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Refugios antiaéreos de la Guerra Civil (Barcelona)

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Barcelona llegó a contar con 1.400, de los que ahora perduran unos cuantos visitables. Los bombardeos que los ejércitos alemanes e italianos efectuaron sobre la primera ciudad contra la población civil en una guerra durante la Guerra Civil española (1936-1939) obligaron a que los ciudadanos y autoridades del momento se movilizaran para resguardarse de un peligro que amenazaba sus vidas. El sonido de una sirena y las radios anunciaba la venida del terror fascista sobre los cielos. Y para evitar una trágica muerte se crearon los refugios antiaéreos.

Los constantes ataques aéreos que sufría la Ciudad Condal fueron el detonante para que la Generalitat de Catalunya, a través de la Junta de Defensa Pasiva de la Generalitat encargara a Ramón Perera, un joven ingeniero, el diseño de un sistema de refugios en el subsuelo que permitiese a la población protegerse de los bombardeos.

Entrada al refugio antiaéreo 307 de Barcelona
Refugio 307 de Barcelona./Farisori

La inventiva de Perera permitió que se construyeran búnkeres a unos cuantos metros bajo tierra a los que se podía acceder a través de la escalera desde un bloque de pisos o desde la misma calle. Además, podían resistir la fuerza destructiva de las bombas y contaban con entradas en zigzag para protegerse de la onda expansiva de la metralla. Resultaron muy efectivos, pues los historiadores constatan que no se conocen víctimas mortales dentro de estas construcciones.

Son unos cuantos los refugios antiaéreos que todavía perduran en excelente estado de conservación y pueden ser visitados por el viajero. Como el refugio 307 del Poble Sec, situado en el pie de la montaña de Montjuic. Fue construido por los vecinos del barrio, quienes excavaron casi medio millar de metros de túnel asesorados por arquitectos. El refugio se iluminaba con luces de petróleo y tenía una capacidad para 2.000 personas que se sentaban en bancos de madera.

Galerías del refugio 307 de Barcelona.
Interior del refugio 307./Farisori

También merece la pena destacar el que se cobijaba bajo el suelo de la conocida Plaza del Diamante, reabierto al público en 2006. Tenía capacidad para 200 personas y dispónía de más de 200 metros de túneles estrechos. Se conservan los bancos de piedra, los sanitarios e incluso las marcas de humo de las velas que los vecinos portaban para iluminarse.

Asimismo, sobresale, en el barrio de Gracia, otro refugio, el de la Plaza de la Revolución. Antiguamente revestidas las paredes de yeso con estantes para la colocación de medicamentos e instrumental médico, este búnker ocupaba antaño todo el subterráneo de la plaza. Ahora solo se puede visitar una pequeña parte formada por una galería y dos salas de enfermería.

En un excelente estado de conservación sobrevive el refugio del Palacio de les Heures. Incluso mantiene intacta la instalación eléctrica. Es uno de los más históricos porque aseguraba al presidente de la Generalitat del momento, Lluís Companys, durante los bombardeos de Barcelona. La consistencia del búnker incluye también un pozo de ventilación.

Galerías interiores del refugio situado bajo la plaza del diamante de barcelona
Interior del refugio de la Plaza del Diamante./refugiosantiaereosdebarcelona.blogspot.com

Las condiciones de supervivencia en estos refugios de la época dela Guerra Civil eran paupérrimas: personas heridas, olor y sensación a humedad, un continuo y molesto ruido de las gotas de agua,… totalmente aislados de lo que acontecía en el exterior.

Si el viajero se muestra interesado en visitar alguno de estos refugios, puede dirigirse al Museu d’Història de Barcelona (MUHBA), institución que los gestiona y realiza visitas guiadas. Otros son de titularidad privada y no admiten público. En el interior de los refugios todavía perviven cisternas de agua, cocinas o pequeñas farmacias donde se curaban a los heridos.

Con todos estos ingredientes, el viajero se puede hacer una idea de las difíciles condiciones de vida de la población civil que se guarecía en los refugios de Barcelona en tiempos de la Guerra Civil española. Otro escenario de nuestro territorio que padeció los horrores de esta cruenta contienda, Belchite, emerge sobre la superficie zaragozana como museo al aire libre testigo de aquel desastre.

Dónde dormir: Hotel Alimara; C/ Berruguete, 126; 08035 Barcelona; teléfono: 934270000.

Dónde comer: Restaurante Can Solé; c/San Carles, 4 (Barcelona); teléfono: 932215012.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

Comment(5)

  1. Una de las visitas que pretendíamos hacer era a los famosos refugios de la Guerra Civil que se encuentran en Almería, caminábamos tranquilamente por sus calles hasta llegar a la Plaza Manuel Pérez García próxima a la Puerta de Purchera, pero desgraciadamente al llegar nos encontramos con que las visitas son obligatoriamente guiadas y hay que pedir cita previa para realizarlas.

    1. Hola Nona Pate. Siento que tuvierais un poco de mala suerte, aunque si pudisteis visitar al menos la Alcazaba de Almería o la vecina localidad de Tabernas, donde se han rodado los espagueti western más conocidos, pues no resultaría mal de todo.
      Muchas gracias por tu comentario

  2. Jo estuve en un refugio de la calle Lérida debajo los antiguos almacenes Salat actualmente existe un hotel ,fue desagradable i a pesar de ser pequeño muy preocupante.

    1. Hola Carlos,

      aunque conserven una historia triste detrás, los refugios antiaéreos son parte de nuestro legado y, si los ponemos en valor, podremos honrar a quienes padecieron las crueldades de los bombardeos y la guerra. Para que no se vuelva a repetir algo así.

      Gracias por comentar

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