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Ruta vetona y celta por los Toros de Guisando

Ruta vetona y celta por los Toros de Guisando

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Hace 2.500 años, en la actual campiña y las montañas de Ávila vivieron los vettones, que hicieron del toro el símbolo de su cultura, como prueban los famosos verracos de Guisando. En la actualidad, varios itinerarios permiten al viajero recorrer los principales castros vettones que se conservan, y conocer algunos verracos o esculturas de toros y cerdos, que marcaban y protegían los poblados y prados de estos antiguos castellanos.

El más famoso legado vetón son los verracos, no queda duda. Se han contabilizado unos 400 repartidos por Ávila, Salamanca, Zamora, Cáceres y el norte de Portugal. El más conocido, ya citado en El Quijote, es el de los Toros de Guisando. Lo forman cuatro esculturas de toro de más de 2,5 metros de largo, en un amplio prado en el término abulense de El Tiemblo. Su origen sigue siendo incierto para los expertos. Hay quien asegura, incluso, que no fueron toros sino perros.

Verracos de Guisando en Ávila
Los Toros de Guisando./Rafaelji

Estos verracos datan de los siglos II-I a. C. y, el hecho de que estén precisamente emplazados en la divisoria de las tierras de Castilla y León y Madrid sugiere que podrían estar sacralizando los límites de antiguas comunidades. Se especula también que pudieron ser ofrendas propiciatorias para favorecer la reproducción del ganado, principal medio de subsistencia de la tribu.

Asimismo se ha sugerido que eran símbolos instalados por Carlos V en las comarcas más comuneras tras su victoria sobre los rebeldes o hitos de la ancestral trashumancia anterior a la Mesta. Junto a estos toros, o verracos, en la Venta de la Tablada, firmaron Enrique IV de Castilla y su hermana Isabel el famoso tratado por el que el rey reconocía que Isabel era heredera del trono y princesa de Asturias en detrimento de su hija, la llamada Beltraneja.

Yacimiento vetón de Ulaca.
El magnífico castro de Ulaca./David Perez

Por lo que respecta al municipio de Guisando en sí, destacar que cuenta con un caserío que ha sido declarado Cojunto Histórico-Artístico, cuya carretera de acceso, estrecha y sinuosa, sigue el curso del río Riocuevas. La localidad castellano leonesa muestra un casco urbano repleto de arquitectura popular serrana, con techumbres de teja árabe y solanas de madera sacrificadas por el sol.

De ella, el Nobel Camilo José Cela dijo en su obra Judíos, moros y cristianos que, “al pie de los Galayos, es quizás el pueblecito de más bellas vistas de toda España”. Tenía razón.

La ruta puede proseguir por uno de los principales castros, el de Ulaca (Villaviciosa-Solosancho), que podría haber sido la mayor ciudad celta conocida de Europa. A 1.500 metros de altura, fue un santuario colectivo que, ante la presión romana se fortificó para convertirse en una ciudad más segura. En sus sesenta hectáreas de superficie se suceden varios recintos cerrados por murallas de más de tres kilómetros de perímetro. En el interior, se conservan restos de viviendas, con algunos monumentos como el Altar y el Torreón. Está declarado Bien de Interés Cultural.

Se la conoce como la llamada ciudad perdida de los celtas. Era el lugar sagrado de los antiguos vettones, la tribu que moraba en aquellas tierras abuleneses tan duras como impresionantes. Podía albergar a 1.500 personas y sus 250 estructuras urbanas así lo atestiguan.

yacimiento celta y vetón de la mesa de miranda
Castro de la Mesa de Miranda./David Perez

Otro castro relevante y significativo es el que, entre los abulenses, mejor conserva sus murallas: La Mesa de Miranda, en Chamartín de la Sierra, situada a 22 kilómetros de Ávila. Con más de 2.700 metros de perímetro, forma un triple recinto amurallado. En su visita se aprecia su estratégica ubicación. Estuvo habitado por los vettones entre finales del siglo V y el siglo I a.C.

Otra bella muestra de restos de castros celtas en la península se localiza en A Guarda (Pontevedra) A la salida de esta localidad se encuentra el inicio de la subida al Monte Santa Tegra (Tecla), desde cuya cima se domina el municipio gallego, el puerto, la desembocadura del Miño y las playas del entorno, sobre todo la de Os Muiños.

Localizados en el término municipal de El Tiemblo, los cuatro Toros de Guisando son una de las mejores manifestaciones artísticas de la España prerromana. Un lugar con mucho encanto con el que se topa quien pretenda viajar por España y descubrir su abundante y exquisita historia. Una escapada de fin de semana es ideal para un viajero inquieto.

Dónde dormir: Casa de los Moros; Calle La Plaza, s/n 2ª planta; 05130 Robledillo, Solosancho (Ávila); teléfono: 920206204.

Dónde comer: Restaurante El Fogón de Gredos; Calle Linarejos, 1; 05417 Guisando (Ávila); teléfono: 902091755.

La presencia de la cultura celtibérica en nuestro territorio nos ha legado un patrimonio digno de interés y ser visitado por el viajero. Uno de los mayores expertos en esta temática, el arqueólogo Alfredo Jimeno Martínez, desgrana en el programa radiofónico Ágora Historia las características y pormenores de este pueblo:

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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