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Pinturas rupestres y el encanto de la naturaleza en la Sierra de Guara

Pinturas rupestres y el encanto de la naturaleza en la Sierra de Guara

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El río Vero atraviesa de norte a sur la oscense Sierra de Guara conectando las áreas montañosas prepirenaicas con los suaves relieves y el paisaje mediterráneo del Somontano. En su viaje, el Vero ha abierto un profundo cañón con paredes agujereadas por decenas de cuevas y abrigos en los que, hace miles de años, nuestros ancestros dejaron impresas figuras humanas y animales, signos misteriosos y símbolos enigmáticos.

Este verdadero santuario de la pintura prehistórica fue declarado en 1998 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y forma parte del Itinerario Europeo Caminos de Arte Rupestre Prehistórico.

El mejor modo de empaparse con este patrimonio es visitar las cuevas, situadas en lugares remotos y a veces de difícil acceso, caminando por los senderos habilitados a tal efecto. Es buena idea pasar antes por el Centro de Arte Rupestre, en Colungo, y utilizar los servicios de los guías especializados. Solo así se puede entrar en los abrigos, protegidos por rejas, y conocer a fondo el significado de las pinturas y el modo de vida de los hombres que las hicieron.

El camino empieza en las piscinas municipales de Alquézar, donde existe un panel informativo de la ruta. Tras pasar por las Balsas de Basacol, el viajero llega a los abrigos de Quizans, cuyas pinturas rupestres contienen una amplia gama de representaciones de estilo Esquemático, el más abundante en el Vero, correspondiente al periodo comprendido entre el 5000 y el 1500 a.C.

La visita a Quizans se puede y debe completarse con la visita al abrigo de Chimiachas. Para ello hay que regresar al sendero y seguir las indicaciones. El camino nos llevará al Tozal de los Tiestos, excelente mirador del macizo de Monte Perdido y de la Peña Montañesa. El sendero que recorre el fondo del barranco de Chimiachas nos llevará hasta la cavidad que conserva un espléndido y solitario ciervo pintado en rojo. Es la mejor representación del arte Levantino en el Vero, un estilo sumamente naturalista exclusivo del arco mediterráneo de la Península Ibérica que se desarrolló entre los años 6000 y 4000 a.C.

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Pintura rupestre que representa un ciervo en Chimiachas.

La excursión que une Lecina con Alquézar depara al viajero seis cuevas con pinturas rupestres, un cañón de salvaje belleza y dos preciosos pueblos. Los tres abrigos de Barfaluy contienen arte de estilo Esquemático. A sus pies discurre el barranco de la Choca, afluente del Vero, y en frente, se levanta el Tozal de Mallata, en la confluencia de los barrancos Basender, la Choca y Vero.

Continuamos la jornada regresando a la bifurcación para tomar el camino del Rotizo por el que los vecinos iban a la ermita de San Martín. En los acantilados cercanos, conocidos por los vecinos de Lecina como Escaleretas y Gallinero, se conservan las primeras pinturas prehistóricas descubiertas por Piérre Minvielle en 1968. Son también pinturas de estilo Esquemático.

Dejamos atrás San Martín y cruzamos la orilla izquierda del Vero para encarar la empinada senda de los Pescadores rumbo al Tozal de Mallata. En este área se localiza más de la mitad de los abrigos con pinturas rupestres del Parque Cultural. Las pinturas, también de estilo Esquemático, representan sencillas figuras humanas y animales, y signos y formas geométricas.

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Arte rupestre en Estadilla.

Retrocedemos hasta la intersección de la senda y la pista para poner rumbo al alto de San Caprasio. Junto a los restos de la ermita comienza un sendero descendente que conecta con el que lleva al abrigo de Arpán a unos 20 minutos. En este pequeño barranco se dan cita ejemplos de los tres estilos del arte rupestre europeo: pinturas paleolíticas en la cueva de la Fuente del Trucho y levantinas y esquemáticas en Arpán. La temática es variada: ciervos y figuras humanas representando escenas de caza, rituales,…

Desandamos el camino buscando un camino descendente a la izquierda para llegar a la cueva de la Fuente del Trucho. Se trata de un abrigo profundo, en el que la luz del sol penetra de forma indirecta. La cueva conserva grabados y pinturas del Paleolítico Superior (en torno a 30.000-10.000 a.C.) en negro y rojo, y restos del que fue su lugar de asentamiento. Este es el único yacimiento de pinturas paleolíticas conocido hasta la fecha en Aragón.

Cómo llegar: Si el viajero viene desde Madrid, Zaragoza y Huesca debe coger dirección Barbastro y Lérida, unos kilómetros después de Huesca podrá coger la A-22. A unos 15 km deberá coger la salida que indica Abiego-Alquézar. En 20 km llegará a Alquézar.

Dónde dormir: Albergue Rural de Guara; Pilaseras, s/n, 22145 Alquézar (Huesca); teléfono: 620956978.

Dónde comer: La Marmita de Guara; Av. San Hipolito, s/n, 22145 Alquézar (Huesca); teléfono: 974318956.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora colabora en blogs y publicaciones digitales.

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