En el interior de la provincia de Tarragona se vivió el episodio más largo y mortífero de la Guerra Civil. En la Batalla del Ebro hubo alrededor de 30.000 muertos y 75.000 heridos. Que se dice pronto.
115 días. Ese es el tiempo que duró la batalla más duradera y una de las más sangrientas y terribles de la guerra civil española. Es difícil (si no imposible) aplicar un baremo con las gradaciones del horror; pero si existiese una escala que midiese el drama de una contienda, sin duda alguna esta batalla estaría en lo alto de la misma.
Durante cuatro meses (entre julio y noviembre de 1938), cerca de 200.000 soldados de ambos bandos lucharon entre sí, dejando un trágico balance de víctimas.
Este pasado nos lleva hasta Corbera de Ebro, o Corbera d’Ebre; se trata de un claro ejemplo de cómo la guerra puede llegar a destruir un pueblo hasta hacerlo desaparecer. En las calles de este pequeño poblado agrícola únicamente se escuchaban bombas en aquella época.
La población terminó por huir de allí, fundando una nueva localidad bajo la Muntera. Pero en Corbera de Ebro, además de un pueblo abandonado en el que reina el silencio, todavía se puede encontrar la iglesia de Sant Pere, del siglo XVIII.
Qué visitar en Corbera d’Ebre
En la actualidad existen cinco centros de interpretación sobre la batalla (cada uno dedicado a aspectos diferentes de la misma), y también pueden visitarse otros espacios, como los refugios de Benissanet o Flix, las trincheras de las Devees o los Barrancos, o el estremecedor ‘esqueleto’ de piedra que constituye el Pobe Vell (Pueblo Viejo) de Corbera d’Ebre.
Si el viajero se acerca hasta la comarca para hacer un recorrido por la ruta, lo ideal es visitar primero el Centro de Interpretación 115 días, de Corbera d’Ebre.
En este espacio se hace un repaso a los detalles de la batalla, y se explican con todo detalle los pormenores de la contienda, con mapas, fotografías, armas y trajes de la época.
Si queremos completar nuestra visión de aquel episodio, podemos acudir a los otros cuatro centros de interpretación, ubicados en las poblaciones próximas de Vilalba dels Arcs, Batea, La Fatarella y El Pinell de Brai y dedicados a aspectos como la vida en las trincheras, los hospitales de sangre o el papel de las Brigadas Internacionales en la batalla.
Además de estos espacios de exposición y estudio, la mejor forma de hacerse una idea de lo que supuso la batalla es acercándose hasta el Poble Vell de Corbera d’Ebre (muy cerca del centro de interpretación).
Aunque de menor tamaño y menos conocido que el Pueblo Viejo de Belchite (Zaragoza), al recorrer sus calles abandonadas y contemplar sus casas derruidas es fácil imaginar la magnitud de la tragedia.
La lucha se extendió por la zona oriental de la provincia de Zaragoza (en torno a la localidad de Mequinenza) y la parte más occidental de la de Tarragona, en la comarca de la Terra Alta.
Los pueblos y gentes de esta región sufrieron el desastre y la tragedia en sus carnes, y hoy, más de 75 años después de aquella barbarie, todavía son visibles las huellas del horror.
La comarca de la Terra Alta cuenta con una ruta que, bajo el nombre de Los espacios de la batalla del Ebro, recorre algunos de los escenarios históricos más relevantes de este trágico episodio de nuestro pasado más reciente.
La historia de la batalla
La batalla del Ebro supuso el último y más serio intento de la República de contrarrestar las victorias franquistas y tratar de llegar a un final pactado de la Guerra Civil. La derrota republicana supuso el y imparable avance de las tropas de Franco y la terrible consecuencia de 40 años de dictadura.
La batalla marcó para siempre a la comarca; dejó cicatrices y huellas imborrables. Una especie de estigma colectivo que duró décadas y que, hoy, se ha tornado en oportunidad y en ejemplo de recuperación de la memoria y el patrimonio.
El trabajo del Consorcio Memorial Espacios de la Batalla del Ebro ha cristalizado en la recuperación de una veintena de espacios históricos y la construcción de cinco centros de interpretación que sirven para ver y conocer, sobre el terreno, las causas, acontecimientos, estrategias y, sobre todo, el drama humano que supuso la campaña más larga de la guerra civil española.
En la comarca de la Terra Alta de Tarragona, el viajero podrá apreciar todavía los estragos que los bombardeos causaron, así como el monumento de los muertos, el Memorial de las Camposines, donde descansan los restos de los soldados; y el mirador 705, en la sierra de Pandols, dedicado a los sobrevivientes de la Quinta del Biberón, que estaba compuesta por soldados menores de edad.
Qué más ver en Corbera de Ebro
La torre de la Iglesia de San Pedro sobresale entre un mar de escombros. Del Poble Vell apenas quedan algunos muros en pie, pero la fachada del templo sigue erguida desafiando el tiempo.
Como un símbolo de resistencia ante la barbarie. De resto, ruinas. Caminar por el esqueleto de lo que fue el emplazamiento originario de Corbera del Ebro da una idea bastante aproximada de la magnitud del desastre. Apenas quedan testigos presenciales de los hechos.
Corbera se mudó ladera abajo y hoy es un pueblo moderno que sigue el trazado de la N-420 (a 170 kilómetros de Barcelona y Zaragoza y 76 de Tarragona).
También en Corbera se encuentra La Trinchera (C/ Ponent, 11; Tel: (+34) 977 42 06 62), una de las colecciones privadas más importantes de España de la guerra civil española, en general, y de la Batalla del Ebro, en particular.
Sin duda alguna, Corbera es el mejor punto de arranque de la visita al ‘teatro de operaciones‘. A partir de ahí empieza un periplo más o menos intensivo en función del interés y las ganas del viajero.
La selección de espacios visitables ha seguido un estricto criterio pedagógico e intenta dar una idea de todos los aspectos de la efeméride y no sólo los lugares donde se batieron los soldados cuerpo a cuerpo.
Un ejemplo claro son las Casas Caídas de Pinell de Bray, un pequeño pueblo convertido en intendencia republicana que sufrió intensos bombardeos. El catálogo es grande y comprende puestos de observación, refugios, enclaves de avanzada, trincheras.
El proyecto también ha preparado varias rutas temáticas que permiten abordar, en conjunto, los diferentes aspectos de la batalla: las zonas de retaguardia de los dos bandos, los diversos pasos que usaron los republicanos para vadear el río, el avance gubernamental, los focos de resistencia franquistas, o la retirada hacia la orilla norte tras la victoria de los rebeldes. Los recorridos permiten ver, in situ, lugares míticos de la contienda española, como Gandesa, el Coll de Moro o la Sierra de Pando.
El Memorial de los Camposines es un buen lugar para terminar la visita. Es el único elemento nuevo introducido en el territorio por parte del consorcio.
Siguiendo el espíritu del proyecto, este monumento rinde homenaje a todos los que participaron en este episodio clave de la historia de España, sin distinción alguna.
También es el lugar donde se depositan los huesos que aún aparecen en la zona; osario donde reposan juntos los restos de combatientes de los dos bandos, sin distinciones.
El mejor museo de guerra de España
Río arriba, el Ebro se interna en tierras de Aragón. El pequeño pueblo de Fayón, en la provincia de Zaragoza, fue uno de los puntos clave de la ofensiva republicana y uno de los escenarios de batalla más importantes de los primeros días de la batalla.
El Museo de la Batalla del Ebro de Fayón es, sin duda alguna, el mejor espacio museístico de España dedicado a la Guerra Civil que cuenta con el valor añadido de ser una iniciativa de los propios vecinos de la localidad.
La colección de armas, piezas de artillería, uniformes y objetos de la época es impresionante. Fayón se encuentra a solo 38 kilómetros de Corbera d’Ebre (20 minutos) y el museo merece la pena para completar la totalidad del escenario bélico.
Cómo llegar a Corbera d’Ebre: Desde Barcelona, coger la autopista AP-7 dirección Valencia. Primera opción. Salir por la salida nº 34, Reus Este – Aeropuerto y coger a la carretera T-11 que lleva dirección a Falset. A partir de aquí seguir las instrucciones de cómo llegar desde Reus. Segunda opción. Salir por la salida nº 38. Una vez pagado el peaje girar hacia la izquierda dirección Móra d’Ebre por la C-44. En Móra se encuentra una rotonda y coger la salida hacia Gandesa por la N-420. Sin dejar la carretera se llega a Corbera d’Ebre.
Más fuentes:
- –El Ebro, la batalla decisiva de los cien días; Miguel Alonso Baquer.
- –El diari de guerra de Lluís Randé i Inglés. Batalles del Segre i de l’Ebre i camps de concentració (abril 1938-juliol 1939); Jaume Aguadé i Sordé.

