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Vélez Blanco y la historia del expolio del patio de su castillo (Almería)

Vélez Blanco y la historia del expolio del patio de su castillo (Almería)

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Encaramado en lo alto de un cerro rodeado por las montañas peladas de la Sierra de María, el castillo de Vélez Blanco lleva sobre sus espaldas la historia de un expolio, el de su excelso patio renacentista, el más bello del sur español, que se alza deslumbrante en el Museo Metropolitano de Nueva York. La historia comienza en el año 1904, cuando los duques de Medina Sidonia, los proletarios del castillo de Vélez Blanco, vendieron el patio a un anticuario francés que, piedra a piedra, lo desmontó, lo embarcó y lo trasladó hasta Marsella a la espera de un futuro comprador.

Aquel expolio continuó en París, cuando el anticuario Goldberg cerró un suculento negocio con el plutócrata George Blumenthal. El financiero neoyorkino adquirió la totalidad del patio y ordenó a sus arquitectos hacer de él un suntuoso salón en su mansión de Park Avenue. La historia pudo terminar peor. Blumenthal murió sin descendencia y en su testamento decidió donar el patio al Museo Metropolitano, cuyos expertos en arte italiano reconocieron desde un principio el alto valor de aquel inmueble, ejemplos de la mejor arquitectura cortesana renacentista del siglo XVI.

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Panorámica de Vélez-Blanco./Luispihormiguero

Mucho más cerca, en el norte de Almería, la fortaleza de Vélez Blanco despierta de un permanente hechizo. Su historia comenzó a principios del siglo XVI cuando don Pedro de Fajardo y Chacón, primer marqués de los Vélez, mandó erigir su castillo con toda suerte de defensas, pero con un interior consagrado al apego a las artes. Contrató a los más reconocidos técnicos, que proyectaron una fortaleza inexpugnable en un otero aislado frente a la sierra de María. De Italia llegaron artesanos del mármol, que con piedra de la vecina Macael levantaron uno de los patios más armoniosos y proporcionados del Renacimiento español.

El patio es hoy un desamparado conjunto de muros sin vida que parecen aguardar la vuelta de los mármoles que le dieron sentido. En la torre del homenaje se hallan los salones del Triunfo y la Mitología, decorados con frisos de mármol, expuestos hoy en el Museo de Artes Decorativas de París. Los salones se abren a sendos miradores desde donde se advierte una vista impagable del caserío de Vélez Blanco y los campos de labranza, que anuncian el paisaje estepario de la sierra de los Filabres y el desierto de Tabernas.

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Castillo de Vélez Blanco.

Aparte del castillo, esta localidad, declarada Conjunto Histórico Artístico, cuenta con otros lugares de interés, como su barrio de la morería, de calles estrechas y tortuosas; la iglesia de la Magdalena, levantada sobre la antigua mezquita en estilo mudéjar, y la de Santiago Apóstol; el convento de San Luis; un buen puñado de casas señoriales, como la de la Corredera; el Centro de Interpretación de la Cultura del Agua El Alporchón y el Centro de Visitantes ‘Almacén de Trigo’, una invitación a conocer el Parque Natural de la Sierra de María-Los Vélez.

Deambulando por calles estrechas y retorcidas unas; rectas y anchas otras que se suceden sin parar, sorprende al viajero la abundancia de fuentes y aljibes diseminados: el de los Cinco Caños, el de la Novia, el de Caravaca, el del Mesón, el de la Plaza, el de la Alameda,… En su término municipal se encuentra la cueva de los Letreros, con sus interesantes pinturas rupestres, entre las que destacan las figuras del Brujo, el grupo de mujeres fecundantes y la figura del Índalo, con los brazos alzados en forma de arco. El cerro de las Canteras es otro importantísimo yacimiento arqueológico de esta localidad.

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Patio renacentista expoliado de Vélez Blanco y que se expone en el Metropolitano de Nueva York./sailko

En el suelo de Vélez Blanco tampoco es difícil encontrar vestigios de antiguos pobladores desde el Paleolítico. Este lugar, por el que pasaba la Vía Augusta, tenía la ciudad árabe una de las principales fortalezas del reino nazarí, que sucumbió en 1488 a los Reyes Católicos. En 1506, ambos monarcas nombraron a don Pedro Fajardo marqués de los Vélez.

Sin abandonar la provincia de Almería, el viajero tiene ante sí la posibilidad de ampliar su ruta y disfrutar de unas vacaciones con historia. Para ello tiene la opción de visitar lugares prehistóricos como Los Millares, pueblos con historias truculentas como Gádor o el pasado de artistas de John Lennon en el Cortijo Romero, lo que hoy es la Casa del Cine.

Dónde dormir: Velad Al-Abyadh; Calle Balsa Parra, 28; 04830 Vélez-Blanco (Almería); teléfono: 950415109.

Dónde comer: Mesón El Molino; Vélez Blanco (Almería); teléfono: 950415070.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

Comment(2)

  1. Entonces donde estaba el patio dejaron un agujero vacío?
    En Miami (EEUU) hay un monasterio medieval español completo. También fue vendido, desarmado, puesto en barco y armado piedra por piedra. Se llama San Bernardo de Clairvaux. Es muy raro ver un edificio medieval rodeado de vegetación tropical!

    1. Está desmantelado, con ausencia de decoración, austero.

      Interesante la aportación que comentas sobre el monasterio de Miami. Habrá que investigarlo.

      Muchas gracias por comentar Ana!

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