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Lisboa, la ciudad decadente que enamora

Lisboa, la ciudad decadente que enamora

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El traqueteo de los tranvías, amplias plazas, antiguas cafeterías… un aire decadente, pero que fascina a quien la visita. Esto y mucho más forma parte de Lisboa, la capital de Portugal

“Una posada sobre el Tajo como ciudad que navega”. Así vio Lisboa José Cardoso Pires, escritor local. Y no le faltaba razón, pues Lisboa es una ciudad en la que el viajero puede sentirse marinero de todos los encantos que ofrece al viajero.

Lisboa no es solo la ciudad más ‘oceánica’ de la Península Ibérica, sino que también es el centro de una cultura abierta y acogedora cuya sensualidad se refleja tanto en la gastronomía, como en la melancolía de los inmortales fados o en la delicadeza de sus expresiones culturales.

Con el espejo del río Tajo a nuestros pies, empezamos a adentrarnos en la ciudad portuguesa desde la Praça do Comércio. Amplia, señorial, la plaza es como un punto de partida, o un punto de llegada, o un punto cualquiera del universo estrellado. Es la puerta de entrada a la Baixa, un barrio de formas rectilíneas surcada de tranvías y trufadas de comercios.

Salpicada de colinas

La capital lusa, que se presenta al viajero salpicada de colinas, hay que contemplarla desde lo alto. Desde las alturas y los miradores que ofrece la ciudad el viajero puede disfrutar de una belleza que le concede un urbanismo caótico, lo que le otorga cierto encanto.

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La Torre de Belém es uno de los reclamos turísticos de Lisboa.

En todas partes de la ciudad de Lisboa puede gozarse gratis desde las vistas panorámicas sobre el mar de casas y el río Tajo, especialmente hermosas desde el castillo de San Jorge, el Parque Eduardo VII, el Miradouro de Santa Luzia y el Largo de Santa Luzia. La primera es una fortaleza que fue mandada construir por Afonso Henriques, primer rey de Portugal en 1147.

Y eso que Lisboa no tiene mar, a pesar de los cruceros que llegan hasta ella o esa línea de agua que se observa como límite de la ciudad, que no es más que el grandioso estuario del Tajo que desde la sierra de Albarracín llega hasta allí después de recorrer mil kilómetros.

Bellos amaneceres

Lisboa es una ciudad que enamora, que transmite paz y sosiego al pasear por sus calles y sus barrios. Quienes la aman dicen que hay que verla por primera vez al amanecer o al ocaso, en el tiempo exacto que dura justo un sollozo. Quizás por la melodía del fado que todo lo invade y transmite su ritmo como si fuera el pulso que marca la vida.

Las zonas de la orilla del río incluyen el recinto de la Expo del Parque de Naçôes (un legado de la Exposición Universal de 1998), la terminal de contenedores y zonas de ocio nocturno, así como tranquilos paseos para caminar y hacer running.

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Castillo de San Jorge.

El Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém (construida en el siglo XVI para proteger la entrada del puerto a orillas del Tajo), ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, atraen al viajero hasta el barrio periférico de Belém, donde también está el Monumento a los Descubridores (de 50 metros de altura y en forma de carabela) en recuerdo de aquella legendaria época.

En Lisboa es casi imposible cumplir todos los objetivos a pie. Lo mejor es hacer uso de los autobuses y el metro; en definitiva, del transporte público. La utilidad y la nostalgia se aúnan en la línea 28 del tranvía y otros antiguos vehículos, como el ascensor de Santa Justa y los funiculares.

Si en lugar de tomar el elevador seguimos subiendo Baixa arriba, podemos ir a parar a otra gran plaza lisboeta: la Praça Dom Pedro IV. Se trata de un espacio largo y urbano, con varios sitios donde tomar un tentempié o incluso comer. Otra de las opciones que tenemos si partimos de la Baixa es encaminarnos al Chiado y el Barrio Alto. En la Rua Garret podemos sentarnos al lado de la estatua del poeta Fernando Pessoa.

Como toda capital de importancia y donde el turismo es frecuente en cualquier época del año, el viajero encontrará una oferta hotelera realmente variada y abundante. Motivos para visitarla siempre se encuentran, y si se duda no hay más que mirar su agenda cultural para 2018.

Pero el mejor motivo de todos es el que nos hace volver, y para eso tenemos que visitarla una primera vez. El viajero puede entrar en Expedia y descubrir las razones que todavía no se le han ocurrido. Existen muchas razones para ir, y alguna otra más para volver.

Conozcamos un poco mejor la historia de la capital portuguesa. Sus orígenes se mezclan entre la realidad histórica y la leyenda. Se dice que Ulises llegó a estos parajes y fundó la ciudad llamada Olissipo. Existen documentados restos neolíticos, pero no se ha detectado un establecimiento permanente de población hasta la fundación de una colonia por parte de los fenicios.

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El Tajo surca la ciudad de Lisboa.

Con la dominación romana, la antigua Lisboa conoció un gran reconocimiento. Luego llegaron los árabes y establecieron la ciudad de Al Ushbuna, de donde procede la palabra Lisboa. En el año 1147 fue reconquistada por Afonso Henriques, lo que supuso al mismo tiempo la consolidación de la independencia del país respecto a los reinos hispanos.

Su momento más álgido lo vivió en el siglo XV, con la época de los grandes descubrimientos, impulsada por Enrique el Navegante, tarea continuada por Joao II, quien firmaría con los Reyes Católicos en 1494 el famoso Tratado de Tordesillas, por el que Portugal España se repartían parte del mundo conocido hasta la fecha. Eran las dos potencias hegemónicas del momento.

El 1 de noviembre de 1755 Lisboa sufrió el mayor territorio de su historia. Este terrible movimiento de tierra fue seguido de un voraz incendio, que destruyó las dos terceras parte de la ciudad portuguesa y causó la muerte de más de 30.000 personas. Una tragedia histórica.

Dónde dormir: Hotel Bairro Alto; Praça Luis de Camoes, 2; Lisboa (Portugal); teléfono: 213408288.
Hotel Portugal; Rua Joao das Regras, 4; Lisboa (Portugal); teléfono: 218867343.
Hotel Jorge V; Rua Mouzinho da Silvera, 3; Lisboa (Portugal); teléfono: 213562525.

Dónde comer: Olámar; Ruaa Barros Queirós, 28; Lisboa (Portugal) teléfono: 218866250.
Solmar: Rua dos Portas de Santo Antao, 106-108; Lisboa (Portugal); teléfono: 213423371.
Tertúlia Do Loreto; Rua do Loreto, 12; Lisboa (Portugal); teléfono: 213426731.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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