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Puerto Lápice y el recuerdo al Quijote

Puerto Lápice y el recuerdo al Quijote

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Al norte de Arenas de San Juan, el viajero, si discurre por las áridas pero entrañables tierras manchegas, se topa de bruces con Puerto Lápice, casi en el límite con la provincia de Toledo, que conserva recuerdos de don Quijote de la Mancha en cada rincón. Antiguamente recibió el nombre de Ventas de Puerto Lápiche y en la Edad Media el de Puerto de la Pages. Sin embargo, en tiempos de Cervantes ya figuraba con el topónimo actual.

Cervantes menciona en El Quijote varias veces a Puerto Lápice. En el capítulo VIII de la primera parte, después de la batalla de los molinos de viento, Cervantes escribe: “Y hablando de la pasada aventura siguieron camino de Puerto Lápice porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero…”

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Plaza de la Constitución de Puerto Lápice./Jibi44

Más adelante, después de pasar don Quijote y Sancho Panza una noche en el campo, se lee: “Tornaron a su comenzado camino de Puerto Lápice…”. Del relato cervantino se deduce que la villa manchega estaba formada por una agrupación de ventas y quinterías donde se reunía gente de toda clase y condición para pasar la noche.

Pero parece ser que Puerto Lápice ya estaba ocupada en tiempos de la dominación romana de la península ibérica. Se tiene constancia del llamado Castillo del Foso donde se alojó el emperador Trajano (originario de Itálica) durante un viaje a la zona. Hay memoria escrita de que hubo murallas romanas de una antigua fortaleza. Por esta población pasaría el camino romano que unía las importantes poblaciones de Amensarca, Alava, Bastia y Consabrum (actual Consuegra), enlazando esta última con la calzada de Laminio a Toletum. Todavía permanecen vestigios de dicho camino.

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Monumento dedicado a Don Quijote de la Mancha en Puerto Lápice./Jibi44

De los tiempos del Quijote se conservan algunas ventas que son su principal reclamo turístico. La posada de Dorotea Jiménez es citada por José Martínez Ruiz, más conocido como Azorín, en la La ruta de don Quijote, obra que sirve de base a todas las guías actuales con el mismo título.

La llamada Venta del Quijote (siglo XVIII), en cuya arquitectura destaca el patio-corral, convertida en un restaurante para turistas, ofrece platos tradicionales castellano-manchegos. A su lado se alza la iglesia parroquial del Buen Consejo con elementos neorrománicos en la portada. Cerca, a pie de carretera, hay una plaza de galerías, de color almagre, que revive la esencia de las plazas manchegas.

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La Venta de Don Quijote./Jibi44

Las calles de Puerto Lápice se decoran con detalles de madera y cerámica para disfrute del viajero que visita tal insigne lugar con historia. Como no podía ser menos por su alusión quijotesca, la localidad cuenta con tres estupendos molinos de viento que inspiraron a Cervantes. De carácter religioso destacan para ser visitadas las ermitas de San Isidro y San José. El centro neurálgico de reunión vecinal y turística de Puerto Lápice es la plaza de la Constitución.

La provincia de Ciudad Real ofrece otros muchos atractivos al viajero si éste decide prolongar su estancia en tierras manchegas. También de cariz quijotesca es Villanueva de los Infantes, quizás aquel lugar de la Mancha de cuyo nombre no quería acordarse Cervantes. Una visita ineludible debe realizarse a Almagro para disfrutar del mejor teatro barroco de Europa, el Corral de Comedias. Y continuando con los devaneos del Siglo de Oro español, nada mejor que concluir la ruta en la Torre de Juan Abad, donde estuvo preso Francisco de Quevedo.

Dónde dormir: El Puerto; Avenida Juan Carlos I, 59; 13650 Puerto Lápice (Ciudad Real); teléfonos: 926583050 y 926583051; hotelelpuerto.2006@orangemail.es.

Dónde comer: Venta del Quijote; El Molino 4, 13650 Puerto Lápice (Ciudad Real); teléfono: 926576110.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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