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La esencia medieval de El Burgo de Osma

Plaza Mayor de Burgo de Osma.

Por la carretera comarcal que enlaza Ucero con la N-122, en dirección sur, se accede a El Burgo de Osma, población con notables monumentos de interés, calles que conservan todavía la esencia del Medievo, unos cuantos restaurantes y hoteles, y plazas recogidas, con soportales donde abren sus puertas pequeñas tiendas de artesanía tradicional.

En la confluencia de os ríos Ucero y Abión, se fundó en la Edad Media el núcleo de la villa de Osma, a la derecha del Ucero, que con posterioridad se trasladó al otro lado del río para convertirse en burgo, de ahí su nombre actual, Burgo de Osma o El Burgo de Osma.

La villa nació en torno a la antigua Uxama, estratégico escenario de más de un siglo de feroces batallas entre moros y cristianos. Desde el siglo VI los visigodos la llamaron Oxoma u Osoma. Fue sede episcopal hasta la llegada de los musulmanes. En 939 el rey Ramiro II de León y el conde castellano Fernán González derrotaron allí al califa Abderraman III; pero años después sería retomada por los musulmanes, que la emplearon como base en las cabalgadas de Almanzor.

Catedral de El Burgo de Osma./ Imagen cedida por Shutterstock

La silueta de la catedral (siglo XII-XVIII) descolla con su imponente torre sobre el resto de las construcciones. La historia de El Burgo de Osma va ligada a la de su catedral, cuya primera piedra puso el obispo San Pedro de Osma en el siglo XII. De aquella primitiva fundación solamente se conserva parte de un muro decorado con una imposta y gárgolas.

La iglesia, de tres naves, un crucero en planta y cinco capillas absidiales, realza la unidad de estilos del interior. La impresionante torre, barroca, es del siglo XVIII, al igual que la sacristía mayor y la capilla del Venerable Palafox. En su interior se conservan muchas obras de arte, entre ellas el Santo Cristo del Milagro, la Virgen del Espino, un retablo mayor de Juan de Juni y otro dedicado a San Miguel.

Castillo de El Burgo de Osma./ M.Peinado

En el Museo Episcopal, con gran profusión de obras de arte, se guarda la joya de la catedral, el Códice del comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana (siglo XI), uno de los pocos ejemplares que se conservan. Consta de 73 páginas con miniaturas iluminadas por el maestro Martinus en 1086. Este volumen muestra el mapamundi de las tierras conocidas en el siglo XI con la figura fantástica de un patagón.

Otras piezas de incalculable valor son el sepulcro de San Pedro de Osma (siglo XIII), un retablo de la Virgen de los Ángeles, y los retablos de San Ildefonso y de la Transfiguración. Merece la pena dar un paseo por el casco histórico de la villa soriana, que está declarado Conjunto Histórico Artístico. El municipio cuida con mimo su recinto amurallado del siglo XV que impacta por su perfecto estado de conservación.

La calle Mayor, arteria principal del casco antiguo, yace flanqueada por antiguas casas y palacetes que se sustentan sobre soportales con columnas de piedra.

La Plaza Mayor de Burgo de Osma aparece flanqueada por el hospital de San Agustín (siglo XVII), reedificado en el siglo XVIII, con una fachada de sillería bien labrada escoltada por dos torres gemelas con chapiteles y los escudos heráldicos del obispo Sebastián de Arévalo, su benefactor. Frente al mismo se alza el Ayuntamiento.

La universidad de Santa Catalina, edificada en el siglo XVI, figura entre los mejores monumentos civiles de la ciudad. El inmueble, de planta cuadrada, ofrece un patio a dos niveles, decorado con arquerías, una fachada de piedra con bella portada, arco de medio punto, y columnas laterales que sujetan un entablamento con los escudos del obispo Acosta y hornacina cin la imagen de Santa Catalina coronada, en la londe de la techumbre, por el escudo real de Felipe II.

Otros lugares de interés en la localidad soriana son el palacio Episcopal (siglo XVI), con fachada de arco canopial, el convento de Carmelitas Descalzos (siglo XVII), con fachada clasicista, el seminario (siglo XVII) con portada de estilo neoclásico y el hospicio, con portada, blasón y escudo de Carlos III.

El Burgo de Osma conserva edificios de arquitectura tradicional.

Junto a la localidad discurre el cauce del río Ucero y sobre él aún se conserva el puente romano. Todo ello vigilado por el antiguo Castillo de Osma, que domina el horizonte desde una de las colinas cercanas. Una visita anexa recomendable es la del Parque Natural del Cañón del Río Lobos, que se localiza a menos de 20 kilómetros de distancia. Una auténtica maravilla de la naturaleza.

A destacar las Jornadas Gastronómicas de la Matanza que se desarrollan en la localidad soriana los fines de semana de enero a abril. Es una tradición que viene de lejos. La matanza en sociedad tradicional era algo más que un sacrificio; era la despensa, el rito, la ocasión para volver a ver a los seres queridos…

Las jornadas se celebran en la cilla de Burgo de Osma, un inmenso granero del siglo XVII. En paralelo a la matanza y degustación de productos porcinos, el pueblo celebra concursos de pintura y fotografía, exposiciones o conciertos. A ello se añade una visita al interesante Museo del Cerdo, privado pero hospitalario.

Dónde dormir: Castilla Termal Burgo de Osma; Calle de la Universidad, 5; 42300 El Burgo de Osma (Soria); teléfono: 975341419.

Dónde comer: Tinto y Leña; Calle de la Universidad, 21; 42300 El Burgo de Osma (Soria); teléfono: 975360866.

 

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Javier Ramos :Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.