Deià: el lugar de retiro de Robert Graves (Mallorca)

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Al final de un tortuoso torrente cerca de Valldemossa y Sóller emerge Deià, con sus casetas de barcas y sus peculiares orillas, que le hacen seguir pareciendo un rincón de la antigüedad clásica. Aparece como un pueblo de piedra que se agrupa en una pequeña colina. Parece un pesebre o un cuadro.

Deià está enclavado en la Serra de Tramuntana, una cadena montañosa que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El pueblo está rodeado de montañas escarpadas y olivares, y ofrece vistas espectaculares del mar Mediterráneo.

A su apariencia de postal le acompaña un pasado de interés para el viajero. Habitada desde la Prehistoria, fueron los árabes quienes, durante la Edad Media, bautizaron a la localidad mallorquina con el nombre de Ad daia e introdujeron los cultivos en terrazas para salvar los desniveles del terreno.

Deià y Robert Graves en Mallorca

Deià era solo una pequeña aldea de pescadores y campesinos del norte de Mallorca en la ladera de un cerro asomado al mar: medio centenar de casitas, calles empedradas, una iglesia, un par de ermitas, una taberna y una fuente.

En los años veinte del pasado siglo llegó un turista despistado, pero culto y se enamoró de aquel pueblecito de postal, de sus calas recoletas y tranquilas donde se podía tomar el sol y disfrutar de la naturaleza y, sobre todo, del ventajoso cambio de moneda. Había nacido uno más de los lugares con historia de las Baleares.

Ese turista culto divulgó su descubrimiento entre otros turistas cultos que acudieron debido al efecto llamado que obra en toda la comunidad emigrante. Creció la fama de Deià, en los círculos pijos, como un enclave que no tenía nada que envidiar a la Provenza ni a la Toscana, pero mucho más barato. Deiá se ha puesto de moda y se ha hecho famosa.

El efecto llamada fue especialmente insistente entre la comunidad artística. Poe eso se establecieron en Deià artistas, músicos y escritores, algunos de ellos de renombre internacional como Robert Graves, autor de Yo, Claudio, y el pintor y el arqueólogo americano William Waldren, fundador del Museo Arqueológico de Deià. También la casa de Graves es hoy museo del escritor.

Qué ver en Deià

En Deià puede el viajero pasear por calles impolutas sintiendo el encanto del pueblo mediterráneo, visitar las galerías de arte, comprar una túnica o algo de lino, o un colgante de cerámica vidriada con firma de autor, puede mantener alguna conversación inteligente en la terraza de un café o, si es verano, asistir a actuaciones musicales de jazz o soul. Viajar por España también permite al viajero descubrir lugares de buena música.

Deià es un destino popular para los viajeros que buscan una experiencia tranquila y auténtica en Mallorca. A pesar de su pequeño tamaño, el pueblo ofrece una variedad de restaurantes, bares y tiendas boutique.

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Casa Museo dedicada al escritor Robert Graves./Gargola87

Más opciones de ocio para el viajero pasan por hacer una excursión a pie al cementerio (siglo XVII), considerado el más hermoso de Mallorca, o a los típicos bancales de olivos, tomar el sol y bañarse en algunas de las calas recoletas, en unas aguas transparentes que invitan a bucear, a la comunión con la naturaleza y a la meditación.

Basta repasar los nombres de las lápidas distribuidas por el camposanto para comprender la dimensión universal de Deià. La arquitectura religiosa de Deià tiene otro símbolo destacado en el Monasterio de Miramar (s. XIII), donde estuvo enseñando el escritor y misionero Ramón Llull.

Existen varios senderos institucionalizados y hollados por los pies de gente famosa, que van desde el pueblo hasta la Cala, de la Cala a Llucalcari, del pueblo a Sóller, y el Camí des Racó. Este asciende por una torrentera en la que se han cincelado algunos escalones.

La costa de Deià está invadida por el recuerdo del archiduque Luis Salvador, que hizo construir numerosos miradores. Este aristócrata fue miembro de la dinastía imperial de los Habsburgo.

Tiene el noble hasta propio museo, ubicado en Son Marroig. Exhibe sus efectos personales, así como varias colecciones de pintura, cerámica fenicia, grecolatina e hispano-árabe.

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Deià es un pueblo con encanto./Gryffindor

Sin perder nada de encanto, Deiá se ha transmutado en uno de los lugares turísticos de Mallorca de notable interés. A pesar de su popularidad entre los turistas, Deià ha logrado mantener su autenticidad y su ritmo de vida tranquilo.

El pueblo sigue siendo un lugar donde los residentes se conocen entre sí, y donde las tradiciones locales se mantienen vivas.

La oferta hotelera en este pequeño paraíso es reducida, por lo que al viajero que busque prolongar su estancia en la isla y conocer otros atractivos históricos, como la cuidad romana de Pollentia o quizás se atreva a dar el salto a Menorca y descubrir allí la ruta de los talayots, le convendrá buscar alojamiento en Mallorca.

Dónde dormir: Es Molí; Ctra. Valldemosa a Deia, s/n; 07179 Deià (Mallorca); reservas@esmoli.com; teléfono: 971639000.

Dónde comer: El Olivo; Carrer dels Son Canals, s/n; Deià (Mallorca); teléfono: 971639011.


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Javier Ramos de los Santoshttps://lugaresconhistoria.com/acerca-de
Periodista e investigador editorial en Lugares con Historia, donde analiza y documenta lugares históricos, enclaves patrimoniales y acontecimientos relevantes a partir de fuentes contrastadas, documentación histórica y análisis contextual riguroso.

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