Andelos y su pasado romano (Navarra)

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Bajo los campos de cultivo del término de Mendigorría duerme una de las ciudades romanas mejor conservadas del norte de Hispania. Andelos sorprende no tanto por la monumentalidad de sus edificios como por conservar prácticamente intacto uno de los sistemas hidráulicos más avanzados de toda la península ibérica, una auténtica obra maestra de la ingeniería romana.

Durante siglos Andelos permaneció olvidada bajo la tierra. No fue hasta las excavaciones iniciadas en la segunda mitad del siglo XX cuando comenzó a recuperarse una ciudad que hoy constituye uno de los mejores ejemplos para comprender cómo fue el proceso de romanización del territorio de los vascones.

En lo que se refiere a ciudades, destaca sin duda la antigua Andelos en el despoblado de Andión, cerca de la localidad de Mendigorría.

Su ubicación estratégica permitía controlar las comunicaciones entre el valle medio del Ebro y las tierras interiores del territorio vascón, convirtiéndose en un importante centro comercial y administrativo.

Andelos fue originalmente una ciudad del territorio de los vascones que experimentó una intensa romanización entre finales del siglo I a. C. y los siglos I-II d. C., convirtiéndose en un importante núcleo urbano integrado en la red administrativa del valle del Ebro.

La historia de Andelos

La extensión de Andelos llegaba a las 18 hectáreas, y contaba con un complejo sistema de aprovisionamiento de agua. Se trata de uno de los más interesantes de los que se conservan de la época romana en España, sin lugar a la duda.

Una extraordinaria obra de la ingeniería civil. Así, una presa conocida como el Puente del Diablo (Presa de Iturranduz) recogía el agua de un gigantesco depósito.

Esta instalación se conserva en buen estado. Tenía más de 7.000 metros cúbicos de capacidad con una altura de 3,5 metros y 37 contrafuertes destinados a reforzar las paredes.

Al mismo tiempo, Andelos contaba con con un control de salida del agua, conocido como la cámara de las llaves gracias al cual se podía regular la cantidad de líquido que se enviaba desde allí a la ciudad a través de un acueducto.

El complejo hidráulico de Andelos está considerado uno de los sistemas romanos de abastecimiento de agua mejor conservados del norte de Hispania. El recorrido completo incluye presa, depósito regulador, acueducto y el castellum aquae, desde donde se distribuía el agua hacia las viviendas y las termas mediante una compleja red de canalizaciones.

Lo realmente excepcional no era únicamente la presa, sino la capacidad de almacenar, regular y distribuir el agua mediante un sistema perfectamente planificado que permitía abastecer de forma continua viviendas particulares, termas y edificios públicos.

El agua no llegaba por gravedad desde un río cercano, sino que era regulada cuidadosamente mediante compuertas y depósitos de decantación, un ejemplo del extraordinario dominio romano de la hidráulica.

Andelos, que perteneció al territorio de los vascones, aparece citada por los historiadores Plinio y Ptolomeo. Entre las ruinas se han descubierto varios mosaicos, calles, lujosas viviendas, tiendas o termas. Situada al sur de Puente la Reina, la ciudad que ocupó Andelos ya estuvo habitada en tiempos pretéritos.

Se han constatado los restos de un asentamiento humano de origen vascón datado entre los siglos IV-III a.C. El esplendor de la urbe navarra llegó con el control romano en el siglo I, cuando alcanzó la categoría de civitas en el año 74. De tal época data el extraordinario complejo hidráulico de Andelos.

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Ruinas de Andelos./ Andynisztan

La peculiar orografía de la zona condicionó el desarrollo de Andelos. La parte oeste de la urbe descendía con suavidad en dos amplios escalones, mientras que hacia el sur se extendía una vasta vaguada. La muralla que la circundaba cumplía una doble función: de defensa y de contención del terreno.

En sus calles convivían comerciantes, artesanos, agricultores y funcionarios de la administración romana. Las viviendas mejor conservadas muestran patios interiores, habitaciones pavimentadas y sistemas de evacuación de aguas, reflejo del elevado grado de urbanización alcanzado por la ciudad.

Qué ver en Andelos

Se articulaba en dos ejes principales, el cardus maximus o calle porticada, que discurría de norte a sur, y el decumanus maximus, que iba de este a oeste. En el primero el viajero puede apreciar las bases de los arcos del acueducto que transportaba el agua de la presa. Alcanza los 150 metros de longitud.

Lo que respecta a la zona residencial, se encontraba en la plataforma superior, que disponía de calles en óptimo estado de pavimentación, viviendas de amplias dimensiones y edificios públicos o tiendas.

Aunque todavía existen zonas pendientes de excavación, los arqueólogos sitúan el foro en el área central de la ciudad, espacio donde se concentraría la actividad política, administrativa y religiosa.

De entre los inmuebles que sobresalían estaban las termas, que disponían de vestuario, sauna, baños calientes, baños fríos o palestra, espacio destinado al ejercicio físico antes del recorrido termal. En la parte suroeste de Andelos se ubicaba el barrio artesanal, del que se han localizado almacenes y una lavandería.

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La extensión de Andelos llegaba a las 18 hectáreas./ Lozano Manzanedo

Andelos estuvo habitada hasta la Edad Media, cuya ermita de Nuestra Señora de Andión permanece como testigo de aquellos tiempos. La ciudad se mantuvo como villa de señorío, cuya iglesia perteneció en el siglo XI a Santa María de Pamplona.

A partir del siglo III comenzó un lento proceso de decadencia, como ocurrió en numerosas ciudades del Imperio romano occidental. La pérdida de población y los cambios políticos provocaron el progresivo abandono del núcleo urbano.

No alcanzó el prestigio de otras urbes romanas en la península como Emerita Augusta, Itálica, Tarraco o Caesaraugusta; no obstante Andelos, junto a Julióbriga, llegó a erigirse como una de las ciudades de mayor enjundia en al zona norte de Hispania.

A diferencia de otros enclaves romanos donde únicamente se conservan edificios aislados, Andelos permite comprender el funcionamiento completo de una ciudad romana de tamaño medio gracias a la conservación de su trazado urbano, calles, viviendas, termas, sistema hidráulico y espacios públicos.

En el terreno sobre el que se extendía antaño lo ocupa hoy un museo arqueológico que alcanza unos 400 metros cuadrados. Alberga materiales encontrados en las excavaciones que van acompañados de paneles y maquetas que explican el desarrollo de la ciudad.

El modelo a escala expuesto en el museo reproduce no solo la ciudad romana sino también todo el recorrido del agua desde la presa hasta el interior de Andelos, permitiendo comprender una de las mayores obras de ingeniería hidráulica de la Hispania romana

En 2024 la Universidad Pública de Navarra inició un nuevo proyecto de investigación arqueológica en Andelos, reanudando los trabajos de campo tras más de dos décadas sin excavaciones sistemáticas.

Los primeros sondeos estratigráficos pretenden comprender mejor la evolución urbana de la ciudad vascona y su proceso de romanización. La nueva investigación permitirá revisar muchas de las interpretaciones realizadas desde las campañas dirigidas por María Ángeles Mezquíriz.

El Gobierno de Navarra indica actualmente que el Museo Arqueológico de Andelos permanece temporalmente cerrado mientras se adjudica una nueva gestión, por lo que es recomendable consultar el estado de apertura antes de planificar la visita.

¿Sabías qué…?

El gran depósito regulador de Andelos podía almacenar alrededor de 7.000 metros cúbicos de agua, una capacidad extraordinaria para una ciudad de tamaño medio situada en el territorio de los vascones.

Cada verano el yacimiento acoge el Festival Romano de Andelos, una cita de recreación histórica donde legionarios, gladiadores y artesanos recrean el ambiente de la antigua ciudad.

Información práctica

  • Tiempo de visita: 90-120 minutos.
  • Distancia desde Pamplona: 30 km.
  • Muy recomendable combinar la visita con:

• Puente la Reina

• Artajona

• Estella-Lizarra

• Cerco de Artajona

Andelos demuestra que el legado romano no siempre se mide por el tamaño de sus monumentos. Bajo el paisaje tranquilo de la Navarra Media permanece una ciudad capaz de explicar, mejor que muchas grandes capitales imperiales, cómo funcionaba la vida cotidiana en la Hispania romana.

Pasear por sus calles es recorrer dos mil años de historia siguiendo el mismo camino que un día recorrieron comerciantes, soldados y ciudadanos del Imperio.

Viajar a Navarra permite al viajero aficionado a la historia realizar grandes excursiones por toda la comunidad foral. Viana, Zugarramurdi, Estella u Olite son argumentos de peso para alquilar un coche y moverse con libertad. Lo agradecerá.


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Javier Ramos de los Santoshttps://lugaresconhistoria.com/acerca-de
Periodista e investigador editorial en Lugares con Historia, donde analiza y documenta lugares históricos, enclaves patrimoniales y acontecimientos relevantes a partir de fuentes contrastadas, documentación histórica y análisis contextual riguroso.

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