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Tobed: la villa del Santo Sepulcro

Tobed: la villa del Santo Sepulcro

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Pocos viajeros aficionados a la historia podrían pensar que una recoleta villa de la provincia de Zaragoza que apenas sobrepasa los dos centenares de habitantes, conserve tanta historia entre sus rincones. Un pasado ligado al Medievo y una de las órdenes militares que más protagonismo tuvo durante la época de las Cruzadas: la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Es Tobed.

Esta congregación monástico-militar tiene sus orígenes en el caballero francés Godofredo de Bouillón, el principal líder de la Primera Cruzada que permitió a los cristianos tomar la ciudad santa de Jerusalén en el año 1099. Se trata de la orden de caballería más antigua del mundo, nacida bajo el amparo del Santo Sepulcro, la tumba de Jesucristo. En España también obtuvo protagonismo al intervenir en numerosas batallas de la Reconquista contra los invasores musulmanes.

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Iglesia de Santa María./ Francho Beltrán

El conde Ramón Berenguer IV de Barcelona confirió a la orden tierras y encomiendas en el reino de Aragón (sobre todo en Calatayud), entre ellas Tobed, y el Principado de Cataluña. Su poder llegó a ser comparable a los de las órdenes del Temple y el Hospital. Tobed se identifica con la villa celtiberorromana de Tovenissa, aunque nunca se han descubierto restos arqueológicos que certifiquen resta relación.

Se sabe que la localidad de Tobed ya existía en el siglo XII y que en 1144 quedó bajo la jurisdicción de los fueros de Calatayud. En 1156 pasó a depender del señorío de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén y se integró, junto a otras poblaciones, en el priorato de Calatayud hasta la desamortización de los bienes eclesiásticos decretada por Mendizábal en el año 1835.

Tras la incorporación a la Orden del Santo Sepulcro la villa aragonesa conoció una etapa de gran desarrollo económico y social que duró siete siglos gracias a su distinción como encomienda que permitió el desarrollo de los cultivos y dio seguridad a las rutas comerciales.

Durante este dilatado periodo se construyeron numerosos edificios tanto civiles como religiosos que el viajero puede visitar en la actualidad, como el palacio de los Canónicos o palacio del Comendador del Santo Sepulcro (siglo XVII), la iglesia de la Virgen del Tobed, iniciada en 1356 con aportaciones de la orden o la ermita de San Valentín, construida por los caballeros del Santo Sepulcro para albergar las reliquias del santo.

La iglesia de Santa María, que es de estilo gótico-mudéjar, está declarada, junto a otros edificios representativos de este tipo de arquitectura en Aragón, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Una maravilla de este tipo de arte. Otro edificio de interés para visitar en Tobed, o al menos lo que queda de él, es el castillo, que también perteneció a la Orden del Santo Sepulcro. Situado en un cerro cercano a la población, se conservan restos de un torreón y parte de una muralla.

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Panorámica de Tobed (Zaragoza)

El bello patrimonio de Tobed convive con una festividad que aglutina a un buen número de visitantes. Cada 14 de febrero el pueblo entero se vuelca en la celebración del día de los enamorados. Desde hace siglos decidieron que San Valentín fuera su patrón, y se trata del único pueblo de Aragón en el que su patronazgo está dedicado al santo de los enamorados.

La villa zaragozana lo festeja con misa, procesión con la imagen del santo por el pueblo, roscones colgando de su peana y reparto de dulces entre los asistentes. Y es que os vecinos cuentan con una reliquia que se dice que pertenece al santo: una porción del esqueleto de San Valentín reposa en la iglesia desde hace casi cuatrocientos años. Lo llevaron allí los caballeros del Santo Sepulcro, como no podía ser de otra forma.

Dónde dormir: Casa El Molino; Calle Barranco Valdeolivo, 10; 50325 Tobed (Zaragoza); teléfono: 651621242.

Dónde comer: Antonio Gregorio Marquina; Calle Horno, 1; 50325 Tobed (Zaragoza); teléfono: 976629112.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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