Autol: leyendas de piedra en La Rioja

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En el corazón de La Rioja Baja, a orillas del río Cidacos y al pie de la sierra de Yerga, Autol guarda uno de esos paisajes que resultan difíciles de olvidar. Dos enormes monolitos de arenisca, conocidos como el Picuezo y la Picueza, dominan el entorno del casco urbano y se han convertido en el símbolo indiscutible de una localidad en la que la historia, la naturaleza, las tradiciones agrícolas y la gastronomía se encuentran a cada paso.

Pero Autol es mucho más que sus famosas formaciones rocosas. Su pasado se remonta, al menos, a época celtibérica; fue un enclave estratégico durante la Edad Media, estuvo condicionado por las disputas entre Navarra y Castilla, conservó una fortaleza sobre el núcleo urbano y desarrolló posteriormente una economía vinculada a la agricultura, el vino, las conservas y, en época contemporánea, al cultivo del champiñón y las setas.

Hoy, recorrer Autol, en La Rioja, permite descubrir un destino especialmente interesante para quienes buscan patrimonio histórico, paisajes singulares, senderismo, gastronomía y turismo rural.

Una localidad marcada por el río Cidacos

Autol se encuentra a unos 458 metros de altitud, en un territorio de transición entre el valle del Cidacos y las sierras que rodean La Rioja Baja. El río describe un amplio meandro junto al casco urbano antes de continuar su recorrido hacia otras localidades del valle.

Esta situación geográfica ayuda a explicar buena parte de la historia de Autol. El Cidacos proporcionaba agua, tierras fértiles y comunicaciones naturales, mientras que las elevaciones circundantes permitían controlar visualmente el territorio.

La localidad se sitúa además en un espacio de comunicación histórica entre el valle del Ebro y las zonas interiores de la sierra. El propio Ayuntamiento relaciona el emplazamiento con una antigua vía romana que, desde Calagurris Iulia (la actual Calahorra), remontaría el curso del Cidacos hacia Grávalos.

Aunque la documentación arqueológica debe distinguir entre el trazado concreto de la calzada y las hipótesis sobre su recorrido, la posición estratégica de Autol resulta evidente.

Los orígenes de Autol: celtíberos, romanos y musulmanes

La historia de Autol se remonta mucho más atrás que sus edificios medievales. Uno de los hallazgos arqueológicos más importantes para conocer el pasado de la localidad se produjo en 1994, cuando apareció cerámica celtibérica a los pies del castillo. Estos materiales han permitido situar la presencia humana en el entorno, de manera fehaciente, al menos en el siglo VI a. C.

El descubrimiento es especialmente interesante porque se encuentra precisamente junto al peñasco sobre el que posteriormente se levantó la fortaleza. Esto plantea la posibilidad de que el lugar mantuviera durante siglos su importancia estratégica.

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En Autol la vida de sus vecinos discurre tranquila./ Zarateman

Después llegaría la presencia romana. La proximidad de Calagurris y el corredor natural del Cidacos favorecieron la comunicación entre distintos asentamientos y territorios.

Sin embargo, conviene no atribuir automáticamente todos los restos antiguos de la zona a una única población o asentamiento: la historia de Autol es el resultado de una sucesión de ocupaciones y transformaciones.

Durante la Edad Media el enclave adquirió todavía mayor importancia. La fortificación situada sobre el cerro dominaba el paso y se convirtió en protagonista de las disputas territoriales entre musulmanes y cristianos y, posteriormente, entre los diferentes reinos medievales.

El castillo de Autol, vigilante sobre el pueblo

Una de las primeras imágenes que sorprenden al visitante es la del Castillo de Autol, situado sobre un peñasco en el extremo suroeste del casco urbano. La fortaleza presenta un probable origen musulmán y la primera noticia histórica relacionada con el castillo se remonta a 1036.

La documentación posterior refleja el valor estratégico que tuvo durante las disputas territoriales entre Navarra y Castilla. La Rioja era entonces un territorio fronterizo y sus castillos constituían piezas esenciales de un complejo sistema defensivo.

Las ruinas que pueden contemplarse hoy son apenas una sombra de aquella fortificación. Se conservan restos de sus estructuras defensivas y de lo que fue la torre del homenaje, pero el visitante puede comprender todavía la razón por la que se eligió aquel lugar.

Desde el cerro se dominaba el corredor del Cidacos y buena parte del entorno. El castillo pasó por diferentes manos y señoríos a lo largo de los siglos.

En 1176 Autol quedó definitivamente incorporado a Castilla después del arbitraje realizado por Enrique II de Inglaterra en el conflicto entre Alfonso VIII de Castilla y Sancho VI de Navarra. De aquella disputa nació el escudo de la localidad, donde un león empuña un mandoble, representando el arbitraje y la figura del monarca inglés. 

Posteriormente, Enrique II de Castilla cedió el señorío y el castillo a Pedro Ximénez de Arnedo en el siglo XIV. Por ello, subir hasta las ruinas del castillo no significa solamente contemplar unos restos arqueológicos: es acercarse al escenario de la historia fronteriza de la Rioja medieval.

El Picuezo y la Picueza: el paisaje más famoso de Autol

Si existe un lugar que define visualmente Autol son el Picuezo y la Picueza. Estas dos enormes formaciones de arenisca se levantan junto al río Cidacos y presentan unas formas extraordinarias que la erosión ha ido modelando durante miles de años.

El Ayuntamiento ofrece diferentes cifras según la descripción utilizada, mientras que las fuentes turísticas suelen situar al Picuezo en torno a los 42-45 metros de altura. La Picueza es algo menor (30 metros).

El más alto recibe el nombre de Picuezo y el menor, Picueza. Su aspecto antropomórfico hizo que durante generaciones se interpretaran como dos figuras humanas petrificadas.

Y aquí aparece una de las grandes riquezas del patrimonio inmaterial de Autol: la leyenda. Según la versión más popular, el señor del castillo poseía una viña cuyos excelentes racimos eran objeto de robos.

Una noche, el vigilante descubrió a una pareja que transportaba algo escondido en una cesta. Cuando fueron interrogados, negaron que llevaran uvas y llegaron a desafiar a Dios afirmando que se convertirían en piedra si aquello que llevaban era fruto de la viña.

La maldición se cumplió. La pareja quedó transformada en los dos grandes monolitos que todavía hoy contemplan Autol.

Existen otras versiones de la leyenda, algunas relacionadas con el robo de alimentos y con la llamada Harinosa o Torta, otra formación rocosa próxima a los monolitos.

Naturalmente, no estamos ante un relato histórico sino ante una tradición popular. Pero precisamente por eso constituye una parte esencial del patrimonio cultural de Autol.

El casco antiguo de Autol

Después de contemplar los monolitos, merece la pena adentrarse en el casco histórico de Autol. Sus calles conservan elementos que recuerdan el pasado medieval de la población y edificios posteriores que reflejan la prosperidad alcanzada por algunas familias locales durante los siglos XVII y XVIII.

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El río Cidacos a su paso por Autol./ Daniel López

En el recorrido aparecen casas blasonadas, construcciones tradicionales y diferentes edificios religiosos. El urbanismo actual es el resultado de siglos de transformaciones y no debe interpretarse como un conjunto homogéneo de una única época.

Uno de los mayores atractivos del paseo consiste precisamente en descubrir cómo conviven diferentes momentos de la historia de Autol dentro de un espacio relativamente reducido.

La iglesia de San Adrián y Santa Natalia

Entre todos los monumentos de Autol destaca la iglesia parroquial de San Adrián y Santa Natalia, situada en la parte elevada del casco histórico, junto a las ruinas del castillo.

El templo comenzó a construirse en el siglo XVI y combina piedra, ladrillo y mampostería. Su arquitectura incorpora elementos gótico-renacentistas y mudéjares, mientras que el interior conserva una importante colección de bienes muebles.

La iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento, en 2021, una protección que reconoce tanto el valor arquitectónico del edificio como la importancia de su contenido histórico y artístico. Entre sus elementos más interesantes destacan los retablos, esculturas, pinturas, piezas de orfebrería y mobiliario litúrgico.

Uno de los grandes tesoros del templo es la Virgen de Yerga, una talla románica de madera policromada de comienzos del siglo XIII procedente del antiguo santuario situado en la sierra.

También resulta especialmente llamativa la sacristía, con grandes cajoneras de nogal destinadas tradicionalmente a guardar objetos relacionados con el culto.

El conjunto permite comprender cómo una iglesia parroquial podía convertirse durante siglos en auténtico archivo artístico y documental de una comunidad.

La Virgen de Yerga y el antiguo monasterio cisterciense

Para conocer otra página de la historia de Autol hay que abandonar momentáneamente el casco urbano y subir hacia la sierra de Yerga.

A unos doce kilómetros de la localidad se encuentran los restos del antiguo santuario de Santa María de Yerga, en un paisaje de montaña muy diferente al de las riberas del Cidacos.

Según la tradición histórica recogida por el Ayuntamiento, este lugar tuvo una especial importancia en los primeros tiempos de la expansión del Císter en la península ibérica. El asentamiento se habría establecido en un paraje apartado y austero, siguiendo el espíritu de los primeros monjes cistercienses.

Las duras condiciones del emplazamiento hicieron que posteriormente la comunidad se trasladara hacia el valle del Alhama, donde acabaría desarrollándose el monasterio de Fitero.

Hoy quedan restos del antiguo conjunto, pero el lugar conserva una enorme importancia histórica y paisajística. La antigua imagen de la Virgen de Yerga se conserva actualmente en la iglesia de San Adrián.

La ermita de Nuestra Señora de Nieva

Otro edificio religioso que merece incorporarse a cualquier recorrido por el municipio es la ermita de Nuestra Señora de Nieva. Se encuentra a la salida de Autol y fue construida en 1774. Su arquitectura combina mampostería y ladrillo con elementos de tradición mudéjar.

Es un ejemplo de ese patrimonio religioso de escala más pequeña que a menudo queda fuera de los grandes circuitos turísticos, pero que permite comprender mejor la historia cotidiana de los pueblos riojanos.

El puente y el paisaje del Cidacos

El río Cidacos es otro de los protagonistas de Autol. Su presencia ha condicionado históricamente la agricultura, las comunicaciones y el propio asentamiento urbano. Junto al cauce pueden encontrarse elementos patrimoniales y espacios naturales que permiten descubrir una cara diferente del municipio.

Entre ellos figura el antiguo puente que las fuentes locales identifican como Puente Romano, aunque conviene utilizar esta denominación con cautela cuando no se dispone de una identificación arqueológica inequívoca de la estructura actual. Lo realmente interesante es comprender que este corredor fluvial fue durante siglos una vía natural de comunicación.

Autol y la Vía Verde del Cidacos

Una de las mejores maneras de descubrir el paisaje de la zona es recorrer un tramo de la Vía Verde del Cidacos. El itinerario aprovecha el antiguo trazado de un ferrocarril de vía estrecha construido durante el siglo XX para facilitar la salida de productos mineros, industriales y agrícolas del valle. Las obras comenzaron en la década de 1920 y la línea quedó finalmente clausurada en 1966.

Décadas después, el antiguo trazado ferroviario fue recuperado como vía verde. La ruta entre Calahorra y Arnedillo atraviesa paisajes de huertas, viñedos, olivares, cortados de conglomerados y areniscas y diferentes localidades del valle del Cidacos.

Uno de los puntos más atractivos para quienes parten desde Autol es precisamente el entorno del Picuezo y la Picueza. El recorrido permite combinar turismo industrial, senderismo, naturaleza y patrimonio histórico en una misma excursión.

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Ermita del Ángel./ Juanma232

Autol, capital del champiñón y la seta

La historia reciente de Autol no puede entenderse sin hablar de un producto que ha transformado profundamente la economía local: el champiñón. Su cultivo se convirtió durante el siglo XX en uno de los pilares económicos de la localidad.

La actividad evolucionó desde los tradicionales cultivos en espacios subterráneos hasta una industria tecnificada que abarca diferentes fases de producción. En la actualidad, Autol forma parte de uno de los principales polos españoles relacionados con el cultivo y transformación del champiñón.

El propio sector turístico riojano identifica a la localidad como uno de los grandes centros productores del país y destaca la presencia del Centro Tecnológico del Champiñón.

La historia de esta actividad también forma parte de la memoria de sus habitantes. Los antiguos calados y cuevas empleados para el cultivo constituyen un ejemplo de cómo los vecinos aprovecharon las características geológicas del subsuelo para desarrollar una nueva actividad económica.

La tradición se celebra además cada año mediante las Jornadas del Champiñón y la Seta de Autol, que han convertido estos productos en uno de los grandes protagonistas de la gastronomía local.

El vino también forma parte de la identidad de Autol

A unque el champiñón tenga un protagonismo especial, Autol también pertenece al paisaje vitivinícola de la DOCa Rioja.El municipio cuenta con una importante superficie dedicada al viñedo y cultiva variedades tradicionales como tempranillo y garnacha. La producción vitivinícola se integra actualmente en Rioja Oriental.

Entre las bodegas vinculadas al municipio destaca Bodegas Marqués de Reinosa, fundada en 1956 y relacionada con una larga tradición vitivinícola local. La bodega ofrece visitas y experiencias relacionadas con el vino, según la información turística disponible.

Para el viajero, visitar una bodega supone añadir otra dimensión al recorrido por Autol: después de descubrir castillos, iglesias y paisajes fluviales, el vino permite acercarse a la relación entre agricultura, territorio y cultura riojana.

Qué ver en Autol: una ruta imprescindible

Para una primera visita, puede plantearse un recorrido sencillo por los principales lugares de interés:

1. Picuezo y Picueza. El gran símbolo paisajístico de Autol.

2. Castillo de Autol. Las ruinas de la antigua fortaleza medieval permiten comprender la importancia estratégica del municipio.

3. Iglesia de San Adrián y Santa Natalia. Uno de los grandes monumentos artísticos de la localidad y Bien de Interés Cultural.

4. Casco histórico. Un paseo entre casas tradicionales, edificios religiosos y viviendas blasonadas.

5. Ermita de Nuestra Señora de Nieva. Un pequeño templo del siglo XVIII.

6. Río Cidacos. El elemento natural que explica buena parte de la configuración histórica y agrícola del municipio.

7. Vía Verde del Cidacos. Una excelente opción para caminar o recorrer en bicicleta el antiguo trazado ferroviario.

8. Sierra de Yerga. Un espacio de interés paisajístico e histórico donde se encuentran los restos del antiguo santuario de Santa María de Yerga.

9. Bodegas. Una posibilidad para conocer la cultura vitivinícola de Rioja Oriental.

10. Gastronomía del champiñón y la seta. Una forma de conocer la historia económica contemporánea de Autol a través de sus productos.

Qué visitar cerca de Autol

La ubicación de Autol permite utilizar la localidad como base para descubrir otros lugares de La Rioja Baja. A pocos kilómetros se encuentra Calahorra, ciudad de origen antiguo que conserva patrimonio romano, medieval y religioso. También merece la pena acercarse a Arnedo, conocida por su industria del calzado y por su patrimonio rupestre.

Quienes prefieran naturaleza y arqueología pueden prolongar la ruta hacia el valle del Cidacos y los territorios de las huellas de dinosaurios, donde se encuentran algunos de los principales yacimientos de icnitas de La Rioja.

La propia información turística municipal propone además itinerarios hacia el valle del Alhama, Calahorra, Alfaro, Arnedo y otros enclaves de la comunidad.

Youtube video

Cómo llegar a Autol: El municipio dispone de buenos accesos por carretera y se encuentra próximo a la autopista AP-68 y a la N-232. La opción más cómoda para visitar Autol es el automóvil.


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Javier Ramos de los Santoshttps://lugaresconhistoria.com/acerca-de
Periodista e investigador editorial en Lugares con Historia, donde analiza y documenta lugares históricos, enclaves patrimoniales y acontecimientos relevantes a partir de fuentes contrastadas, documentación histórica y análisis contextual riguroso.

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