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San Julián de Moraime, el final del Camino

San Julián de Moraime, el final del Camino

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Junto a la ría de Camariñas, en la Costa da Morte gallega, emerge el monasterio benedictino de San Julián de Moraime, un centro con una gran influencia hasta el siglo XV. En uno de los confines del mundo conocido, la Finis Terrae de los romanos, este lugar tiene un embrujo especial al convertirse en el centro religioso más influyente de la Costa da Morte.

Si el viajero da una vuelta en derredor de la iglesia de San Juan de Moraime hallará una pequeña puerta en la que se ve, en el tímpano, una escultura románica. Se trata de una mesa que recuerda a la Última Cena en la que se ve a Jesucristo al lado de un niño y de seis personajes que lo señalan con el dedo índice.

No menos impactante es la portada de la iglesia, que destaca por su rica ornamentación de profunda carga simbólica. Las mismas siete figuras, sin contar al niño, sentadas a la mesa las encontramos en primer plano en la portada.

Al viajero le sorprenderá ver a la izquierda de la entrada unas valiosas lápidas sepulcrales. Como las del cementerio de Noia, no hay una de ellas que contenga la profusión de símbolos gremiales que contiene una de las de Moraime. Otra muy hermosa es la que tiene grabada una espada que cruza verticalmente un corazón.

Los orígenes de San Julián son inciertos, aunque la historia demuestra que el lugar estuvo habitado al menos desde época romana, antes de ser un lugar de culto cristiano. En los trabajos de excavación apareció entonces parte de lo que pudo ser un complejo termal, cerámica y monedas.

La documentación resultante de la excavación en la necrópolis aportó una dotación de los siglos V al XI. Se trataba de una necrópolis pequeña, de 15 a 20 individuos, enterramientos humildes, pero entre los que aparecieron objetos litúrgicos que hacen pensar en la existencia de un templo altomedieval, quizás tardoantiguo.

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Tímpano de San Julián de Moraime./hesperetusa

El conjunto monástico benedictino de San Xiao remonta su exigencia al siglo XI. Su primera mención documental contrastada data de 1095, fecha en que recibiría una serie de donaciones por parte de distintas personalidades vinculadas a los Condes de Traba. En el año 1105, el conjunto fue asaltado por normandos. En 1115, el ataque procedió de los almorávides, siendo a partir de 1119 cuando se levantó el templo que vemos hoy.

Alfonso VII pasaría en Moraime algunos años de su infancia, lo que no olvidó al ser coronado, de manera que el monasterio contó con el favor real, de Alfonso y sus sucesores, hasta que llegó un momento en que los dominios del cenobio abarcaron tierras entre Muxía y Fisterra.

Durante los siglos XVI y XVII el lugar se vio asaltado en diversas ocasiones por piratas ingleses, lo que forzó su abandono, pasando a ser su templo iglesia parroquial y reconvirtiéndose parte de las dependencias monásticas en casa rectora durante el siglo XVIII.

El bello templo románico es lo único que nos ha llegado de aquel importante conjunto monástico y es Bien de Interés Cultural desde 1972. La iglesia, dividida en tres naves, terminaba en tres ábsides, de los que se conservan los laterales, porque el central fue modificado al serle añadida una capilla. Se conservan los bellos pórticos y la torre. En el siglo XVII le fueron añadidas unas interesantes pinturas murales al muro norte, que representan pecados capitales y virtudes, y que fueron tapadas con cal en el siglo XVIII.

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El origen del conjunto monástico se remonta al siglo XI./grela

Muxía es y ha sido una villa marinera. Sus inciertos orígenes hacen pensar que su crecimiento debió de ir parejo al del monasterio de Moraime, de quien dependía. La fundación del santuario también está relacionada con el monasterio de Moraime. El santuario está muy cerca de Muxía, asomado a las aguas del mar. En 1719 se construyó el templo actual. El santuario que vemos hoy es barroco, aunque su sobriedad exterior recuerda influencias clasicistas anteriores.

Galicia es tierra de magia y lugares con historia. Dicen que por estas tierras se conserva el auténtico Grial, en concreto en O Cebreiro. Cierto o no, los pasos del viajero amante por el pasado le pueden conducir a unos cuantos sitios de verdadero interés, como el castro celta de Santa Tecla, la romana Torre de Hércules o a seguir el rastro del hombre lobo de Allariz.

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Cementerio de San Julián de Moraime./grela

Cómo llegar: Para llegar a Moraime, bastará seguir las indicaciones a Muxía. Moraime estará, a nuestra izquierda, unos 4 kilómetros, antes de llegar a Muxía.

Dónde dormir: Casa Marcelino; Casas Novas nº6, Moraime; 15124 Moraime, Muxía (A Coruña); teléfono: 636846510.

Dónde comer: Restaurante O’Pinar; Carretera Os Muíños, Km 0,150; 15125 Os Muíños (A Coruña); teléfono: 981750732.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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