Cafetería Galaxia: donde se gestó un golpe de estado contra la democracia

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La historia de la Cafetería Galaxia de Madrid es uno de esos ejemplos en los que un lugar aparentemente cotidiano (un café de barrio) termina convirtiéndose en un escenario clave para entender la historia política y social de un país.

Situada en una zona estratégica de la capital española, esta cafetería pasó de ser un punto de encuentro para vecinos y estudiantes a convertirse en el escenario de un intento de golpe de Estado durante la Transición española.

Origen de la cafetería Galaxia y su ubicación en Madrid

La Cafetería Galaxia estaba situada en la calle Isaac Peral, en el barrio de Moncloa, una zona muy próxima a la Ciudad Universitaria y a la sede del Gobierno español.

Este barrio, durante los años sesenta y setenta del pasado siglo, se convirtió en uno de los enclaves más dinámicos de la capital, frecuentado por estudiantes, militares, funcionarios y residentes de clase media.

El establecimiento formaba parte del edificio Galaxia, un complejo arquitectónico construido en 1969 por el arquitecto Antonio Lamela, uno de los nombres más destacados de la arquitectura española del siglo XX.

El edificio se levantó en el solar que antiguamente ocupaba la fábrica de perfumes GAL, una empresa muy conocida en España durante gran parte del siglo XX.

El conjunto destacaba por su estética moderna para la época y por el enorme rótulo luminoso con la palabra ‘GALAXIA’ que coronaba el edificio, visible desde gran parte del barrio de Moncloa.

En los bajos del complejo se encontraba la cafetería, que pronto se convirtió en un espacio amplio y popular, al estilo de las grandes cafeterías urbanas de los años setenta.

Un café típico del Madrid de los años setenta

En sus primeros años, la cafetería Galaxia era un establecimiento representativo de las grandes cafeterías españolas de la época: locales espaciosos, con grandes ventanales, iluminación suave y una decoración inspirada en modelos estadounidenses.

Era un lugar donde se podía pasar la tarde leyendo el periódico, tomando café o reuniéndose con amigos. No era extraño ver a estudiantes universitarios, parejas jóvenes o funcionarios que trabajaban en las cercanías.

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La antigua cafetería Galaxia./ El confidencial

Aquellas cafeterías cumplían una función social fundamental en las ciudades españolas. Antes de la proliferación de bares temáticos, franquicias o cafeterías modernas, estos locales eran auténticos centros de sociabilidad urbana, donde se discutía de política, se cerraban negocios o simplemente se charlaba durante horas.

Pero el destino de la cafetería Galaxia cambiaría para siempre en 1978.

La conspiración que dio nombre a la Operación Galaxia

El episodio que convirtió a este café madrileño en un lugar histórico ocurrió el 11 de noviembre de 1978, durante los primeros años de la Transición democrática española.

Ese día, en una de las mesas de la cafetería se reunieron varios militares y miembros de las fuerzas de seguridad para planear un golpe de Estado contra el gobierno democrático.

Entre los asistentes se encontraba el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, quien años después se haría mundialmente conocido por el intento de golpe de Estado del Golpe de Estado del 23‑F en 1981.

La reunión también contó con la participación de Ricardo Sáenz de Ynestrillas y otros oficiales del ejército. Allí discutieron la posibilidad de tomar el control del Palacio de la Moncloa y secuestrar al gobierno de Adolfo Suárez, aprovechando que el rey Juan Carlos I se encontraría fuera del país en una visita oficial.

Este plan golpista recibió el nombre de Operación Galaxia, precisamente por el lugar donde se celebró la reunión conspirativa.

Aunque el plan nunca llegó a ejecutarse, la conspiración fue descubierta y los implicados fueron juzgados por un tribunal militar. Las condenas fueron sorprendentemente leves: apenas unos meses de prisión para los principales responsables.

A pesar de su fracaso, este episodio se convirtió en uno de los primeros intentos serios de frenar el proceso democrático en España.

De la conspiración al mito urbano

Tras el escándalo de la Operación Galaxia, la cafetería adquirió una notoriedad inesperada. Durante años fue conocida como ‘la cafetería del golpe de Estado’, un lugar donde la historia política española había dejado una huella insólita.

Sin embargo, lejos de convertirse en un lugar solemne, el local siguió funcionando como una cafetería popular. Generaciones de madrileños continuaron acudiendo al establecimiento para desayunar, merendar o reunirse con amigos.

Con el paso del tiempo, el local también fue testigo de los cambios culturales de Madrid. Allí se celebraron encuentros informales, citas románticas, reuniones de estudiantes o charlas entre vecinos.

En cierto modo, la cafetería Galaxia simbolizaba la evolución de la sociedad española: de un país que salía de una dictadura a una democracia moderna donde incluso los lugares asociados a conspiraciones acababan integrándose en la vida cotidiana.

La transformación en el Café Van Gogh

En el año 2005, el establecimiento cambió de nombre y pasó a llamarse Van Gogh Café. Esta transformación buscaba modernizar el local y atraer a nuevas generaciones de clientes.

Los nuevos gestores intentaron actualizar la imagen del establecimiento sin perder del todo su identidad histórica. El local dejó de ser una cafetería tradicional para convertirse en un café más moderno y orientado a un público más amplio.

Durante esta etapa, el establecimiento volvió a ser un punto de encuentro popular en el barrio de Moncloa, frecuentado tanto por estudiantes universitarios como por vecinos de toda la vida.

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El asaltante al Congreso en el 23-F, Antonio Tejero.

Muchos clientes seguían recordando la historia del lugar y mencionaban con ironía que estaban tomando café en el mismo sitio donde décadas atrás se había planificado un golpe de Estado.

A pesar de su historia y popularidad, el destino de la antigua cafetería Galaxia no pudo escapar a un fenómeno cada vez más común en las grandes ciudades: la desaparición de los negocios históricos.

En 2018 el Van Gogh Café cerró definitivamente sus puertas. La razón principal fue el aumento del precio de los alquileres y la presión inmobiliaria en el centro de Madrid, que dificultaba la supervivencia de establecimientos tradicionales. El cierre del local fue percibido por muchos madrileños como la desaparición de otro pedazo de la historia urbana de la ciudad.

¿Qué hay hoy en el lugar de la cafetería Galaxia?

Tras el cierre del Van Gogh Café, el local fue ocupado por una franquicia internacional de comida rápida. En la actualidad, el espacio donde estuvo la cafetería Galaxia está ocupado por un restaurante de la cadena Taco Bell.

Este cambio simboliza una transformación muy característica de las ciudades contemporáneas: la sustitución de cafeterías históricas y negocios tradicionales por cadenas internacionales.

Aunque el edificio Galaxia sigue existiendo y continúa siendo reconocible por su icónico rótulo en la azotea, el interior del antiguo café ha cambiado completamente.

La cafetería original ya no existe, por lo que no es posible visitarla tal como era en el pasado. Sin embargo, los curiosos pueden acercarse a la calle Isaac Peral y contemplar el edificio Galaxia, que todavía conserva parte de su identidad arquitectónica. El lugar sigue siendo fácilmente identificable para quienes conocen su historia.

Aunque el interior ha sido remodelado, el enclave conserva su valor simbólico como uno de los escenarios curiosos de la historia reciente de España.

La antigua cafetería Galaxia forma parte de esa memoria urbana que recuerda cómo las ciudades guardan historias sorprendentes en los lugares más insospechados: una mesa de café, una conversación entre militares o una tarde cualquiera que terminó pasando a la historia.


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Javier Ramos de los Santoshttps://lugaresconhistoria.com/acerca-de
Periodista e investigador editorial en Lugares con Historia, donde analiza y documenta lugares históricos, enclaves patrimoniales y acontecimientos relevantes a partir de fuentes contrastadas, documentación histórica y análisis contextual riguroso.

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