La estación de metro fantasma de Chamberí (Madrid)

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Pocas ciudades europeas conservan una estación de metro detenida en el tiempo. Bajo la plaza de Chamberí permanece uno de los lugares más sorprendentes de Madrid: la antigua estación inaugurada en 1919, cerrada al público en 1966 y convertida hoy en un museo que permite viajar a los orígenes del suburbano madrileño.

Sus azulejos publicitarios, andenes originales y la atmósfera de principios del siglo XX la han convertido en una de las visitas patrimoniales más singulares de la capital.

La estación de metro fantasma de Madrid

El tiempo parece haberse detenido en la estación de metro de Chamberí, que se clausuró hace 48 años debido a las obras de ampliación de la línea 1. Su estructura en curva y la cercanía con las paradas de Bilbao e Iglesia motivaron que la compañía del Metropolitano de Madrid decidiera cerrar el apeadero cuando se reformaron los andenes de las paradas de la línea 1, que pasaron de los 60 a los 90 metros de longitud.

La estación de Chamberí fue una de las ocho originales que conformaban el recorrido inaugural de dicha línea, inaugurada por el rey Alfonso XIII en octubre de 1919. Aquella primera línea unía Cuatro Caminos con Sol y supuso una auténtica revolución para una ciudad que comenzaba a expandirse más allá de su casco histórico.

Desde entonces, se ha convertido en uno de los lugares con más historia de Madrid. Diseñada por Antonio Palacios, permanecen en la actualidad para visita del público los carteles de cerámica y azulejos de la época, los pasillos coloristas y brillantes y los túneles de paso de viajeros luminosos.

El arquitecto Antonio Palacios no solo diseñó esta estación, sino que creó la imagen monumental del primer Metro de Madrid. También fue autor del Palacio de Comunicaciones (actual Ayuntamiento de Madrid), el Círculo de Bellas Artes y otras obras fundamentales del Madrid del primer tercio del siglo XX. La estación de Chamberí conserva buena parte de esa estética original basada en la cerámica, la iluminación y la funcionalidad.

El apeadero de metro de la estación de Chamberí incorporaba la luz natural mediante un lucernario situado en el vestíbulo. Para decorar el interior, su diseñador eligió un recubrimiento cerámico con juegos ornamentales.

La bóveda de la estación va recubierta de azulejo blanco biselado y sus estribos estaban decorados por grandes recuadros de azulejos sevillanos que limitan el contorno de los carteles anunciadores, también de cerámica, en encintado ocre y azul.

Refugio en la Guerra Civil

Durante el transcurso de la Guerra Civil, la estación de Chamberí sirvió como refugio para las mujeres, ancianos y niños durante los bombardeos aéreos.

De hecho, la Junta de Defensa de Madrid tuvo que afrontar problemas relacionados con las condiciones de higiene y salubridad en las que se encontraban los rincones de la red subterránea donde se refugiaron miles de personas durante el asedio a la capital.

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La estación de Chamberí es en la actualidad un museo abierto al público./despues

Durante la década de 1960 los nuevos trenes del Metro comenzaron a ser más largos. Mientras las estaciones vecinas de Bilbao e Iglesia pudieron ampliar sus andenes hasta los 90 metros, la pronunciada curva sobre la que se construyó Chamberí hacía técnicamente inviable esa ampliación. La cercanía entre estaciones terminó de justificar su clausura definitiva el 22 de mayo de 1966.

Motivo asimismo de alguna que otra leyenda urbana tras estar cerrada a cal y canto durante más de cuarenta años, sí que resulta verídico que la terminal de Chamberí sirvió de escenario de parte de la película Barrio, de Fernando León de Aranoa (1998).

Después de permanecer abandonada durante más de tres décadas, la estación fue objeto de una compleja restauración destinada a recuperar el aspecto que tenía en las primeras décadas del siglo XX. Se restauraron los revestimientos cerámicos, la iluminación, la señalética histórica y los característicos anuncios de azulejo, convirtiéndose en uno de los proyectos de recuperación patrimonial más singulares del Metro de Madrid.

¿Por qué se conoce como la estación fantasma?

Tras su cierre, los trenes continuaron atravesando Chamberí sin detenerse. Durante décadas, miles de viajeros observaron fugazmente desde las ventanillas un andén vacío, apenas iluminado y cubierto por antiguos anuncios de azulejos. Esa imagen dio origen a la popular denominación de ‘estación fantasma’, uno de los lugares más legendarios del Metro madrileño.

Ahora, la estación de Chamberí es un museo abierto al visitante. Integra el denominado Andén Cero, el centro de interpretación del Metro de Madrid, que acerca su historia y su patrimonio al viajero. Se trata de un proyecto dedicado a conservar y divulgar el patrimonio histórico del Metro de Madrid. Además de Chamberí, incluye otros espacios como la Nave de Motores de Pacífico, el antiguo vestíbulo de Pacífico, los Caños del Peral en Ópera y diferentes exposiciones históricas repartidas por la red.

La otra sede es la Nave de Motores, situada en la calle Valderrribas, 49. El viajero puede recorrer la estación desde las taquillas hasta el andén. A lo largo del recorrido puede descubrir una estación de 1919 con todos sus elementos originales.

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El tiempo parece haberse detenido en el apeadero de la capital./Museo8bits

La de Chamberí no es la única sorpresa que depara al viajero el subsuelo madrileño. Ni el propio metro. La estación de Carpetana (línea 6) se ha convertido en una galería que alberga un yacimiento paleontológico de excepcional interés. Allí se hallaron más de 15.000 restos de fósiles de animales que datan de la época prehistórica del Miceno.

Mientras, por las profundidades de una de sus autovías más reconocidas, la M-30, la historia se sucede desde los tiempos más remotos. Bajo ella se han encontrado restos de animales antediluvianos, puntas de sílex, remanentes de villas romanas y trincheras de la Guerra Civil. Es la otra historia menos conocida de la capital española.

Curiosidades de la estación

  • Los anuncios publicitarios están realizados sobre azulejos cerámicos originales.
  • Muchos productos anunciados continúan existiendo más de cien años después.
  • Los trenes actuales siguen pasando junto al andén sin efectuar parada.
  • Parte del mobiliario corresponde al diseño original de 1919.

Información para la visita

  • Entrada gratuita.
  • Actualmente es recomendable reservar previamente la visita debido al aforo limitado.
  • Duración aproximada: 30-45 minutos.
  • Acceso mediante visitas organizadas en determinados horarios.
  • La estación dispone de medidas de accesibilidad adaptadas para personas con movilidad reducida.

Consejos para disfrutar la visita

  • Reservar con antelación, especialmente los fines de semana.
  • Combinar la visita con la Nave de Motores de Pacífico para comprender el funcionamiento del primer Metro.
  • Observar con detalle los anuncios cerámicos originales, uno de los elementos patrimoniales mejor conservados.
  • Si viajas en la línea 1, recuerda que los trenes continúan atravesando la estación sin detenerse, un detalle que mantiene vivo el carácter de ‘estación fantasma’.
Youtube video

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Javier Ramos de los Santoshttps://lugaresconhistoria.com/acerca-de
Periodista e investigador editorial en Lugares con Historia, donde analiza y documenta lugares históricos, enclaves patrimoniales y acontecimientos relevantes a partir de fuentes contrastadas, documentación histórica y análisis contextual riguroso.
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  2. Nos encantó la estación fantasma de Chamberí, lo mejor es al bajar al anden, cuando pasa el metro de largo y la gente del vagón se queda sorprendida al ver la estación. Más de uno estaba esperando ver pasar el tren para hacer una foto.

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