordia, núcleo neurálgico del pueblo junto con el ayuntamiento, biblioteca y el instituto.

A las afueras se conserva el Cortijo del Palmar de Troya, en una colina cercana, con la Torre de Troya integrada en su recinto. Esta torre formaba parte de la red defensiva medieval conocida como Banda Morisca, al igual que otras atalayas como la Torre del Bollo, la Torre de Lopera o el castillo de las Aguzaderas.
Naturaleza y senderismo
La Vía Verde Utrera–El Palmar o la Vía Pecuaria de Villamartín, próximas a El Palmar de Troya, son excelentes rutas para cicloturismo y senderismo.
Uno de los atractivos naturales es la Laguna de Zarracatín, humedal de alto valor ecológico que forma parte de la Reserva Natural del Complejo Endorreico de Utrera y alberga aves migratorias como flamencos y patos.
También se puede visitar el Embalse Torre del Águila, ideal para la pesca deportiva y actividades al aire libre, con vistas hermosas del entorno.
Cultura, fiestas y economía local
La vida cultural del pueblo cobra impulso durante celebraciones tradicionales como la Romería de Nuestra Señora del Carmen (último fin de semana de mayo), carnavales y la Semana Santa, con procesiones populares de figuras tradicionales desde la Iglesia. También destaca el Mercado Medieval en octubre, con recreaciones históricas, artesanía y espectáculos.
La economía local sigue estando vinculada mayoritariamente a la agricultura (olivo, girasol, algodón, frutales) y, de forma emergente, al sector servicios. No obstante, un reporte reciente lo cataloga como el pueblo más pobre de España, con una renta media mensual cercana a los 608 €.
Esta situación también se ve agravada por la fuerte dependencia económica de las ferias andaluzas, ya que hasta un 50 % de la población activa trabaja temporalmente como camareros, cocineros o montadores de casetas entre abril y octubre.
El Palmar de Troya es un pueblo pequeño en tamaño, pero rico en historia, identidad y contrastes. Desde su legado romano y medieval, pasando por su fundación impulsada por jornaleros y presos republicanos, hasta convertirse en el epicentro de un cisma religioso con apariencia de culto popular, su evolución refleja varias capas de memoria colectiva.
Cómo llegar: Para llegar en coche desde Sevilla se debe tomar la A-376 hasta llegar al destino, o bien acceder a través de la A-4. La estación de tren más cercana se encuentra en Utrera, que conecta con la línea de cercanías C1 desde la Estación de Santa Justa de Sevilla.

