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Tarazona: el embrujo del mudéjar (Zaragoza)

Tarazona: el embrujo del mudéjar (Zaragoza)

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Enclavada a las faldas del Moncayo, la montaña más alta del Sistema Ibérico, la ciudad zaragozana de Tarazona posee un particular encanto debido al embrujo de su aire mudéjar, que ha sabido plasmarse en unos hermosos edificios amalgama de los muchos siglos de historia que ampara.

Encrucijada de caminos en Aragón, Navarra, Castilla León y La Rioja, Tarazona es una singular urbe mudéjar cuyo casco antiguo ha sido declarado Conjunto Monumental y Bien de Interés Cultural. Mezcla de culturas y religiones, conserva restos históricos desde fines del siglo I a.C.

Tarazona es la capital del Somontano del Moncayo. Para llegar a esta población bañada por las aguas del río Quiles, nacido en las nieves de la montaña, el viajero debe regresar a la carretera general Zaragoza-Soria y remontar el puerto de Lanzas Agudas.

Panorámica de Tarazona./ Marc Climent

Su devenir histórico queda también impreso en su leyenda, tal como reza el escudo de la ciudad, que fue edificada por Tubal Caín y reedificada por Hércules. Los vestigios arqueológicos, numismáticos y toponímicos indican que existió un asentamiento celtibérico.

Con la conquista romana, cuando pasó a llamarse Turiaso, la urbe se amplió con una muralla que la protegió hasta bien entrada la reconquista cristiana.

Pese a la devastación que sufrió Tarazona a manos de los visigodos, terminó convirtiéndose en una de sus fortalezas más importantes. Hacia el siglo VI, la ciudad fue ocupada por los musulmanes. La Reconquista convierte a la ciudad en una mezcolanza ejemplar de convivencia entre cristianos, judíos y musulmanes.

Casco viejo de la ciudad zaragozana./ Zarateman

Tarazona es una localidad episcopal y mudéjar. Su catedral, Monumento Histórico Artístico, es una de las más singulares de las nueve que tiene Aragón, ya que suma al gótico primitivo el mudéjar de sus torres y cimborrio, y su fachada renacentista.

Su arquitectura, su economía y su cultura son fruto de la presencia árabe. Empezó a edificarse en el emplazamiento de la mezquita. El edificio sufrió las consecuencias de las guerras entre castellanos y aragoneses, por lo que no estuvo completamente reconstruido hasta el siglo XVIII.

Alejado de la catedral se localiza el Palacio Episcopal y la iglesia de la Magdalena. El primero, que domina desde lo alto la comarca y el término municipal, es del XVI. Ésta última es la primera catedral cristiana de Tarazona tras la conquista de la ciudad a manos del rey Alfonso I el Batallador de Aragón. Posee una majestuosa y esbelta torre mudéjar.

Torre de la catedral de Tarazona./ Martpan

El viajero también puede decantarse por acercarse hasta el Ayuntamiento (siglo XVI) para admirar su fachada, de portada renacentista, que tiene relieves de los seres mitológicos Hércules, Pierres y Caco, así como de la coronación del emperador Carlos V.

También de interés son la Iglesia Parroquial de San Miguel, de estilo gótico y asentada sobre el antiguo solar de la mezquita árabe, la Iglesia Parroquial de Santa Teresa, que protege un sarcófago paleocristiano del siglo III o la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced (siglo XV)

De la iglesia de San Francisco dicen que fue fundada, según la tradición, por el propio San Francisco de Asís en 1214. Para completar el recorrido religioso, se puede pasar por el Convento de las Carmelitas de Santa Ana, el Convento de las Carmelitas de San Joaquín, el Convento de las Franciscanas de la Concepción, la iglesia de San Vicente Mártir, la de la Virgen del Río, la de San Atilano o la Ermita de San Juan Bautista (siglo XVII).

La ciudad maña, mezcla de culturas./ Miguel Ángel García

Merece la pena visitar, asimismo, la calle de la Judería donde se hallan las casas colgadas, la plaza de los Héroes de África, a calle Mártires de la Tradición Turiasonense (donde se ubica el palacio de los Gil de Borja), o la calle Verde, que alberga la casa de los Linares (siglo XVIII).

La ciudad maña posee también una plaza de toros poligonal del siglo XVIII formada por viviendas que se usan todavía. Se trata de una de las más antiguas de España.

De interés también para el viajero amante de la historia resulta recomendable visitar en la provincia de Zaragoza otras localidades de pasado notable, como Sos del Rey Católico, donde nació Fernando de Aragón, o Daroca.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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