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Santo Domingo de la Calzada, lleno de monumentos hacia el Camino de Santiago (La Rioja)

Santo Domingo de la Calzada, lleno de monumentos hacia el Camino de Santiago (La Rioja)

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A los pies de la sierra de la Demanda y bañada por el río Oja, en tierras riojanas, Santo Domingo de la Calzada debe su nombre a su fundador, un eremita que, en su preocupación por los peregrinos, fundó casi él solo la villa. Se trata, sin duda, de uno de los lugares más importantes de la ruta jacobea y punto de partida de excursiones gastronómicas y culturales.

Santo Domingo es un pueblo de seis mil habitantes con monumentos que quisieran para sí muchas capitales de provincia. Santo Domingo construyó un puente de piedra, una calzada, un albergue y una iglesia, en torno a los cuales no tardó en crecer la villa. Las murallas, de las que todavía se pueden ver restos, fueron levantadas en el siglo XIV por Pedro I durante el transcurso de la guerra fratricida que mantuvo con Enrique II.

Sus puertas arqueadas constituyen el mejor acceso al casco antiguo, que conserva todo su encanto y sabor medieval en calles como la de los Caballeros, con casas blasonadas y aleros de madera. Son muchos los edificios de interés, como el Ayuntamiento, el antiguo Hospital de Peregrinos (hoy Parador), y el albergue, uno de los mejores del Camino de Santiago.

También merece la pena visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Plaza, el palacio del Obispo y los conventos de San Francisco y de las Bernardas, aunque es la Catedral su principal monumento, una típica iglesia dedicada y pensada para la peregrinación. Es un magnífico templo de planta románica y alzados góticos acabados renacentistas.

Merece la pena que el viajero la visite de forma reposada para admirar sus tres naves, su crucero, su girola con capillas radiales, su mausoleo y cripta del santo y el maravilloso retablo central, de Damià Forment.

En 1158 el obispo don Rodrigo de Cascante elevó la primitiva iglesia al rango de Colegiata y en 1232 recibió el título de Catedral. Como sede episcopal protagonizó serias desavenencias entre el cabildo de la catedral y los habitantes de la ciudad, que deseaban librarse de la tirana jurisdicción señorial.

En 1250 el cabildo la entregó a Fernando III, quien la convirtió en cabeza de merindad de La Rioja y le dio el rango de ciudad. En 1367 Pedro I la amuralló, a consecuencia de sus luchas con Enrique II de Trastámara, que murió en Santo Domingo de la Calzada, y en 1520 Carlos V le concedió varios privilegios y franquicias.

En su fachada conserva la huella del románico y en su interior destacan el templete, el retablo plateresco del altar mayor y un insólito gallinero frente a la tumba del santo que recupera una peculiar historia: una mesonera requirió en amores a un apuesto muchacho que peregrinaba a Santiago con sus padres y como él se negaba le introdujo subrepticiamente una copa de plata en la mochila y lo denunció por ladrón.

Ahorcaron al muchacho y los padres, compungidos, continuaron la peregrinación a Santiago, pero a la vuelta, meses después, lo encontraron vivo y sano junto a la horca donde le habían dejado. Aquel día el juez de la horca que sentenció al muchacho almorzaba gallina asada. Cuando le comunicaron la noticia dijo, incrédulo: “Ese muchacho estará tan vivo como esta gallina”. Y se hizo el milagro; la gallina revivió.

El coro de la catedral, con sillería plateresca, compite en miradas con las numerosas capillas del templo y con una torre exenta barroca que es la más alta de La Rioja.

A 20 kilómetros de Santo Domingo se alza un incomparable conjunto monumental en la localidad de San Millán de la Cogolla conformado por los monasterios de Suso y Yuso, declarados Patrimonio de la Humanidad.

En la biblioteca de este último templo se conserva un facsímil de las Glosas Emilianenses, la más antigua manifestación escrita conocida del castellano, fechada en el año 1040 y perteneciente a este monasterio.

A tan solo 13 kilómetros de Santo Domingo se encuentra la localidad de Ezcaray, pintoresca villa de marcado carácter serrano. Y aquí se viene a hacer deporte. Y a 15 kilómetros se localiza la estación de Valdezcaray, en las faldas del pico de San Lorenzo, que cuenta con óptimas instalaciones para la práctica del esquí.

 

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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