Home Baleares Sierra de Tramontana: un recorrido por la Mallorca más rural
Sierra de Tramontana: un recorrido por la Mallorca más rural

Sierra de Tramontana: un recorrido por la Mallorca más rural

0
0

Cuando hablamos de la isla de Mallorca, enseguida nos viene a la mente bellas imágenes de mar, calas recónditas, turismo de playa y ocio nocturno. Esa es la imagen que enamora cada año a miles de turistas británicos y alemanes que deciden viajar a la isla para pasar sus vacaciones. Pero la isla es mucho más; Mallorca tiene también una vertiente rural y unos aires de montaña que están declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Hablamos de la Sierra de Tramontana.

Esta cordillera estrecha, situada al noreste de la isla, está plagada de rincones y pueblecitos cargados de historia y tradición. Para empezar, vale la pena recordar su origen geológico. La Sierra de Tramontana es en realidad una prolongación de la Cordillera Bética, que se extiende desde el golfo de Cádiz hasta Baleares, pasando por Málaga, Jaén, Almería y Alicante. Al llegar al Mediterráneo, se esconde bajo el mar para reaparecer más adelante a la altura de Mallorca.

El pico más alto de la Sierra de Tramontana es el Puig Major, de 1.436 metros, considerado también el más alto de las Baleares. Se trata de una zona con una vegetación contrastada. La parte que da más al norte queda expuesta a los vientos de la Tramontana (de ahí el nombre) y presenta un aspecto salvaje, con estructuras rocosas, acantilados impresionantes y un interesante entramado de cuevas submarinas.

pueblo_deia_mallorca
Deià, un pueblo postal./

Más hacia el interior nos topamos con los hermosos pueblos, rincones encantadores donde será fácil encontrar alojamiento a través de buscadores como Holidu. Desde allí se pueden organizar excursiones de uno o dos días para conocer algunos de los pueblos que forman parte de esta Mallorca más rural y que realmente merece la pena visitar.

La Valldemossa de Chopin

Si el viajero comienza la ruta por la sierra desde la parte sur, una de las primera poblaciones que encuentra es Valldemossa, de la que ya os contamos aquí en detalle. Calles empedradas, fachadas repletas de macetas y porticones coloridos conforman el paisaje de esta localidad, donde domina por encima de todo el conjunto de la Cartuja.

La Gran Cartuja de Valldemossa fue levantada en tiempo del rey Jaume II de Mallorca y fue residencia oficial de su hijo, el rey Sancho I de Mallorca. En 1399, Martín el Humano cedió el edificio a los frailes cartujos, donde se mantuvieron hasta casi mediados del S.XIX.

Con el paso del tiempo, la Cartuja pasó a manos privadas. Vale la pena visitar los jardines y las celdas monásticas, donde durmieron el compositor polaco Frederic Chopin y la escritora George Sand. Chopin compuso en este espacio sus Preludios Op. 28, mientras que Sand escribía Un invierno en Mallorca.

Otros visitantes ilustres de la Cartuja de Valldemossa fueron escritores de prestigio como Rubén Darío, Azorín, Unamuno o Santiago Rosiñol. En la actualidad, el edificio acoge numerosas actividades culturales y conciertos de piano, en recuerdo a su ilustre inquilino.

Deià, un pueblo de postal

Ponemos rumbo a esta villa marinera de calles empedradas, rodeada de cultivos en terraza, que también está vinculada a un nombre propio: el escritor Robert Graves. El autor de novelas como Yo, Claudio se trasladó a Mallorca en 1929, aunque tuvo que abandonarla durante la Guerra Civil. En 1946 regresó a Deià. En la actualidad, su casa ha sido convertida en museo.

soller_madera_tranvia
En Sóller es típico recorrer sus campos frutales con el tranvía de madera./ 

Deià aparece como un pueblo de piedra que se agrupa en una pequeña colina. Habitada desde la Prehistoria, fueron los árabes quienes, durante la Edad Media, bautizaron a la localidad mallorquina con el nombre de Ad daia e introdujeron los cultivos en terrazas para salvar los desniveles del terreno.

Sóller y su entrañable tranvía

Conectada con Palma a través de un precioso tranvía de madera (construido en 1913), Sóller se muestra al viajero como la localidad más representativa de la Sierra de la Tramontana. Su puerto fue escenario de batallas contra corsarios argelinos a mediados del siglo XVI, y formó parte destacada en las rutas comerciales con el sur de Europa y América. Cuenta con un importante legado modernista, como la Casa Museu de Can Prunera o la iglesia de Sant Bartomeu.

Sóller es un pequeño oasis de frutales, calma y sosiego en medio de la montaña mallorquina. La plaza de la Constitució es el corazón de la localidad, un rincón animado y acogedor, que recuerda a las plazas del sur de Francia. Un pueblo que debe formar parte de la ruta del viajero por la Tramontana.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *