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Tortosa: tierra de iberos junto al Delta del Ebro (Tarragona)

Tortosa: tierra de iberos junto al Delta del Ebro (Tarragona)

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En la zona más al sur de la provincia de Tarragona, la imperial Tarraco en tiempos de los romanos, emerge una localidad donde su cultura y tradición conviven con el espectacular del Delta del Ebro. Los iberos ya escogieron Tortosa, capital de la comarca del Baix Ebre, para establecerse y, luego romanos y musulmanes confirmaron su importancia.

Murallas, restos romanos y andalusíes, un barrio judío legendario y edificios modernistas que subrayan su esplendor burgués en el siglo XX. Todo ello es Tortosa, quien bien merece una visita.

El castillo, cuya visita resulta obligada, está situado sobre un cerro a cuyos pies discurre, ancho y patriarcal, el río Ebro. En el castillo de la Zuda han vivido tres reyes: Abderramán III, quien mandó construirlo en el año 944, el conde Ramón Berenguer IV, que arrebató Tortosa a los moros en 1148, y el rey Jaime I. Después fue propiedad de la Orden del Temple.

El río Ebro a su paso por Tortosa./Steffen M.

Desde esta fortaleza, declarada Monumento Nacional y ahora convertida en Parador de Turismo, planeó Jaime I las conquistas de las ciudades de Morella y Peñíscola que abrieron el camino de Valencia. Durante el reinado de Alfonso II el Casto, los templarios participaron activamente en la expedición contra Mertín, Alhambra y Caspe. El castillo de la Zuda (zuda, pozo: el agua como marca del lugar) está situado en lo que fue la acrópolis romana.

Otro monumento que no hay que dejar de ver en Tortosa es su catedral gótica (siglo XIV), situada en la orilla opuesta del Ebro. Erigida en honor de Santa María, cuenta en su interior con una capilla consagrada a la Virgen de la Cinta y un retablo mayor en madera policromada de gran belleza.

La catedral se asienta sobre lo que fue el foro romano, la mezquita y la seo románica. Es una mole oscurecida, sin torres, con recovecos que entran y salen para que, junto a las gárgolas, las arpías, los barbudos… aniden las palomas. Tiene un claustro cisterciense y la catedral es única en Cataluña por su doble deambulatorio.

El castillo de la Suda se asienta sobre un cerro que domina la ciudad./Manel Zaera

El núcleo histórico del municipio catalán encierra edificios y enclaves dignos más visitados como el Palacio Episcopal, el palacio Despuig, el palacio Oriol o la sede de la Casa de Cultura y el palacio Oliver de Boteller. Se conservan significativas muestras de arquitectura medieval, renacentista, barroca y modernista. Ha sido declarado conjunto histórico-artístico.

Merece visita también el palacio de Montagut, sede de la Comunidad de Regantes. Dentro del palacio se conserva una de las entradas a la ciudad, el Portal de Tamarit.

El viajero no debe abandonar la ciudad sin antes dirigir sua pasos a la plaza de la Cinta, la calle de la Mercé, los reales colegios (fundados por Carlos V en 1564 para la educación de los moriscos) o la iglesia de Sant Domènec. Pero aquí no se acaba el recorrido.

Catedral gótica de Tortosa./Anna

La disputa de Tortosa (1413-1414) es preámbulo de la expulsión de los judíos. Permanecen los nombres de calles y plazas (exenta, con arbolado dispuesto geométricamente, la de Mossèn Sol), la judería, los vericuetos entre los que se pierde el viajero.

El itinerario del viajero puede proseguir por la visita del mercado modernista de estructura metálica, la Lonja (siglo XIV), en la que antaño se establecía el precio del trigo para toda la cuenca occidental del Mediterráneo, así como emprender un recorrido por el barrio de Remolins, donde se encuentran el antiguo barrio judío o la calle de Els Gentilhomes.

Si el viajero tiene la oportunidad de arribar a Tortosa a finales de julio podrá disfrutar de la destacada Festa del Renaixement, que rememora el pasado medieval de la villa por las calles del casco histórico con un amplia oferta de actividades lúdicas y culturales.

Los edificios religiosos y de tipo civil abundan en Tortosa./Wolfgang Appel

Las edificaciones modernistas de Tortosa son el emblema de su esplendor burgués a comienzos del siglo XX: desde el matadero, azul, al lado del río, hasta las casas que jaspean la animada zona comercial, el Carrer del Ángel, el de la Sang, Sant Blai… En su confluencia con Cervantes se alzan la Cámara de Comercio, una bombonera y una casa con miradores.

Como anticipo a vuestra futura visita a Tortosa, mientras llega ese día, os dejo a continuación con un elaborado vídeo que recalca uno de los focos de atracción viajera más destacados de la localidad, como es su castillo árabe de la Zuda, hoy convertido en Parador.

Dónde dormir: Hotel Berenguer IV; C/ Cervantes, 23; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977449580; berenguer@key-hotels.com.

Dónde comer: Restaurante El Parc; C/ Generalitat S/N; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977444866.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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