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Tejada la Vieja: por donde fluían los minerales de Tartessos

Tejada la Vieja: por donde fluían los minerales de Tartessos

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En la economía de Tartessos (primer milenio antes de Cristo en el suroeste de la península Ibérica) desempeñaban un papel de primerísima importancia las explotaciones mineras, pues aquel reino, para fenicios, cartagineses y griegos era, como acertadamente escribió G. Charles Picard, ‘El Dorado de Occidente’. La intensa actividad minero-metalúrgica que se desarrolló tras la colonización fenicia convirtió a Tartessos en el foco comercial más importante del Mediterráneo occidental.

Las regiones del Mediterráneo carecían de un metal fundamental para la elaboración del bronce, el estaño. En cambio, en la península Ibérica y en las islas Británicas había yacimientos de estaño en gran cantidad. La única región mediterránea que tenía plata y toda clase de metales en abundancia, como escribe, hacia finales de la República, el geógrafo griego Estrabón, era el reino de Tartessos.

Y como canal de comercialización del metal hacia los puertos de la costa adquirió especial importancia Tejada la Vieja. Se trata de un enclave de la provincia de Huelva amurallado fundado en el siglo VIII a.C., situado a medio camino entre la importante zona metalúrgica de Almonte y las minas de las sierras onubense y sevillana, en cuyo interior había claros indicios de la actividad metalúrgica relacionada con el lavado del metal.

De Aznalcóllar a Gadir

Tejada la Vieja fue el gran poblado minero de la zona, tal vez el que centralizó toda la actividad minera y metalúrgica del territorio. Controlaba la ruta que se utilizaba para llevar los minerales obtenidos en las minas de Aznalcóllar al puerto de Gadir.

Este lugar onubense con mucha historia simboliza el poblado tartésico amurallado por excelencia, con fechas que nos trasladan al siglo VIII a.C., aunque el trazado urbano que se conserva pertenece a su última fase de ocupación, es decir, el siglo VI a.C. El yacimiento, situado en la localidad de Escacena del Campo, conserva aparentemente bien su perímetro amurallado y las estructuras de las viviendas.

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Restos de murallas del poblado de Tejada la Vieja./ José Luis Filpo Cabana

Precisamente, las murallas fueron el signo distintivo urbano de Tejada la Vieja. Sus habitantes levantaron una importante fortificación trapezoidal de más de un kilómetro y medio de longitud, en forma de talud y reforzada por torres semicirculares. Aún se conservan paños de unos cuatro metros de altura cuya visión resulta imponente. Tanto la muralla pétrea como la estructura de adobe que la coronaba estuvieron enlucidas y pintadas de blanco.

Lavaderos para el oro, la plata y estaño

En la zona próxima a la muralla se han descubierto unas estructuras de piedra interpretadas como lavaderos de mineral para su posterior fundición. Lo único que perdura en la actualidad de la muralla es la parte inferior, la mampostería pétrea.

El caserío, que se reparte en las 12 hectáreas que comprende el poblado, se compone de viviendas compartimentadas en habitaciones rectangulares (dormitorio, cocina, almacén y actividades metalúrgicas) y paredes de mampuestos y tapial, inmersas en ínsulas irregulares, con plazas abiertas y calles.

El asentamiento se encuentra emplazado cerca de otro anterior, el de Peñalosa, donde las actividades principales eran las agropecuarias, aunque también con claros indicios de actividad metalúrgica, pero fechado en el Bronce Final, lo que confirma la continuidad y, sobre todo, la potenciación de algunos núcleos metalúrgicos tras la colonización fenicia. Quizá por ello se relaciona la aparición de Tejada la Vieja con la presencia del comercio fenicio en la Baja Andalucía a partir de finales del siglo VII a. C.

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Zona de influencia de Tartessos.

Cómo llegar

El viajero podrá llegar a Escacena del Campo a través de la Cañada Real del Arrebol, a la izquierda de la carretera SE-4410 que une esta localidad con Aznalcóllar. El acceso al yacimiento de Tejada la Vieja es libre y está señalizado con paneles explicativos, aunque no se encuentra musealizado.

Pero un paseo por el pueblo permitirá al viajero disfrutar de la contemplación de otros atractivos de interés, como la iglesia parroquial del Divino Salvador y la Virgen de la Luna, declarada Monumento Nacional. Fue construida sobre lo que quizá se considera una anterior mezquita árabe.

Tejada la Vieja es uno de los apasionantes destinos para visitar que recaba mi libro El Enigma Tartessos (escrito en coautoría junto a Javier Pinna; editorial Actas) Son unos cuantos los yacimientos y poblados relacionados con la primera civilización de la península Ibérica incluidos en la obra, a modo de una completa guía de viajes histórica para todos los públicos.

Dónde comer: Bodega Ramón; Calle Sta. Barbara, 62, 41870 Aznalcóllar (Sevilla); teléfono: 656939832.
-la Plaza; Calle Clemencia Buiza, 2; 41870 Aznalcóllar (Sevilla); teléfono: 615024059.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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