Entre los siglos XVI y XVII Sevilla detentó el monopolio del comercio con América y Filipinas, lo que la convirtió en la capital de Europa.
A falta de una lonja comercial adecuada, los mercaderes procedentes de toda Europa hacían sus tratos en el entorno de la catedral, especialmente en las gradas que la rodean y en el patio de los naranjos.
Cuando la inclemencia del tiempo lo aconsejaba, se trasladaban al interior del templo y lo llenaban con un bullicio de feria, gritos destemplados, juramentos y reniegos. Es el Archivo de Indias, la Casa de Indias.
Las reiteradas protestas del cabildo catedralicio, que no dejaba de importunar al rey con memoriales de protesta y alusiones al pasaje evangélico en el que Jesús arroja a los mercaderes del templo, determinaron que, ya en época de Felipe II, se mandara construir un edificio mercantil en la vecindad de la catedral. Comenzaba a fraguarse la puesta en marcha de un lugar con historia, de la buena.

El encargado de la obra, Juan de Herrera, el arquitecto de El Escorial, diseñó un edificio de planta cuadrada (56 metros de largo) con patio interior y dos plantas abovedadas comunicadas por una monumental escalera.
Se asienta en la calle Fray Ceferino González sobre una lonja rodeada de fustes de piedra con cadenas. La Casa Lonja fue levantada entre 1584 y 1598, aunque posteriormente recibió modificaciones interiores, como la gran escalera diseñada por Lucas Cintora.
El Archivo de Indias y sus 8.000 mapas
El histórico edificio alberga hoy el Archivo General de Indias, que conserva alrededor de 43.000 legajos, más de 80 millones de páginas y cerca de 8.000 mapas, planos y dibujos que generaron cuatro siglos de historia americana.
En total, alberga unos ochenta millones de páginas de documentos originales que ocupan ocho kilómetros lineales de estanterías procedentes del antiguo Consejo de Indias y Secretarías de Despacho, Casa de la Contratación y Consulados de Sevilla y Cádiz. Casi nada.
Entre sus documentos figura una instancia de Cervantes, que después de haber fracasado en España quería probar fortuna en América.
El funcionario de turno le denegó el permiso escribiendo al margen: «Busque por acá en qué se le haga merced». También se conserva la mayor parte del archivo propio de Cristóbal Colón, que fue cedida por la casa ducal de Veragua.
Otro documento de relevancia y popularidad, quizás el que más, son las Capitulaciones de Santa Fe, la firma del acuerdo entre Colón y los Reyes Católicos sobre el proyecto de encontrar una nueva ruta por poniente hacia las Indias Orientales.

La importancia de Sevilla
La elección de Sevilla como ciudad con monopolio en el comercio con las Indias posibilitó que en torno a 1540 la ciudad andaluza desbancara a Amberes (Bélgica) como centro financiero de Europa.
Como controladora del tráfico marítimo mundial más importante de su tiempo, la Casa de Indias era la encargada de aprovisionar, pertrechar e inspeccionar las flotas de barcos españoles que se disponían a zarpar para América.
Más que un simple archivo, este edificio simboliza el centro neurálgico de la primera globalización. Desde Sevilla se administró buena parte del flujo de mercancías, personas, metales preciosos, rutas oceánicas y decisiones políticas que conectaron Europa, América y Asia durante la Edad Moderna.
Aunque nació bajo los auspicios de Carlos III, el impulsor del proyecto de la puesta en marcha de un gran archivo que compilara la documentación que el Imperio Español generara con sus territorios de Ultramar, sobre todo con el Nuevo Mundo, fue don José de Gálvez, secretario de Indias, y el ejecutor del mismo resultó el académico e historiador don Juan Bautista Muñoz, cosmógrafo mayor de Indias.
Es fama que en este archivo trabajan con dedicación plena, además de muchos investigadores procedentes de numerosas universidades del mundo, algunos sabuesos a sueldo de las compañías buscadoras de tesoros que se dedican a localizar naufragios de galeones cargados de oro y plata. Sin una investigación previa en el Archivo de Indias nunca se hubiera localizado el famoso tesoro del galeón Nuestra Señora de Atocha.

Desde 1987, el Archivo de Indias forma parte del conjunto Patrimonio Mundial de la UNESCO junto a la Catedral y el Real Alcázar de Sevilla, formando uno de los triángulos monumentales más importantes de Europa.
De interés del viajero es el horario de la Casa de Indias: La visita al Archivo General de Indias es gratuita y suele incluir las salas monumentales, el patio central y exposiciones temporales. Conviene consultar los horarios actualizados antes del viaje, ya que pueden variar según temporada, festivos o programación cultural. Enfrente del Archivo se extienden los torreados muros grises del Alcázar y su Puerta del León, de obligada visita, así como la anexa y magnífica catedral gótica de Sevilla y su no menos célebre Giralda.
Qué no debes perderte en la visita a la Casa de Indias
Entre los tesoros del archivo destacan documentos autógrafos de Cristóbal Colón, las Capitulaciones de Santa Fe, cartas de Hernán Cortés, mapas de las rutas oceánicas y documentos relacionados con Magallanes y Elcano.
Entre las curiosidades que alberga el edificio, hay que decir que pocos viajeros saben que aquí trabajó la escuela de pintura fundada por Murillo en el siglo XVII, antes de convertirse en archivo. Tampoco que muchos investigadores han utilizado sus fondos para localizar pecios históricos y reconstruir rutas de galeones desaparecidos.
Salir del Archivo de Indias y encontrarse de frente con la Giralda y los muros del Alcázar es comprender por qué Sevilla fue durante siglos la puerta de un mundo nuevo. Aquí no solo se conservan documentos: se conserva la memoria escrita del nacimiento de la modernidad.
Tanto ir y venir por la historia más prolífica de Sevilla agota la percepción del viajero. Por lo que toca buscar cobijo para descansar. La oferta de alojamientos en la capital andaluza es amplia y variada.
Existen hoteles en Sevilla adaptables de precio para todo tipo de bolsillos y apartamentos de calidad céntricos en los que merece la pena pernoctar. También hay lugares no turísticos interesantes por los que perderse en Sevilla, pero esto merecerá otra entrega….

