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San Mateo, la morada del último cátaro (Castellón)

San Mateo, la morada del último cátaro (Castellón)

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Capital histórica de la comarca del Maestrazgo, San Mateo (2.118 habitantes) invita al viajero que la visita a descubrir su rico pasado con el recuerdo del último cátaro que pobló estas tierras: Guillaume Belibaste. Aquí y en Morella, en el siglo XIV, se estableció una importante comunidad albigense procedente de Occitania, considerada hereje por la Iglesia Católica.

Hacia 1314 en el pueblo castellonense estaba establecida una comunidad de herejes cátaros, procedentes de Francia, los cuales practicaban su religión en secreto. Hasta allí llegó Guillaume de Belibaste, un ‘perfecto’ (sacerdote) cátaro que dirigió esa comunidad clandestina hasta 1321. Guillaume, mediante engaños, fue atraído a Francia donde fue condenado y sería el último líder cátaro quemado por la Inquisición.

El municipio castellonense se convirtió en una rica población durante la Edad Media gracias al comercio de la seda dirigido hacia Francia e Inglaterra. Siglos antes, la transitada Vía Augusta pasaba por el lugar, lo que explica que parte del pueblo esté asentado sobre una edificación romana.

Todo el pueblo en sí es un verdadero monumento, declarado Conjunto Histórico Artístico. Sus murallas dan muestra del esplendor del que gozó antaño en el Medievo.

Plaza Mayor porticada de San Mateo./Lijealso

En San Mateo se encontraba el palacio del gran maestre de la Orden de Montesa. Cuando Jaume II reinaba en Valencia, la ciudad pasó a poder de la congregación en 1319. Antes, fue conquistada por Jaime I de Aragón, quien la entregó a los caballeros hospitalarios. Personajes históricos como San Vicente Ferrer, Clemente VIII o Felipe II visitaron San Mateo. Durante los siglos XIV y XV San Mateo sería en cuatro ocasiones sede de las Cortes Generales del Reino de Valencia.

En noviembre de 1649, durante la Guerra del Segadors, la población fue asediada durante una semana por los rebeldes, que debieron retirarse sin conquistarla. En 1705, al comenzar la Guerra de Sucesión, la fortaleza se entregó sin lucha a las tropas del Archiduque de Austria,

Poseedora de un gran patrimonio arquitectónico, en San Mateo sobresale la iglesia arciprestal iniciada en el siglo XIII, de estilo gótico y con dos puertas: una románica y otra gótica. En este edificio, lleno de rica orfebrería, renunció Clemente VII, en 1429, a su condición de papa ante un emisario del Vaticano, poniendo así fin al Cisma de Occidente.

Iglesia Arciprestal de la localidad castellonense./LeonardoG

También de corte religioso merecen una visita la iglesia de San Pedro, ubicada en el primitivo núcleo de la población, la iglesia y convento de las Agustinas, del siglo XVI, y el Campanario de los Dominicos, del siglo XVIII.

Asimismo, en la Plaza Mayor porticada se levantan palacios góticos como el del Ayuntamiento y el de los Borrull, sin olvidar el palacio del marqués de Villores, de estilo renacentista. Vale la pena ver, además, el ermitorio de Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de la población, emplazada en un cerro cercano.

Al lado del Consistorio está el célebre Callejón de los Judíos, del siglo XIV, muestra de la importancia de la aljama de Sant Mateu. El edificio medieval de Les Presons cumplió funciones de ayuntamiento hasta que se construyó el actual; destacan sus mazmorras, donde, según la leyenda, el demonio estuvo preso en el siglo XV.

En lo alto de un cerro se levanta el edificio religioso más sobresaliente de San Mateo./Abariltur

De carácter civil puede el viajero acercarse hasta la Fuente del Ángel o a un horno del siglo XIV. En la localidad castellonense existen cuatro museos que poder visitar: el Museo Municipal, el Arciprestal, el Museo Paleontológico (con 5.000 piezas) y Les Presons, todos ellos de indudable interés.

Otro antiguo manantial es el de la Fuente de la Mare de Déu, documentada en la misma época y coronada por una antigua imagen de la Virgen con el Niño.

La privilegiada posición geográfica de San Mateo la convierte en una población única para deleitarse de los encantos de las comarcas del Maestrat y de Els Ports y poder disfrutar de las playas de Peñíscola, Vinarós o Benicarló.

Edificio de la Corte Nueva./LeonardoG

Otro de los hitos urbanos de la localidad castellonense es el Campanario de Les Llàstimes (siglo XVIII), coronado por la omnipresente Cruz de Montesa y perteneciente al desaparecido Convento de Santo Domingo, de origen medieval.

Actualmente San Mateo es un destino de excursionistas y amantes de la Prehistoria, pues muy cerca está el Museo de la Valltorta y su arte rupestre levantino (Patrimonio de la Humanidad).

Antes de emprender rumbo al norte de Castellón, deleitarse un poco con unas imágenes de este histórico municipio no está del todo mal. Con este vídeo podéis hacerlo.

Los compañeros del programa de radio El Abrazo del Oso dedicaron un monográfico a los cátaros, en el que trataron desde los terribles sucesos acaecidos en la fortaleza de Montsegur, uno de los últimos reductos de estos herejes considerados como tal por la Iglesia católica, hasta su relación con el Grial, los nazis o Rennes Le Chateau.

Dónde dormir: Turimaestrat; C/Historiador Betí, 37; Teléfonos: 964416079 y 615253213; turismerural@turimaestrat.com.

Dónde comer: Restaurant dels Àngels; Ermita de la Mare de Déu dels Àngels, s/n; Apartado de correos, nº 14; Teléfono.: 626525219; info@restaurantdelsangels.com.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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