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El Modernismo de Reus que vio nacer a Gaudí

Reus./ Imagen cedida por Shutterstock

La ciudad a la que le restan escasas semanas para mantener su vitola de Capital de la Cultura Catalana es la cuna de Antonio Gaudí. El genio de la arquitectura creció por las calles de Reus en las que, hace una década, se abrió un museo para descifrar los enigmas de su obra.

Sin embargo, en aquellos días de la Belle Epoque el arquitecto de moda era Lluís Domenech i Montaner, el escogido por la clase burguesa para dar lustre a Reus con joyas como la Casa Navàs o el Instituto Pere Mata. El viajero podrá disfrutar de cerca de ochenta edificios de estilo modernista que se diseminan por el casco viejo de esta villa de la Costa Daurada.

Conozcamos un poco mejor la historia de esta ciudad. Tras ser objeto de numerosas compraventas durante la Edad Media, la villa pasó a ser propiedad papal en el siglo XIX. Y es que a mediados del siglo XIV, el arzobispo de Tarragona, López de Ayerbe, lanzó hasta tres veces sus tropas contra Reus, que era controlada por el camarlengo Pere Roger de Belfort. Este fue coronado Papa con el nombre de Gregorio XI y mantuvo el señorío de Reus, incorporando al escudo de la ciudad la tiara papal y las llaves de San Pedro.

Reus fue una pujante ciudad en el siglo XIX./ Imagen cedida por Shutterstock

La localidad catalana se ha reinventado a sí misma a lo largo del tiempo al haber padecido, en el siglo XVI, hasta quince epidemias de peste. Ya en el siglo XIX, el liberal Reus mostró su ardor combativo, donde se produjeron seis pronunciamientos militares contra el gobierno monárquico.

El destilado de alcohol trajo a la villa tarraconense un momento de gloria sumado al auge que experimentó la industria agrícola y textil. A finales del siglo XIX, Reus ya rondaba los 30.000 habitantes, solo por detrás de Barcelona en toda Cataluña. De ahí su auge.

Por aquel entonces, un movimiento artístico emergió con fuerza: el Modernismo. Lanzó sus grandes arquitectos no solo a diseñar teatros y mansiones, sino también fábricas, bodegas y hasta hospitales.

Monumento a Prim en Reus./ Misburg3014

A lo largo y ancho de Reus, el viajero puede seguir el rastro de Gaudí. Por ejemplo si se acerca a su casa de la calle Sant Vicenç, que no se puede visitar por dentro al ser privada. De ahí se desplaza a la Prioral de Sant Pere, la iglesia gótica donde fue bautizado. Aunque edificios no dejó ninguno aquí. Pero sí en la provincia de Tarragona se encuentra su primera obra, el Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.

El Gaudí Centre de Reus sirve para comprender un poco mejor la obra del genial arquitecto. Se visita al revés, comenzando por la última planta. Merece la pena rememorar su recuerdo.

De Reus, aparte de Gaudí, también eran el pintor Mariano Fortuny, o el liberal Prim, que se convirtió en el primer catalán presidente del Gobierno de España el año de la Revolución Gloriosa de 1868. Precisamente, en ese año se celebraba en Reus el primer matrimonio civil de todo el país.

La Plaza del Mercadal es la más importante del casco antiguo de Reus junto con la Plaza Prim. Allí el viajero se topa con la no menos espectacular Casa Navàs (1910), la primera de la villa en contar con electricidad y hasta ascensor. Las flores que decoran la fachada y los bellos ventanales perfectamente diseñados configuran un edificio de armonía singular.

El centro histórico de Reus se ha convertido en una zona peatonal. Un paseo por este recoleto barrio permitirá descubrir callejuelas con un encanto personal que desembocan en amplias plazas.

Por las calles Jesús, Monterols, Llovera, el Prat de la Riba, Sant Joan o el Rabal de Sant Pere se encauza la Ruta Modernista. Casi una treintena de fachadas señalizadas van asomándose a un recorrido que permititá al viajero desplazarse en el tiempo unos cuantos años atrás. Entre ellas, la Casa Rull y la vecina Casa Gasull.

Casa Navàs./ Zarateman

Por la calle Mayor el viajero llegará al Centro de Lectura, ateneo popular que atesora una interesante biblioteca y algunas obras de arte. Sí se puede acceder al Teatro Fortuny, una bombonera de finales del siglo XIX que, sin ser modernista, enlaza con el poderío burgués que impulsó aquí el movimiento.

O visitar el jardín de la Casa Rull, así como recorrer el Museo del Vermut. En este hermoso edificio industrial de ladrillo visto se puede comer o tomar el aperitivo tras pasearse entre viejos pósters, botellas de medio mundo y cerca de 6.000 objetos de nostalgia. Curioso, ¿verdad?

Otra de las visitas obligadas que hacer en el municipio Reus es la del Instituto Pere Mata. Su construcción es lo que trajo por estos lares a Domènech I Montaner. Fue el precedente del también bellísimo Hospital de Sant Pau que el arquitecto levantaría en Barcelona.

Casa Rull./ Enfo

En la plaza de San Pedro se encuentra una iglesia gótica (siglo XVI), con airoso campanario octogonal. Otras dos visitas recomendables son la del Museo de Arqueología y el Museo Comarcal de Historia.

El legado de Gaudí permanece vivo en la capital catalana. En Barcelona se erige su obra cumbre, la Sagrada Familia. Un edificio muy alto, cuyo resplandor de los mosaicos de sus torres aumenta aún más esa sensación de que puede ser contemplado desde cualquier punto de la ciudad. Una joya de la arquitectura universal.

Dónde dormir: Sercotel Reus Park; Carrer de Jaume Vidal i Alcover, 7; 43204 Reus (Tarragona); teléfono: 977958173.

Dónde comer: El Forn de la Farinera; Carrer de Vallroquetes, 1; 43201 Reus (Tarragona); teléfono: 977345869.

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Javier Ramos :Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.