El inexpugnable poblado ibérico de El Molón de Camporrobles

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Un perfecto ejemplo de la complejidad que podían llegar a alcanzar las defensas de los asentamientos indígenas de la península ibérica antes de la llegada de los romanos lo encontramos en el poblado ibérico de El Molón.

Situado en la localidad valenciana de interior Camporrobles, cuenta con una extensión de 2,65 hectáreas y se localiza en lo alto de una muela protegida por escarpes rocosos casi verticales.

El Molón no solo destaca por su posición privilegiada, sino también por ofrecer una secuencia de ocupación que abarca desde la Edad del Bronce hasta la época medieval.

Cómo es el poblado ibérico de Camporrobles

Su elemento más sobresaliente es su fase ibérica plena, en la que el asentamiento funcionó como centro político, defensivo y económico de gran importancia.

La entrada principal se encuentra en su lado norte, protegida por sendas torres situadas en el centro de una potente muralla, de la que queda un amplio lienzo bien conservado.

En el extremo noreste la muela quedaba conectada al resto de la sierra por un pequeño istmo que hacía vulnerable el poblado, por lo que se levantó allí un complejo sistema defensivo para protegerlo.

Se comenzó excavando un foso de 20 metros de longitud y 6,5 metros de anchura, que cortaba el acceso desde el istmo, y con la misma piedra extraída se levantó una potente torre precedida de un antemural.

Junto al costado sur de esta se abrió una puerta secundaria o paterna que daría acceso al poblado por este lado a la vez que permitía a salida y entrada de los defensores.

A lo largo de la base de la muralla norte se ha podido identificar un camino de ronda de 1,5 metros de anchura que discurría paralelo al muro.

Curiosamente, este complejo sistema defensivo no encuentra su más cercano paralelo en ningún oppidum de la península ibérica, sino en las defensas de la imponente fortaleza de Euryalo en Siracusa.

La historia de El Molón

El poblado y sus gentes crece, evoluciona y se desarrolla durante algo más de ocho siglos hasta que es abandonado en el s. I d.C. abarcando todo el desarrollo y evolución de la cultura ibérica.

Tras la conquista romana, el yacimiento experimenta una reorganización, aunque nunca vuelve a alcanzar la importancia del periodo ibérico. El lugar se transforma en una villa agrícola o núcleo rural disperso, vinculado a la romanización del territorio.

Durante la etapa islámica, el cerro vuelve a ser ocupado como alquería o refugio defensivo, aunque de forma mucho más dispersa y efímera. Se han encontrado restos cerámicos islámicos y estructuras domésticas de esta época.

El Molón ha proporcionado un valioso conjunto de materiales arqueológicos que nos permiten reconstruir aspectos fundamentales de la vida cotidiana ibérica.

Hallazgos en El Molón

Se han encontrado abundantes fragmentos de cerámica ibérica pintada, especialmente vasijas decoradas con motivos geométricos y vegetales. También hay cerámica de importación, como ánforas itálicas o cerámica griega, que evidencian contactos comerciales de largo alcance.

Entre los hallazgos destacan herramientas agrícolas, molinos de mano, punzones de hueso, pesas de telar y elementos metálicos (fíbulas, cuchillos, clavos), que reflejan tanto la vida cotidiana como el grado de desarrollo tecnológico.

La ubicación estratégica de El Molón le confiere un papel destacado dentro de la red de oppida ibéricos del interior valenciano. Probablemente funcionaba como centro de control territorial, dominando las rutas que unían la Meseta con el Mediterráneo.

Además, su muralla monumental sugiere que se trataba de un lugar con capacidad para proteger a una comunidad extensa en momentos de conflicto.

Las conexiones con otros yacimientos cercanos, como Kelin (Caudete de las Fuentes) o La Bastida de les Alcusses (Moixent), confirman que El Molón formaba parte de una red de centros de poder que articulaban el territorio en época ibérica.

La caseta de la cima fue construida durante la Guerra Civil de 1936-1939. Se trata de un observatorio ocupado por guardias que oteaban el horizonte y vigilaban que ningún avión enemigo penetrase en el espacio aéreo del aeródromo militar que había cerca de Camporrobles. 

El creciente interés por el turismo arqueológico y cultural ha hecho de El Molón un destino atractivo para quienes buscan experiencias históricas auténticas. Su visita se puede complementar con otros atractivos de Camporrobles y la comarca:

-El Museo Etnológico y Arqueológico de Camporrobles.
En el patio trasero del Centro de Interpretación de El Molón xiste una reconstrucción de un edificio del yacimiento: el lagar.

-Las rutas senderistas por la Sierra de Mira y los viñedos de la zona.


-La gastronomía local basada en productos de la tierra, como el vino, el embutido o las gachas.


-La oferta de turismo rural y enoturismo en casas rurales y bodegas cercanas.


Cómo llegar a Camporrrobles y a El Molón: Se puede acceder tanto por ferrocarril (línea Madrid-Cuenca-Valencia) como por la autovía del Mediterráneo (A-3), por Villargordo del Cabriel desde Madrid (CV-474) y por Utiel desde Valencia (CV-470), así como desde Cuenca por la localidad de Mira (CM-2109).

El acceso al conjunto arqueológico se realiza por la carretera de Camporrobles a Mira, tomando a unos 500 m de aquella localidad un camino asfaltado que se dirige a la Fuente del Molón, donde se encuentra un manantial y una zona de recreo y ocio con refugio, todo ello localizado en la base del cerro en cuya cima se alza el poblado. Junto a ella se levanta el moderno edificio que constituye el Centro de Interpretación del Parque Temático Arqueológico.


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Javier Ramos de los Santoshttps://lugaresconhistoria.com/acerca-de
Periodista e investigador editorial en Lugares con Historia, donde analiza y documenta lugares históricos, enclaves patrimoniales y acontecimientos relevantes a partir de fuentes contrastadas, documentación histórica y análisis contextual riguroso.

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