Pocos lugares permiten comprender tan bien la resistencia de los pueblos celtíberos frente a Roma como Contrebia Leucade. Levantada sobre un impresionante espolón rocoso que domina el valle del río Alhama, esta ciudad fortificada fue durante siglos una auténtica fortaleza natural. Hoy constituye uno de los yacimientos arqueológicos más espectaculares y mejor conservados de la Celtiberia.
La historia de Contrebia Leucade
La primera referencia escrita corresponde a la campaña de Tiberio Sempronio Graco en el año 181 a. C., cuando las fuentes romanas mencionan la conquista de Contrebia. Sin embargo, las excavaciones demuestran que el asentamiento existía desde varios siglos antes, durante la Primera Edad del Hierro.
Sirvió de refugio a lusones y celtíberos después de la invasión romana. Se trata de una de las poblaciones de mayor interés arqueológico de la península ibérica, una ciudad de la tribu de los pelendones que en la época de Augusto fue dotada de una amplia muralla.
No obstante, la adscripción étnica de Contrebia Leucade continúa siendo objeto de debate entre los especialistas. Tradicionalmente se ha relacionado con los pelendones, aunque otros investigadores consideran que pudo integrarse en el ámbito cultural de los lusones durante determinados periodos de su historia.
El núcleo fortificado ocupaba dos montañas y abarcaba un total de 12 hectáreas. Sus ruinas se han preservado en relativo buen estado, por lo que resulta obligada su visita.
El término ‘Contrebia’ parece significar ‘ciudad’ o ‘conjunto de poblados’, mientras que ‘Leucade’ deriva del griego leukos (blanco), probablemente en referencia al color de la roca caliza sobre la que se asentó el oppidum.
Contrebia Leucade y cómo resistió a la invasión romana
La ciudad resistió los ataques de Roma durante casi un siglo y de su azarosa existencia se conservan las murallas, de poderosa envergadura, parte de un foso de 600 metros de longitud, viviendas y un sistema de agua.
La ciudad de Contrebia se reparte por las laderas de las montañas con una gran complejo de viviendas que utilizaban para las paredes partes de la roca original. Las bocas de las casas se abren escalonadamente en la montaña, por lo que su visión causa un gran efecto. Destaca el sistema de abastecimiento de aguas con sus canales y pozos para soportar asedios prolongados.
Contrebia Leucade se sitúa en un punto intermedio entre la antigua Gracurris (Alfaro), fundada por los romanos como base estratégica, y de Numancia, la capital arévaca que capitalizó la resistencia contra Roma.
Controlaba de esta forma una de las vías de comunicación más directas con el río Ebro y la Meseta. A pesar de su relevancia histórica, que abarca cerca de unos veinte siglos, poco se sabe de este enclave. Estuvo habitada por diferentes pueblos a lo largo de sus 2.000 años de existencia.
De finales de la Edad del Bronce (rescoldos del segundo milenio y principios del primer milenio a. C.) pertenecen los restos prehistóricos encontrados en la Cueva de los Lagos, un espacio utilizado como enterramiento por un pequeño grupo humano.
Luego fueron los fenicios quienes al parecer se asentaron durante el inicio de la Edad del Hierro. Los celtíberos construyeron una urbe sobre la que se establecieron junto al río Alhama entre los años 900 y 400 a.C.
Entre finales del siglo I a.C. e inicios del siglo II Contrebia fue ocupada por los romanos. Mientras, la sociedad goda se instaló en la zona en el siglo VII y permaneció hasta el IX, cuando los musulmanes llegaron a la península ibérica.
A partir de ahí comenzó su declive, ya que resultó abandonada y sus moradores pasaron a ocupar otros poblados cercanos.

El historiador Tito Livio ya menciona a Contrebia Leucade cuando narra el fin de las guerras sertorianas entre el general rebelde Sertorio, que se había asentado en la península ibérica, y Pompeyo el Grande en el siglo I a.C.
De sus escritos se desprende la fortaleza de las murallas y el sistema defensivo de esta ciudad celtíbera, lo que entrañaba dificultad para su conquista. Finalmente fue dominada por el general romano Quinto Cecilio Mételo en las campañas del 143-142 a.C. Solo pudo hacerse con ella tras un ataque sorpresa que pilló desprevenidos a sus defensores.
Un recorrido por el yacimiento de Contrebia Leucade
De todo el entramado urbano y arquitectónico de Contrebia Leucade sobresale el imponente aspecto que alcanzaron las murallas. Fueron unas obras técnicamente complejas y de una destacada calidad de ejecución.
Apoyadas directamente sobre la roca natural, su alzado se articulaba en tres partes diferenciadas: zócalo, compuesto por piedras de morfología irregular, lajas, piezas largas y delgadas, y bloques, piezas perfectamente rectangulares que componían la zona alta.
El elemento más espectacular del recinto es su enorme foso excavado directamente en la roca, de unos 700 metros de longitud en algunos estudios, considerado una de las obras de ingeniería militar prerromana más sobresalientes de la península ibérica.
Aprovechando los escarpes naturales, los habitantes transformaron el cerro en una auténtica fortaleza prácticamente inexpugnable. En la zona norte del yacimiento se conformaron seis cubos circulares.
La puerta se abría a un callejón de quince metros de largo y cinco de ancho, protegido por dos torres, posiblemente del siglo I.
Uno de los mayores atractivos del yacimiento son las viviendas parcialmente excavadas en la roca. Muchas conservan perfectamente su distribución interior, permitiendo comprender cómo era la vida cotidiana de los celtíberos hace más de dos mil años.
Especialmente llamativo resulta su sofisticado sistema hidráulico, formado por canales, cisternas y pozos excavados en la roca que garantizaban el abastecimiento de agua durante largos asedios. Este avanzado diseño demuestra el elevado grado de planificación urbana alcanzado por la ciudad.

Información de interés
Los horarios, tarifas y visitas guiadas pueden consultarse en la web oficial del Centro de Interpretación de Contrebia Leucade, donde además es posible realizar reservas para grupos y actividades culturales.
El Centro de Interpretación evoca una ciudad recreada en un mundo celtíbero cargado de simbolismo, en el que se refleja su vida cotidiana, sus costumbres, su función militar y estratégica, y los sueños y sensaciones de los que la construyeron y la habitaron.
Las excavaciones arqueológicas continúan aportando nuevos hallazgos casi cada campaña, lo que convierte a Contrebia Leucade en un yacimiento ‘vivo’, donde todavía quedan importantes sectores por investigar.
Además de su extraordinario valor arqueológico, Contrebia Leucade sorprende por su privilegiado entorno natural. Desde lo alto del oppidum se dominan amplias panorámicas sobre el valle del río Alhama, un paisaje que ayuda a comprender la elección estratégica del enclave por sus antiguos pobladores.
Visitar Contrebia Leucade supone recorrer más de dos mil años de historia caminando entre murallas, fosos y viviendas excavadas en la roca. Pocos yacimientos españoles permiten imaginar con tanta claridad cómo era una auténtica ciudad celtíbera antes de la completa romanización de Hispania. Para cualquier amante de la arqueología, constituye una parada imprescindible en La Rioja.
La Rioja, esa pequeña comunidad autónoma desconocida, conserva otros tantos tesoros de remoto pasado y no tan antiguo que merecen la pena ser visitados.
De esta forma, el viajero, en su recorrido por estas tierras del norte, tiene la oportunidad de ampliar su aventura con una excursión a destinos señoriales como Nájera o Clavijo, de pasado antidiluviano como Enciso, literarios como Santo Domingo de la Calzada y sus cercanos monasterios de Suso y Yuso o de excelentes caldos vitivinícolas como Haro.
Qué no debes perderte en Contrebia Leucade
- La muralla romana
- El gran foso
- Las viviendas rupestres
- La puerta norte
- El sistema hidráulico
- Los miradores naturales sobre el valle del Alhama
- El Centro de Interpretación

Cómo llegar: En coche es la opción más recomendable. Desde Logroño (90 km): toma la A-68 en dirección a Zaragoza, sal por Calahorra y continúa hacia Arnedo, Cervera del Río Alhama y Aguilar del Río Alhama. Desde allí sigue la carretera LR-284 en dirección a Cervera. A poco más de un kilómetro encontrarás el desvío señalizado hacia el Centro de Interpretación y el yacimiento.
