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Reino de Reiyo o Bobastro, cristianos dentro de la España musulmana

Reino de Reiyo o Bobastro, cristianos dentro de la España musulmana

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Fue un reino cristiano dentro de la España musulmana. Bajo el ardid guerrero y cordura política de un héroe que inició la Reconquista por el sur de la península ibérica a finales del siglo IX, fundando un reino en Bobastro (provincia de Málaga) que duró 40 años y que sucumbió porque no recibió ayuda de los cristianos del norte. Omar Ben Hafsun, rebelde descendiente de visigodos muladíes y soberano de Bobastro, tuvo contra las cuerdas al mismísimo califato de Córdoba de la dinastía Omeya, un imperio que se iba extendiendo por la península cual mancha de aceite.

Los orígenes de este reino parten de la descendencia de un noble godo de la familia de los Witiza llamado Adefonsus (Alfonso), que mandaba una ala del ejército del rey don Rodrigo, que cayó frente a los musulmanes en la batalla de Guadalete. Adefonsus, como otros tantos godos supervivientes, buscó refugio en las montañas más próximas al desastre, las de Málaga, en la serranía de Bobastro.

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Ruinas de Bobastro./malagaenred.com

Aquí, retirado y pasando inadvertido bajo el nombre de pila de Samuel, creó una familia. Su bisnieto, Xatim (Septimio), hijo de Dzobar (Damián), se hizo musulmán para mejorar su situación social. Pasó a formar parte de la casta muladí y tomó el apellido de Ben Islamí. Entonces, su tataranieto, Omar Ben Hafsun, hijo de Hafsun, fue el llamado a ser el forjador de un reino cristiano en Andalucía en plena época de dominación musulmana. Antes, su padre Hafsun se había cristianizado.

Una afrenta sufrida de pequeño (unos azotes por haber apedreado la casa del walí o gobernador de Antequera, Archidona y Loja) en el año 869 le hace marcharse a Túnez para estudiar y aprender el manejo de las armas con el deseo de venganza futura. En el 877 Omar ya estaba formado para iniciar la guerra. Embarcó para Málaga y sin perder tiempo subió las sierras hasta llegar a Raya (Archidona) Organizó una guerrilla con 40 jóvenes y en poco tiempo se adueñó de todos los caminos de las sierras desde Granada hasta Algeciras. Pronto se le unieron los muladíes, mozárabes, cristianos puros que no habían aceptado ni la religión ni el idioma musulmán y los judíos.

El walí de la comarca de Reiyo consiguió disponer de un ejército para enfrentarse a la guerrilla de Omar, pero fue derrotado en el año 883. El emir de Córdoba Mohamad I le ofreció el grado de general del ejército del emirato, que en esas fechas dominaba más de la mitad de la península ibérica. Pero desde Córdoba, Omar se dirigió a Bobastro, antigua fortaleza romana que él había restaurado.

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Lo que hoy queda del antiguo reino de Bobastro puede ser visitado por el viajero.

Una vez allí se empeñó en construir un Estado. En solo diez años logró un desarrollo económico de su reino con una situación de seguridad que jamás había existido hasta entonces. La defensa de Bobastro, la capital de su reino, estaba asegurada por los castillos de Almorchón, Ardales, Turón, Álora, Teba, Cañete y Casa Bermeja. Fuera de este núcleo el reino se extendía por muchas partes de Andalucía: Ronda, Elvira-Granada, Jaén, Morón, Comares, Lucena, Priego, Cañete y Jódar, hasta Murcia y hasta Algeciras por el oeste. Hafsún llegó a crear un estado alternativo al califato, un estado embrionario que buscó la legitimación del poder y el reconocimiento exterior.

La capital de Bobastro constaba de un castillo edificado sobre las ruinas de una fortaleza romana. En el exterior se emplazaba una pequeña medina o barrio habitado por las familias de los soldados y sirvientes. Las ruinas de Bobastro, después de la destrucción ordenada por Abderramán III, permanecieron olvidadas hasta ya entrado el siglo XIX. La fortaleza de Bobastro, sede de la corte y cuartel general del ejército de Omar Ben Hafsun, convertida en gloriosas ruinas, puede visitarse en la actualidad yendo desde el pueblo Las Mesas de Villaverde, la antigua medina, y siguiendo el camino que nace en El Chorro.

Hacia el año 903 llegó a su cenit el reino de Bobastro. Omar Ben Hafsun poseía un territorio extensísimo, que alcanzaba por el norte hasta los límites de Murcia y por el sur hasta Gibraltar. Las principales fortalezas se situaban en Jaén, Martos, Iznajar, la Axarquía, valle del Guafalbullón, Priego, Luque, Gibraleón, Archidona, Ronda y Gibraltar. Además de su territorio y sus pobladores súbditos, Bobastro contó con aliados que llegaban hasta la comarca de Zaragoza y hasta Mértola y el Algarve portugués, así como pueblos de Sevilla, Huelva, Badajoz, Niebla y Medina Sidonia.

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Omar Ben Hafsun se enfrentó al mismísimo califato de Córdoba./minube.com

Pero los dominios de Omar comenzaron a caer en manos de Abderramán III entre el año 903 y el 912. Cada verano se iniciaba una campaña del emirato para ocupar una comarca del reino de Bobastro. Esto supuso el inicio del ocaso del reino cristiano mozárabe, que quedó reducido a lo que fue en su origen: Antequera, Archidona, Ronda y su capital Bobastro.

Omar murió en septiembre de 917 y heredó el reino de Bobastro su hijo Yafar. Tres años después, Abderramán III decidió terminar con la empresa de Bobastro. Sus tropas de apoderaron de la fortaleza de Belda, territorio de Antequera. Yafar fue asesinado y su cuerpo enterrado en la basílica tallada en la roca, en Bobastro, junto a la tumba de su padre Omar. Le sucedió su hermano Suleiman Ben Omar, que apenas duró como guardián de Bobastro.

Dónde dormir: La Posada del Conde; Presa de Guadalhorce s/n; Ardales (Málaga); teléfono: 952112411.

Dónde comer: Restaurante Hostal El Cruce; Calle El Cruce, 1; Ardales (Málaga); teléfono: 952459012.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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