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Sepúlveda: hogar de eremitas (Segovia)

Sepúlveda: hogar de eremitas (Segovia)

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Una carretera local, en dirección norte de la provincia de Segovia, permite al viajero llegar a Sepúlveda, población que da entrada al Parque Natural de las Hoces del Duratón, que conserva notables edificios religiosos y civiles, amén de una rica historia. Sepúlveda es hogar de eremitas y escenarios de múltiples gestos caballerescos.

El fuero de Sepúlveda, otorgado por un conde, es una clara demostración de que sólo con fe y ciertos privilegios se podía intentar repoblar una frontera que se estiraba hacia el norte y el sur a golpes de acero. El camino que anduvo Castilla.

La moderna Sepúlveda, antiguo territorio de los arévacos, se corresponde con la antigua Confluentia que menciona Tolomeo, y la Septempublicam (cara alusión a las siete puertas de sus murallas) romana. Con la invasión árabe se convirtió en una importante plaza musulmana que conquistó Alfonso I el Católico en el año 746.

Vista general de la ciudad de Sepúlveda.
Panorámica de Sepúlveda./Pelayo2

Dos siglos más tarde Almanzor recuperó la villa, pero en el 986 la perdió. En el año 1010 pasó de forma definitiva a manos cristianas tras ser tomada por el nieto de Fernán González, Sancho García. Aquí se produjo, en el año 1111, la Batalla de Candespina, donde Alfonso I de Aragón y Enrique de Portugal vencieron a doña Urraca, la mujer del primero. El resultado fue la independencia de Portugal.

En 1808 los sepulvedanos protagonizaron una dura resistencia frente a los franceses al mando del general Savary; obligándole a retirarse. Ocurrió durante la Guerra de la Independencia. Por allí pulularon los famosos guerrilleros El Empecinado y el Cura Merino.

Encaramada sobre un alto cerro, Sepúlveda, declarada Conjunto Histórico-Artístico, domina las Hoces del río Duratón que corre manso a su pies. La mayor parte de sus monumentos se deben a la riqueza de la población durante los siglos XI y XII, en plena Guerra de Reconquista. De aquellos tiempos se conservan restos de sus murallas, dotadas de siete puertas, y varios templos de estilo románico como la iglesia de El Salvador (siglo XI), primera construcción religiosa de este estilo en la provincia.

En Sepúlveda abundan las casas solariegas de fachadas blasonadas, algunas de notable arquitectura como la casa de los González de Sepúlveda, la casa de las Conchas o la casa del Moro. Fuera del perímetro urbano, la puerta de la Fuerza, una de las siete que tenía la muralla, conserva el recuerdo de un desafío cuerpo a cuerpo entre Fernán González, conde de Castilla, y el alcaide musulmán.

Monumento con una cruz en la ciudad de Sepúlveda.
Crucero de Sepúlveda./Fev

Poco antes de llegar a la Plaza Mayor se abre la puerta del Azogue o arco del Ecce Homo porque en otros tiempos conservó un grabado con este motivo. Ya en la plaza, porticada y alargada, se observa el castillo de Fernán González (siglo XII) a cuya estructura se adosó, en el siglo XVIII, el edificio del Ayuntamiento.

Al final de la Plaza Mayor se encuentra la iglesia de San Bartolomé (siglo XI), románica, dotada de claustro con columnas rectangulares y arcos. Cerca de la plaza, en la iglesia de Santiago, exclaustrada (se conservan tumbas antropomorfas del siglo X), se emplaza el Centro de Información del Parque Natural de las Hoces del Duratón.

Quizá, el principal punto de interés de Sepúlveda es la iglesia de Nuestra Señora de la Peña (siglo XII), patrona de la localidad, bello ejemplo del románico segoviano. Destaca de ella una portada de decoración con notables reminiscencias alquímicas, entre ángeles y extraños monstruos. Le sigue en interés la iglesia de los Santos Justo y Pastor (siglo XII), románica, que alberga el Museo de los Fueros.

Iglesia de Santa María de la Peña en Sepúlveda.
Santuario de Santa Maríá de la Peña./Pelayo2

Tras visitar la villa se recomienda que el viajero tome la carretera de Villar de Sobrepeña hasta el puente de Tálcano, donde hay una zona de descanso desde la que emprender el paseo hasta la Cueva de los Siete Altares.

Una última parada, que merece la pena, lleva al viajero hasta la ermita de San Frutos, a ocho kilómetros de Sepúlveda. San Frutos, el hombre, nació a mediados del siglo VII. El futuro santo y patrón de Segovia decidió vender sus posesiones y buscar la fe. Aquí se instaló y los suyos levantaron una pequeña iglesia en su honor, que ahora perdura rodeada de buitres.

Además, Sepúlveda tiene fama gastronómica gracias a su exquisito cordero asado. Si no son todas estas ya suficientes razones para emprender una escapada de fin de semana a Sepúlveda, al menos, te dejo con un hermoso vídeo de los compañeros de Turismo 3D que seguro te tienta para conocer un poco más de cerca esta joya histórica de Castilla y León.

Dónde dormir: Hotel Mirador de Castilla; Conde Sepúlveda, 26; 40300 Sepúlveda (Segovia); teléfono: 921540353; info@miradordelcaslilla.com.

Dónde comer: El Figón de Ismael; Calle Lope Tablada de Diego 2; 40300 Sepúlveda (Segovia); teléfono: 921540055.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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