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Río de Janeiro: la Ciudad Maravillosa

Río de Janeiro: la Ciudad Maravillosa

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Es una de las metrópolis más extensas de Sudamérica, y además contiene decenas de playas y un parque nacional formado por montañas y bosques tropicales cuya vista se adapta a todos los públicos. Solo subiendo a sus morros se puede admirar el sinuoso perfil de la Cidade Maravilhosa y sus grandiosos atardeceres. Río de Janeiro es el destino perfecto para disfrutar de un excelso viaje. Vayamos primero a conocer su historia, que seguro atrapa al viajero.

Río de Janeiro fue la capital del Reino de Portugal entre 1807 y 1822 y la capital del Imperio de Brasil desde 1822, cuando la nación declaró su independencia del país luso y conservó ese rango hasta la inauguración de Brasilia, en 1960. Es uno de los principales centros económicos, de recursos culturales y financieros del país.

Pocas metrópolis provocan tantas fantasías como la hermosa Río de Janeiro. Construida en el poco terreno que dejan los puntiagudos cerros y la orilla del océano Atlántico, la ciudad ha crecido casi hasta el cielo para regalar las vistas más alucinantes que ofrece su singular geografía, parte de la cual está protegida dentro del Parque Nacional de Tijuca.

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Río de Janeiro tiene al Pan de Azúcar a una silueta inconfundible.

Casi todas las montañas que rodean los barrios mantienen intacta su masa de bosque tropical y ofrecen la posibilidad de ser exploradas en diferentes grados de dificultad. La manera más popular y cómoda de conocer la cara natural de Río es visitar el Cristo Redentor, la gigante escultura que desde el cerro Corcovado intenta abrazar a toda la ciudad.

Le llega al viajero el momento de la aventura. Si para los más atrevidos puede ser lanzarse en ala delta desde los 842 metros de la Pedra de Gávea, más sencillo pero no menos impresionante resulta subir hasta lo más alto de los Dois Irmaos, los aparentemente inexpugnables morros que cierran la playa de Ipanema.

Al margen de las maravillosas vistas, esta breve excursión por la naturaleza carioca incluye la visita a Vidigal, una de las favelas más exclusivas de Río, cerca de la playas y equipadas con algún establecimiento hotelero para mochileros, bares de moda y restaurantes donde los visitantes son bienvenidos.

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Al Pan de Azúcar puede subirse en teleférico.

El sendero que atraviesa el bosque y termina en la punta de uno de los ‘dos hermanos’ empieza junto al campo de fútbol. Para llegar hasta aquí arriba hay que tomar las furgonetas que dan servicio a los habitantes de la favela y que parten de la avenida Niemeyer, a pocos metros de la playa de Vigidal. Para llegar arriba solo hay que seguir durante una hora el único sendero posible, protegido por la sombra que regala la alta vegetación propia de la mata atlántica.

Pese a que el centro de Río de Janeiro cuenta con un montón de historia, todos los visitantes que vienen hasta aquí lo hacen buscando disfrutar de las míticas playas de Copacabana e Ipanema, que suman ocho kilómetros de arenales y un animado paseo marítimo.

Cada fin de semana todas las playas de Río (más una docena en el área metropolitana) son un hervidero de gente feliz que se siente guapa gracias al cóctel que combina sol, brisa del mar, familia, amigos, cervezas y brochetas de camarones. Esta mezcla inspiró a Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim para componer Chica de Ipanema, uno de los clásicos de la bossa nova brasileña que revolucionó el universo musical en los 60 y la imaginación de más de una generación.

Al atardecer llega la hora de prepararse para uno de los acontecimientos naturales que Río de Janeiro regala cada día: unos atardeceres llenos de color y de luces que se proyectan contra el perfil de sus montañas y sobre el mar. Una maravilla para los sentidos.

Existen dos lugares en la ciudad carioca donde la magia se multiplica con mayúsculas: el Pan de Azúcar y la ponta do Arpoador, la roca que separa Copacabana e Ipanema, un espacio compartido por parejas y surfistas buscadores de las famosas olas que se producen en esta mini península desde la que se ve cómo el sol se acuesta tras la silueta de los Dois Irmaos.

Al Pan de Azúcar, el famoso morro en la boca de la bahía de Guanabara, se puede ascender en teleférico. En tren cremallera o en furgoneta, subir al Cristo Redentor (una de las siete maravillas del mundo moderno), el mirador turístico más alto de Río, no tiene mayor dificultad que la de lidiar con el exceso de gente que se suele congregar arriba, por lo que conviene madrugar.

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La playa de Ipanema, junto a la de Copacabana, es la más popular de Río.

Otras dos visitas obligadas en Río son el Parque Nacional de Tijuca y, para los más futboleros, el estadio de Maracaná. El primero es el mayor bosque urbano del mundo. Entre los puntos turísticos del parque, además de sendas, grutas y cascadas, se encuentran lugares famosos de la ciudad, como la Pedra de Gávea, el cerro del Corcovado y el pico de la Tijuca, cima del parque, a más de mil metros de altura.

Maracaná es el estadio más grande de Brasil y fue el más grande del mundo durante mucho tiempo. Fue sede de las Copas del Mundo de Fútbol en 1950 y 2014, y en ambas también fue sede de los encuentros que definieron el título. La catedral para quienes les gusta el mejor balompié.

Una experiencia añadida para un viajero ávido de nuevas sensaciones pasa por acercarse, a apenas 68 kilómetros de Río de Janeiro, a Petrópolis, la ciudad imperial que nació alrededor del palacio de verano mandado levantar por Pedro I, primer emperador de Brasil. Tras la familia imperial llegaron los cortesanos, que construyeron su propias residencias y jardines, creándose así un exótico núcleo urbano al que contribuyeron también inmigrantes alemanes.

Cómo llegar: La compañía KLM vuela todos los días Río de Janeiro y Sao Paulo, vía Ámsterdam, desde Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, Ibiza y Alicante a partir de 599 euros ida y vuelta, tasas incluidas.

Dónde dormir: Sheraton Rio Hotel & Resort; Av. Niemeyer, 121 – Leblon, Rio de Janeiro – RJ, 22450-220 (Brasil); teléfono: (55)(21) 22741122.

Dónde comer: Bar Luiz; Rua da Carioca, 39 – Centro, Rio de Janeiro – RJ, 20050-008, Brasil; teléfono: (55) (21) 22626900.

 

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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