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El Poyo del Cid (Teruel)

El Poyo del Cid (Teruel)

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Bajo las faldas de lo que fue un antiguo asentamiento celtíbero y romano, nace un destino de interés histórico para el viajero que va ligado a la figura de Rodrigo Diaz de Vivar. El Poyo del Cid da la bienvenida al viajero con estatua del Campeador. Allí está enclavado uno de los lugares emblemáticos del itinerario de la Ruta del Cid, el cerro de San Esteban, que el Campeador utilizó como cuartel general desde donde emprendió sus cabalgadas por el valle del río Martín y cobro de parias a poblaciones como Daroca o Molina de Aragón.

Al parecer, el topónimo de la localidad turolenese procede del latín podium, que alude a la situación de la urbe entre dos cerros. El Cantar del Mío Cid atribuye a la presencia de Rodrigo el nombre de la localidad (el primer documento escrito que incorpora esta toponimia es el Fuero de Molina, 1154) El Cid se hizo fuerte aquí y, bajo su ejército de 7.000 hombres impuso su ley en la primavera del año 1089, sobre todo cuando derrotó a Ramón Berenguer, conde de Barcelona.

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El monumento a Rodrigo Díaz de Vivar da la bienvenida al viajero en El Poyo del Cid./Diego Delso

Antes de su apogeo medieval, El Poyo del Cid estuvo bajo dominación romana, enclave que perduró hasta el Gobierno de Nerón, en el siglo I. Los trabajos arqueológicos han permitido descubrir restos de muralla y las bases de hasta ocho torretas externas de planta cuadrangular. Las hileras de piedras que permanecen en el entorno hacen idear el antiguo trazado urbanístico de la ciudad romana.

El viajero que arribe hasta El Poyo se topará con la bienvenida de una estatua del Campeador a la entrada del pueblo. Los dos edificios de interés que sobresalen por encima del resto para ser visitados son la iglesia parroquial de San Juan Bautista (siglo XVIII) y la casa solariega de los Benedictos (siglo XVII) Una ruta recomendada es el ascenso al propio cerro de San Esteban, desde donde se obtienen unas excelentes vistas; en un día claro se puede avistar la silueta de hasta una treintena de pueblos, según dan fe los lugareños.

Tras la ascensión y posterior descenso, toca el turno de reponer fuerzas. Para ello, el viajero podrá acercarse hasta la fuente de Berenguer, un manantial donde la tradición ubica de manera infundada el lugar en el que el conde de Barcelona lavó sus heridas tras ser derrotado por el Cid. Otro itinerario sugerido pasa por seguir el Camino de Fuentes Claras, cerca de la ermita de la Virgen del Moral, (s. XVIII), patrona de la localidad. Muy cerca se encuentran las ruinas de un viejo convento franciscano y el antiguo lavadero de lanas (s. XVI)

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Una de las peculiares calles del entramado urbano de la localidad turolense.

Como no podía ser menos, El Poyo del Cid hace honor a su nombre y rememora la figura del insigne caballero medieval con la celebración, en junio, de sus conocidos Encuentros con el Cid, una representación popular de dos dí­as de duración sobre las andanzas de Rodrigo Díaz de Vivar en la zona­, y que cuenta además con un mercado medieval y diversos espectáculos para todo tipo de público.

Si sigue la ruta de El Cid, al viajero aficionado a la historia también le resultará de interés visitar La Iglesuela del Cid, una localidad de apenas medio millar de habitantes en la que Rodrigo Díaz de Vivar se refugió camino de Valencia y la fortificó. En el siglo XII, la villa se encomendó a los templarios para formar parte de la que fue la Baylía de Cantavieja.

Dónde dormir: La Casa del Herrero; C/ Italia, s/n; El Poyo del Cid (Teruel); teléfonos: 654311734 y 978730116.

Dónde comer: Restaurante El Chato; Calle de Carlos Castel, 2; Calamocha (Teruel); teléfono:
978730220.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

Comment(3)

    1. Hola Helen,

      ¡Y tanto que Teruel existe! La provincia es una maravilla a nivel histórico y en otros menesteres, puedo dar fe de ello. No sabe lo que se pierde quien no la haya visitado todavía.

      Gracias por tu comentario

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