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Talatí de Dalt (Menorca)

Talatí de Dalt (Menorca)

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Menorca ha sido calificada de museo al aire libre. Y no sin razón, ya que las la isla cuenta con un excepcional patrimonio arqueológico. Uno de los mejores ejemplos son las grandes torres de piedra llamadas talayots que se levantan por doquier. Colosales y desafiantes, algunas sorprenden todavía por su envergadura. Las taulas son también el enigma arqueológico de Menorca. Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre su función. ¿Eran meras pilastras para apoyar un techo de piedras? ¿Constituían un descomunal altar de sacrificios? ¿Fueron la imagen de algún dios? Y es que en ningún otro lugar del Mediterráneo han aparecido monumentos de tales características.

Las taulas de Trepucó, Binissafullet, Torralba d’en Salord, Torre Llisà (Alaior), Torretrencada y Torrellafuda (Ciutadella) son las que mantienen un mayor empaque. Unas cuántas. Pero por encima de ellas el viajero se detiene en Talatí de Dalt (a escasos cuatro kilómetros de distancia de Mahón), un poblado antiquísimo cuyas excavaciones han demostrado que surgió en el año 900 a.C en torno a su talayot principal.

Con probabilidad fueron instalándose aquí pastores y agricultores, hasta llegar a ser habitado por más de 100 personas y ocupar una una superficie de 4.000 metros cuadrados en su etapa de máximo esplendor, allá por el siglo III a.C. El poblado perduró hasta la colonización de la isla por parte de los romanos allá por el 123 a.C. Pese a la decadencia del sitio, Talatí de Dalt permaneció habitado hasta la expulsión de los musulmanes en el siglo XIII. En él se también se han hallado restos pertenecientes a la ocupación de la isla por parte de estos dos pueblos.

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Taula y santuario del poblado de Talatí de Dalt./destinomenorca.com

La antigua civilización que pobló estas tierras dio a la piedra un uso arquitectónico y monumental de extraordinaria enjundia. El viajero, nada más hace pie en Talalí de Dalt, con lo que primero que se topa es con una cisterna que debió captar el agua de la zona cuando el terreno quedaba encharcado por las lluvias. Gracias a esta instalación sus moradores podían recoger el agua pluvial para dar de beber a sus animales.

El siguiente punto de interés, quizá el más atractivo, es el descubrimiento de la Taula central que pareció oficiar como centro o santuario ceremonial prehistórico. Es una de las más reconocibles por la pilastra que se apoya sobre la taula. Algo que también resulta curioso en este conjunto prehistórico es la sala hipóstila que se encuentra adosada al muro del santuario, de la cual se desconoce el uso.

Durante muchos años se trabajó con la hipótesis de que la función de este pétreo altar fuese la de observar los astros y de esa forma llegar a tener un calendario fiable mediante el cual poder regir sus vidas, o lo que era más importante, sus cultivos. Con posterioridad y tras las pruebas encontradas se demostró que las sociedades talayóticas practicaban la agricultura de forma muy escasa y que su mayor actividad era la de la ganadería, por lo que no necesitaban un calendario tan preciso.

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Habitaciones de las viviendas prehistóricas del poblado./destinomenorca.com

Sí que se considera, sin embargo, que la orientación entre monumentos era algo premeditado y que una taula podía estar orientada hacia un talayot, ya que en la vida cotidiana de los habitantes del poblado se producían procesiones rituales entre estas construcciones. Las excavaciones realizadas sacaron a relucir que la taula era un sitio de culto, donde se realizaban hogueras rituales y se sacrificaban animales que posteriormente se consumirían durante el ritual.

Otro de los puntos que reclaman la atención del usuario es el gran talayot central que, pese al derrumbe que presenta en su parte trasera, está relativamente bien conservado. Le secundan otros dos menores. Las conjeturas asaltan a los historiadores a la hora de precisar el uso que tuvieron estas construcciones. Al parecer, se idearon con un fin militar, como puntos de observación y de defensa, pero posteriormente pasarían a tener un uso civil y posiblemente de ostentación por parte de los líderes del poblado. En ellos también se han encontrado pruebas de una utilización funeraria.

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Talayot central de Talalí de Dalt./destinomenorca.com

Construidas de forma radial, el poblado conserva un sector de restos de viviendas cubiertas con losas que contaban con habitaciones, patios y almacenes, así como cuevas naturales que fueron utilizadas como lugar de enterramiento. Talatí de Dalt es un viaje a la prehistoria más recóndita y espectacular, aquella que enamora al viajero amante del pasado y que ya viene curtido de experiencias similares, como la de los dólmenes de Antequera o la misma Aralar vasco navarra, por citar solo dos ejemplos.

El viajero interesado en conocer Talatí de Dalt debe saber que el yacimiento permanece abierto todos los días desde abril hasta octubre de 10 horas hasta la puesta del sol. El precio de la entrada para visitarlo es de 4 euros (adultos) y los menores de 8 años entran gratis. El resto del año la entrada es libre. A cinco kilómetros de aquí el viajero puede proseguir su ruta talayótica si arriba hasta Trepucó o Torralba d’en Salord, a la misma distancia.

Dónde dormir: Casa Rural Talalí de Dalt; Camino de Talatí s/n; Mahón (Menorca); teléfono: 971371158.

Dónde comer: La Minerva; Moll de Llevant, 87; Mahón (Menorca); teléfono: 971351995.

Plano Mahón

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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